21 de julio de 2011 18:35 PM
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Un grupo de investigación estudia cómo las instalaciones lecheras contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero

Se monitorizó una instalación con 10.000 vacas en el sur de Idaho, en los EE.UU.

Los investigadores del Servicio de Investigaciones Agrícolas hicieron mediciones sobre concentraciones de amoniacio, dióxido de carbono, metano y óxido nitroso durante un año.Los investigadores del departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) han elaborado el primer estudio detallado de cómo las grandes instalaciones lecheras contribuyen a la emisión de gases de efecto invernadero. La investigación ha sido dirigida por científicos del Servicio de Investigaciones Agrícolas (Agricultural Research Service, ARS) en un laboratorio de investigación de Kimberly, Idaho.

La investigadora April Leytem lideró este proyecto de un año de duración, en el que se monitorizaron las emisiones de amoniaco, dióxido de carbono, metano y óxido nitroso de una instalación comercial lechera con 10.000 vacas en el sur de Idaho que contaba con 20 corrales al abierto, dos salas de ordeño, un área de hospital y otra de maternidad, un separador de residuos sólidos, un almacén de aguas residuales de 25 acres y otro de igual tamaño de compost.

Los datos de concentración de estos gases se recogieron de dos a tres días de cada mes, junto con la temperatura del aire, la presión atmosférica y la dirección y velocidad del viento. Con todos estos datos, el equipo de Leytem calculó la media diaria de emisiones para cada área de la granja durante todo el mes.

Los resultados mostraron que, como media, la granja generaba 3.575 libras (261,36 kg) de amoniaco, 33.092 libras (15,04 kg) de metano y 409 libras (185,91 kg) de óxido nitroso al día. Las áreas al abierto generaron el 78% del amoniaco de la instalación, el 57% del óxido nitroso y el 74% del metano durante la primavera.

En general, la emisión de amoniaco y óxido nitroso de las áreas al abierto eran menores durante las últimas horas de la tarde y las más tempranas de la mañana, y se incrementaban a lo largo del día hasta alcanzar su máximo conforme avanzaba el día. Estas fluctuaciones diarias tenían patrones paralelos con la velocidad del viento, la temperatura del aire y la actividad en la granja, que generalmente se incrementaban durante el día todos ellos. Las emisiones de amoniaco y metano de los contenedores de agua residual y de compost también eran menores al final de la tarde y al principio de la mañana, y se incrementaban durante el día.

Los resultados del estudio se publicaron en el Journal of Environmental Quality. Puede encontrase más información de este trabajo en el número de julio de la revista Agricultural Research en http://www.ars.usda.gov/is/AR/2011/jul11/emissions0711.htm

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