21 de julio de 2013 18:38 PM
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Ganadería debe prepararse para solventar faena de 3.000.000 de bovinos

URUGUAY : Para mantener constante una producción de tres millones de terneros, la ganadería del futuro deberá aumentar el área de pasturas mejoradas en un millón de hectáreas, llegar a un 75% de destete y suplementar los dos primeros invierno de la recría.

La ganadería uruguaya tiene la obligación de mirar para adelante y consolidar hacia el futuro producciones de terneros mayores a los 2,5 millones, sin esperar que el clima la ayude, sino apostando a la mayor eficiencia porteras adentro.

Hoy el sector se prepara para recibir una producción cercana a los 3 millones de terneros en la próxima primavera porque el clima ayudó, pero el desafío no sólo es lograr un alto destete, sino volver a preñar las vacas y la base forrajera está lejos de poder solventar la cantidad de terneros a parir y ni que hablar de mantener la eficiencia reproductiva de los vientres.

La ganadería se nutre de una superficie de pastoreo de 14 millones de hectáreas que representan el 14% del área total. La máquina de producción de terneros (vientres de cría) está compuesta por aproximadamente 4 millones de vacas de cría, de las cuales el 60% se entoran a los dos años de edad y el restante 40% se entora a los tres años de vida; la tasa de destete es de 64%.

Con ese escenario se llegan a faenar 2,3 millones bovinos al año, pero la industria frigorífica tiene hoy una capacidad ociosa de entre 30% y 40% y está tecnológicamente preparada para matar hasta 3,5 millones de cabezas bovinas al año.

Según la visión del director del Programa Carne y Lana del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Fabio Montossi, para consolidar hacia adelante la base de producir 3 millones de terneros, el escenario es muy diferente.

“Sin cambiar el área de pasturas mejoradas, se deberán entorar todas las vaquillonas a los dos años de edad y con la misma cantidad de vientres, se necesitaría tener un 75% de destete”, explicó. Pero dentro de esa propuesta tecnológica, hay otro componente importante y es “la necesidad de suplementar dentro del primer y segundo invierno al animal de recría -durante 60 o 80 días- para llegar con los vientres a la edad y el peso de servicio”, añadió.

Para alimentar a los 3 millones de terneros que el rodeo de cría parirá en primavera y lo que es más difícil, volver a preñar sus madres, se precisaría contar con el 20% de las 14 millones de hectáreas implantadas con pasturas mejoradas (hoy el área mejorada sólo es 14%). “Se precisan prácticamente 2,8 millones de hectáreas de área mejorada. Hoy es necesario agregar cerca de 1 millón de hectáreas, en un escenario de fuerte competencia por la tierra que genera y generará la agricultura en los próximos 10 años”, advierte Montossi, buscando que los productores tomen conciencia de los desafíos y se preparen desde ya.

Según su visión, hoy el segmento de la cría “no está preparado para generar en los próximos tres años una mayor eficiencia reproductiva de la vaquillona y mantener un destete de 75% que sea consistente hacia adelante. Ese es un punto flojo”.

Si bien parece una quimera llegar a esa meta, hoy la ganadería demuestra que no está estancada, todo lo contrario, viene cambiando y busca ir a más, más allá de que el clima la ayude en cada zafra.

“En el sector ganadero, los tiempos de adopción de tecnología no ocurren de un día para el otro”, advirtió Montossi. En este rubro la cadena tiene un grado de integración diferente y es más lenta en la toma de decisiones.

Es que los ciclos biológicos son largos y para el productor, la decisión de tener un ternero más lleva su tiempo.

Por otro lado, también hay señales que se tienen en cuenta y pesan fuerte en las decisiones.

“Deben persistir los buenos precios para el ternero y la relación ternero/ganado gordo, para que la gente empiece a tomar confianza y a creer que hay un cambio que vino para quedarse. Eso tampoco ocurre de un día para el otro”, agregó el investigador.

“Llegar a los 3 millones de terneros fue producto de un clima que en los últimos dos años ayudó a producir mucho forraje -fue histórica-, pero lejos estamos de prepararnos para eso. Tuvo mucho de la impronta del clima y poco de cambios tecnológicos y de coordinación entre los actores de la cadena”, admitió Montossi.

