20 de julio de 2013 18:03 PM
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En un duro y polémico artículo la revista Fortune asegura que “Chevron juega con fuego en Argentina”

Considera que la asociación con YPF podría acarrearle riesgos políticos y económicos ya que "rompió códigos" con otras empresas del sector. Por otro lado, señala que el país "tiene la reputación por el suelo" y que hubiese ofrecido cualquier cosa para conseguir un socio para explotar Vaca Muerta.

El gigante petrolero estadounidense confirmó que se ha asociado oficialmente con la nacionalizada YPF, en un intento por ayudar a la firma a desarrollar los vastos depósitos de shale oil. Según algunas estimaciones, Argentina podría tener la tercera reserva más grandes del mundo, comienza diciendo el artículo de la revista estadounidense Fortune.

El rendimiento potencial del campo podría significar enormes ganancias para Chevron. Sin embargo, con el tiempo podría no valer todo el drama que conlleva.

Eso, debido a que los yacimientos en cuestión son actualmente objeto de una desagradable disputa de propiedad entre Argentina y Repsol, la empresa energética española, señala el artículo.

“Al aliarse con Argentina, Chevron no solo se está aislando de otras empresas, sino que también podría poner en peligro miles de millones de dólares en ingresos futuros”, señala la publicación.

Esto se debe a que existe un código no escrito entre las grandes empresas de energía: “Siempre es nosotros contra ellos”. En este caso, “nosotros” se refiere a las grandes empresas de energía controladas privadamente, como BP, Chevron, ExxonMobil y Repsol; mientras que “ellos” se refiere a los Estados-nación ricos en energía y a sus compañías energéticas controladas por el Estado.

“El dicho significa que si una empresa de energía controlada de manera privada es afectada de alguna manera por una nación -ya sea por expropiación, rompimiento de los acuerdos contractuales, o por medio de un sorpresivo aumento en las tasas de regalías- las otras firmas prometen no tratar de sacar provecho de las desgracias de la otra. Esto ha ayudado a que las compañías puedan desenvolverse en medio de contextos políticos y económicos complicados”, destaca Fortune.

Así que fue algo impactante para la industria cuando Chevron anunció que había firmado un memorando de entendimiento con YPF para buscar shale oil en la provincia de Neuquén (rica en energía).

Eso es debido a que solo unos meses antes, el Gobierno argentino, bajo la indicación de la presidenta Cristina Fernández, “renacionalizó” a YPF, que en ese momento estaba controlada por el gigante energético español, Repsol, y era conocida como Repsol YPF.

“Las bases de la expropiación fueron dudosas, Argentina no es muy conocida por su adhesión al derecho internacional -o a los acuerdos contractuales de casi ningún tipo. Después de todo, esta es la nación que ha incumplido el pago de su deuda en siete ocasiones, tres de las cuales ocurrieron en los últimos 30 años” remarcó la mencionada revista.

Repsol pensó que demandar a Chevron habría sido suficiente para que la empresa de energía estadounidense diera marcha atrás. La firma incluso utilizó la presión de grupo como táctica, citando al presidente ejecutivo del gigante energético Total en su demanda, Christophe de Margerie, diciendo que él “no tomaría ventaja de Repsol saltando hacia activos (…) ya que ese no es el estilo”.

Chevron anunció esta semana que haría oficial su relación con la nueva YPF e invertiría u$s1.240 millones para perforar unos 100 pozos con la empresa en el campo de Vaca Muerta en Argentina.

Podría gastar hasta u$s15.000 millones durante la vida útil del proyecto, convirtiéndola en una de las mayores inversiones en el país realizada por una empresa extranjera.

Ahora bien, el hecho de que el nombre del campo sea “Vaca Muerta” es solo la primera cosa rara de este acuerdo. De hecho, los términos del acuerdo se remontan a la época en que las empresas petroleras controladas de manera privada gobernaban el mundo, o sea antes de que la OPEP entrara en escena en la década de 1970.

Riesgos legales
Argentina probablemente habría prometido la luna a cualquier empresa de energía dispuesta a entrar en un nuevo contrato con YPF en este punto.

La reputación de Argentina ya está por los suelos y ha demostrado una y otra vez que está dispuesta a renunciar a la ley internacional para conseguir lo que desea”, advierte la publicación, y luego agrega que “lo preocupante es que Chevron conoce de primera mano los riesgos políticos existentes“.

En noviembre pasado, un juez argentino congeló los activos y los ingresos futuros de su unidad de negocio argentina después de que la petrolera “perdió” un juicio improvisado de u$s19.000 millones en Ecuador debido a un derrame de petróleo, que supuestamente ocurrió en el país hace más de 20 años por Texaco (absorbida por Chevron en 2001).

Milagrosamente, el mes pasado, un tribunal de apelaciones de Argentina revocó la sentencia, diciendo que la filial argentina era una unidad operativa jurídicamente distinta del corporativo Chevron, y por tanto el tribunal de primera instancia cometió un error al congelar su dinero en efectivo”, continúa el artículo de Fortune.

La petrolera está utilizando más o menos el mismo argumento para que el caso de Repsol en su contra sea desechado en Estados Unidos y en la Unión Europea.

Argumenta que Chevron Argentina es una unidad operativa jurídicamente distinta, lo que significa que cualquier litigio concerniente a sus operaciones debe no solo enumerar a esta unidad como acusada, sino también debe ser presentado ante un tribunal argentino, debido a que únicamente cuenta con operaciones en ese país.

“La firma juega con fuego en Argentina, ya que está sentando un precedente bajo el que cualquier “controversia” que pueda surgir entre ella y Argentina en el futuro debe ser manejada por el sistema judicial argentino”, señala textualmente Fortune.

La firma podría tener más dificultades para socios para algunos nuevos proyectos ahora que ha roto el código de “nosotros contra ellos”, agrega la publicación.

En estos días, las compañías de energía casi siempre se asocian con otras empresas petroleras para compartir los riesgos asociados con los grandes emprendimientos, por lo que Chevron tendría que apostar a mantener buenas relaciones con sus compañeros energéticos para crecer.

Aunque la industria probablemente no le rehuirá por completo, debido a que la empresa es demasiado grande como para ser ignorada.

Algunos incluso podrían decidir retirar su dinero de los desarrollos conjuntos que ya están en curso. Por ejemplo, Repsol es un socio menor en varios proyectos liderados por Chevron, incluyendo al menos uno en Canadá y el otro en el Golfo de México.

Un portavoz de la petrolera dijo que Repsol es un socio menor en otro negocio dirigido por ellos en las costas de África occidental.

Los socios junior ofrecen dinero en efectivo y respaldo, así que si Repsol opta por retirarse debido a su demanda, entonces los proyectos que ahora están creciendo podrían descarrilarse de forma permanente.

De acuerdo a Fortune “Chevron, después de todo, ha duplicado su apuesta en Argentina sin mostrar ninguna culpa

“Por el bien de Chevron, esperemos que el acuerdo no resulte realmente muy bueno para ser verdad, concluye el polémico artículo de Fortune.

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