22 de julio de 2013 14:52 PM
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El sector apícola sufre la peor crisis de la década

Fue la más deficiente campaña de los últimos años. Una Cooperativa que en 2010 envió al exterior 36 toneladas de miel, en la última temporada cosechó sólo cerca de seis toneladas. Las pérdidas de material vivo y los problemas sanitarios aquejan a los productores que claman por ayuda.

El sector apícola de la provincia transita la peor crisis de la última década. En enero, el Gobierno de la Provincia declaró el estado de emergencia para el sector, basado en que “el año 2012 fue desastroso”, literalmente. La producción de miel, lejos de repuntar, sufrió en esta campaña una importante retracción.

Finalizó la temporada de cosecha con resultados para nada alentadores. En el Departamento de Saladas, que integra la Cuenca 2 junto con Bella Vista y las localidades de Santa Rosa, Tata Cuá y Tabay, la caída estuvo marcada por la pérdida de cerca del 50 por ciento de los apiarios de cada uno de los productores.

“Desde hace tres años el clima no nos trata bien”, dijo en declaraciones Luis Ríos, productor saladeño que se especializa en la cría de reinas. Las temporadas de extrema sequía que precedieron a las excesivas lluvias y la crecida extraordinaria del río Paraná complicaron notablemente al sector.

Puso como ejemplo que en 2010 la Cooperativa los Azahares Ltda acopió y comercializó 120 tambores de miel de aproximadamente 300 kilogramos cada uno, y este año sólo se obtuvo 19 tambores que actualmente se fraccionan para su venta en el mercado interno ante la imposibilidad de comercializar en el exterior debido al bajo precio.

“La caída en la producción derivó en escasos ingresos económicos para los productores y, por lo tanto, en pocos recursos para volver a invertir en la actividad”, aseguró al respecto Ríos.

No obstante, comentó que a través del Ministerio de Producción, Trabajo y Turismo de la Provincia, y con la conformación del Consejo Asesor Apícola, se logró conseguir asesoramiento, ventas conjuntas y actualmente una ayuda para dar nuevo impulso a la cría de reinas, lo cual contribuirá a la reactivación de la actividad.

En coincidencia con la situación de los apicultores saladeños, desde Bella Vista, la titular de la Cooperativa Apícola local, Cecilia Briend, afirmó que la producción sufrió una importante caída y se acentuó la crisis a partir de la crecida del río Paraná que afectó particularmente la sanidad de los núcleos por la excesiva humedad y a los apiarios instalados en las islas que quedaron inundadas, así como también a los asentados sobre la ribera.

EXPECTATIVAS

Si bien la cosecha terminó en abril, es importante aclarar que la actividad continúa durante la época invernal, en la que se realiza el fraccionamiento de lo cosechado para su comercialización; y en paralelo siguen trabajos para preservar los núcleos de material vivo. En ese sentido, se efectúa la cura de la varroa, una de las plagas que afecta a la producción, y se debe continuar alimentando a los núcleos hasta que llegue la Primavera.

Así, la próxima campaña se iniciaría en septiembre, con las primeras flores y la multiplicación del material vivo. Hay buenas expectativas en cuanto al clima desde agosto en adelante, favorable para la multiplicación del material vivo, y en diciembre podría obtenerse la primera cosecha de las colmenas.
Vale decir que la provincia presenta un escenario ideal en cuanto a la flora y la calidad del agua que necesitan las abejas para producir.

Situación sanitaria

Respecto de la situación sanitaria apícola, Fernando Esteban, director de la publicación Espacio Apícola, hizo un breve análisis. Sostuvo que “las extraordinarias lluvias en la cuenca del río Iguazú, en Brasil, sumado a la merma en la capacidad de absorción de los suelos por los desmontes” y otros factores, provocaron una crecida inusual del río Paraná. Esto complicó a muchos apicultores que tienen apiarios en las zonas de ribera del Paraná, así como en las islas.

De acuerdo al especialista, “las actuales temperaturas templadas favorecen la persistencia de varroa”. Además, se presenta la dificultad para importar ciertos insumos, lo que complica seriamente el desarrollo de la actividad en los criadores de reinas. “Ante este problema se deben extremar las medidas profilácticas, mantener un alto valor proteico en la alimentación y manejar muy bien los espacios dentro de la colmena para que la abeja pueda mantener las condiciones óptimas de humedad y temperatura”, aseguró.

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