13 de noviembre de 2009 09:05 AM
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La biomasa puede generar 24.000 empleos en España

Para ello haría falta una inversión de 4.000 millones de euros. Lo dice la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), que hizo público ayer un informe sobre la situación de la biomasa en el que asegura, concretamente, que "las inversiones necesarias para alcanzar el objetivo que el Plan de Energías Renovables 2005-2010 le asigna a la biomasa superarían los 4.000 millones de euros". Según APPA, la biomasa genera 60 veces más empleo que el gas, 30 veces más que el carbón y 10 veces más que la nuclear

La situación es la siguiente. El Plan de Energías Renovables 2005-2010 (PER) fijó en su momento como “objetivo 2010” que hubiese instalados en España en esa fecha 1.317 MW eléctricos de biomasa. Pues bien, hoy hay 512 y solo faltan trece meses para que expire el plazo, o sea, que el objetivo no va a ser alcanzado ni remotamente. El mismo PER preveía 250 MW de biogás. Hoy hay 169 y todo el mundo en el sector sabe que tampoco en materia de biogás España va a alcanzar el objetivo apuntado hace un lustro. Nada que ver, pues, ni con la eólica (unos 17.000 MW instalados y vertiendo kilovatios a la red), ni con la solar fotovoltaica (unos 3.000), ni con la solar termoeléctrica (más de 180 MW operando y más de 2.000, en construcción).Las causas del estrepitoso fracaso de la pariente pobre de las renovables son varias, pero, fundamentalmente, dos, según el informe hoy publicado por la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA): el encarecimiento de las inversiones y la insuficiente retribución de la electricidad generada. En lo que al primero de los ítems se refiere, APPA aporta un dato muy concreto: instalar un megavatio eléctrico de biomasa costaba hace cinco años dos millones de euros; hoy, aproximadamente tres millones, o sea, un 30% más que entonces. En lo que se refiere a lo segundo –la retribución–, fuentes del sector estiman que sería preciso que la prima al kilovatio eléctrico producido con biomasa creciese “entre el quince y el veintitantos por ciento”, mientras que el presidente de la sección de Biomasa de APPA, Manuel García Pardo (foto), dijo y repitió ayer, una y otra vez –y pese a la insistencia de los periodistas–, que prefiere no hablar, de momento, de cifras; que prefiere hablar de actualización, “de actualizar el marco retributivo”.El caso es que, actualización mediante, y según APPA, “el despegue definitivo de la biomasa atraería inversiones por más de 4.000 millones de euros, crearía 24.000 empleos, ahorraría 14,6 millones de toneladas de CO2 y evitaría más de la mitad de los incendios forestales”. Además, a partir de esos 4.000 millones de euros, “el sector facturaría anualmente 1.280 millones de euros y se realizarían transferencias de rentas a zonas en desarrollo que superarían los 514 millones de euros”. Por todo ello, el presidente de la sección de Biomasa de APPA ha pedido a la administración, por una parte, “coherencia entre los objetivos establecidos para la biomasa [en el PER] y las políticas y mecanismos de apoyo para el sector", y, por otra, "voluntad política real para conseguir los importantes objetivos fijados”.Dos ministerios, dos
APPA concreta esa coherencia en dos baterías de medidas. Por una parte, propone al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino “aumentar los controles de calidad de las tierras y acuíferos, implementar y controlar la trazabilidad de los residuos, endurecer la penalización de vertidos y favorecer la implementación controlada de cultivos energéticos e incluirlos en el Programa Nacional para el Fomento de Rotaciones de Cultivo”. Cultivos aparte, las peticiones de APPA se dirigen, fundamentalmente, al aprovechamiento de un montón de residuos que genera el país y que ahora acaban convertidos, en muchos casos, en problemas ambientales. Fuentes próximas a APPA reconocían a Energías Renovables hace unos meses que son varios los millones de toneladas de purines de cerdo que continúan hoy sin ser tratadas, “por ejemplo”. ¿Otro ejemplo? Según la asociación, si aprovecháramos el recurso biomásico de la fracción orgánica de residuos sólidos urbanos disponible en España, que alcanza las 1.920 kilotoneladas equivalentes de petróleo, este aportaría el 1,31% del consumo de energía primaria.  La otra batería de medidas propuesta por la asociación llama a las puertas del Ministerio de Industria y, grosso modo, se resume en lo susodicho: “actualizar el marco retributivo”. ¿Los números concretos? APPA no especifica, “de momento”. Quien sí lo hizo, hace apenas unas semanas, fue Javier Díaz, presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa y asimismo alma mater de la feria más importante del sector, ExpoBioenergía. Díaz, a la pregunta de “¿y cuánto debería crecer la prima de la biomasa para que fuesen viables los proyectos?”, contestaba  a Energías Renovables “entre el 15 y el 20%”. Con respecto a la movilización de los 4.000 millones de euros que serían precisos para “el despegue del sector”, García Pardo ha repetido con insistencia que ahora mismo “hay un especial interés entre los promotores”. Vamos, que solo hace falta esa "actualización" para que todos los actores, que ya están en la parrilla de salida, lancen sus proyectos, “porque hay garantía de suministro, una tecnología más que demostrada y, por supuesto, garantía de venta”, ha añadido el presidente de la sección de Biomasa. En fin, que al sector le hace falta que el gobierno "actualice" su marco retributivo (Pardo prefiere no hablar de incremento de la prima), y que sí parece haber voluntad de inversión por parte de la iniciativa privada. Entre cuatro y cinco mil millones
Donde sí que hay "actualización" (voluntad política) y también dinero (público) es en el Plan E, concretamente en el Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local (5.000 millones de euros), un fondo recién creado por el gobierno y que pueden solicitar desde la semana pasada (concretamente desde el 4 de noviembre) ayuntamientos, mancomunidades y agrupaciones de municipios para invertir, entre otras, "en actuaciones de prevención y detección de incendios forestales”, otro de los beneficios –montes limpios, menos incendios– que esgrime la asociación a la hora de defender la idoneidad de la biomasa como fuente de electricidad.Otra hucha en la que sí parece haber recursos (además, una cantidad muy similar a las dos mencionadas) es la del carbón. Hace apenas unos días, Greenpeace pedía la retirada de la propuesta de Real Decreto que prepara el gobierno para primar la quema de carbón nacional en las centrales térmicas. Según esa organización ecologista, el coste total de esas ayudas “sería de 1.550 millones anuales en el periodo 2010-2012, 4.650 millones en total", millones todos  que, según Greenpeace, "aumentarán el déficit de tarifa y pagarán los consumidores”. La generación de empleo ha sido otro de los argumentos esgrimidos por APPA a la hora de defender la biomasa. Según la asociación, si se cumpliese el objetivo del PER, se generarían 23.750 puestos de trabajo, de ellos, 14.570 en operación y mantenimiento (OyM) de las centrales de biomasa. O sea, empleo estable. La inclusión del concepto “empleo” en el discurso de los defensores de los aprovechamientos energéticos de la biomasa no es nueva, en todo caso. Según el informe “Trabajando por el clima (Energías renovables y la revolución de los empleos verdes)”, presentado en octubre por el European Renewable Energy Council y Greenpeace, en cuanto a empleos estables en el gremio de la OyM de instalaciones, la biomasa genera sesenta veces más empleo que el gas, treinta veces más que el carbón y aproximadamente diez veces más que la nuclear.

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