El momento.

Los cambios en la ganadería uruguaya comenzaron a ocurrir hace décadas, llevan un proceso más lento que en otros sectores porque el sector productor es muy heterogéneo.

“Es difícil de lograr que todas las señales sean estables en el tiempo para que ocurran los cambios que queremos, para tener una ganadería altamente tecnificada, productiva y altamente eficiente”, dijo el director del Programa Carne y Lana del INIA.

Montossi advierte que la ganadería uruguaya vive un momento histórico y tiene el desafío de crecer de cara a un mundo ávido de carne bovina, de cortes de alta calidad y con marca.

En ese sentido, Uruguay viene impulsando hace rato su marca país y remarcando el rótulo de carne natural, libre de hormonas y anabólicos, producida sobre pasturas naturales y sin estabulación (a cielo abierto). Esos son los atributos que hoy consumidores europeos y asiáticos valoran, pero todavía queda mucho camino para recorrer y conseguir mayor valor por ellos.

Por eso, Montossi exhortó a los productores a prepararse desde ya para que cuando llegue el próximo invierno y Uruguay tenga el stock bovino más alto de su historia, poder cumplir con la meta de producir más terneros cada año, sin haber perdido en el camino ni un solo animal.

“Tenemos que ser lo suficientemente maduros para poder aprovechar esta oportunidad histórica, recorriendo un camino intermedio de ir elevando la cantidad de terneros cada año, hasta llegar a los 3 millones de cabezas en no más de una década y aprovechar al máximo las oportunidades que nos brindan los mercados de exportación”, estimó.

Mirando para adelante, no hay nubarrones en el horizonte sobre la carne bovina desde el lado de la demanda. El mundo precisará más carne y el consumidor está dispuesto a pagar más por el producto si se demuestra que se respetó el bienestar animal y que su sanidad y calidad es óptima.

La ganadería uruguaya no puede dejar pasar ese tren si quiere seguir siendo referente en el mundo y puede darse el lujo de competir contra productores como Australia, Nueva Zelanda, Brasil o Estados Unidos.

14:

de hectáreas es lo que utiliza la ganadería uruguaya para producir alrededor de 2,5 millones de terneros en cada zafra.

1:

de hectáreas es lo que hay que agregar en la próxima década a la actual base forrajera para llegar a producir 3: de terneros anuales.

Un mito que sigue vivo pese a los números que muestran el avance

Pensar que la ganadería y el sector de la cría se estancaron responde más a un mito que a una realidad, por lo menos los números así lo están demostrando.

En el sector hay cambios silenciosos que marcan mayor inversión, respondiendo a los estímulos y las oportunidades que presentan los mercados cárnicos, gracias a una sanidad óptima, a una industria frigorífica altamente tecnificada y un sector productor que responde a las señales de precios y demanda.

“Entre 1974 y 1990 Uruguay producía 700.000 toneladas de carne bovina y en el período 1990/2000 se pasó a producir más de 1,1 millones de toneladas”, reconoce el jefe del Programa Carne y Lana del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Fabio Montossi.

El stock bovino cambió, porque se recuperó y pasó de “8,5 millones de cabezas a 11 millones de cabezas” en la década de la comparación.

Dentro del stock, “las vacas de cría crecieron de 2,5 millones a 4 millones de cabezas y la producción de terneros pasó de 2 a 2,5 millones de terneros”.

Por otra parte, midiendo la eficiencia reproductiva y analizando la cantidad de terneros destetados por hembra en edad de servicio, el volumen aumentó de 40% a 47% y la relación de vaquillonas de más de dos años con respecto a vacas de cría, se redujo de 18% a 20% en una década.

Todos esos son signos positivos, cambios silenciosos y lentos, pero que están marcando un constante avance buscando aprovechar las oportunidades de mercado.

Si bien este año ayudó el clima, se demostrará que es posible llegar a 3 millones de terneros nacidos y cada vez son más los ganaderos que aplican tecnologías, que cuidan a rajatabla la máquina de producción y que miran el bosque y no el árbol.

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