22 de julio de 2013 00:34 AM
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China quiere los alimentos de América Latina

Las autoridades chinas convocaron a un foro de ministros de Agricultura de América Latina en Beijing, con el objetivo de generar cooperación técnica, económica y productiva que permita que en un plazo de cinco años se superen los US$ 40.000 millones de intercambio comercial. Detrás del éxito de la convocatoria estuvieron las gestiones de Chile.

El domingo amaneció lluvioso en Beijing. El abrir de paraguas hacía lento el descenso de los formales visitantes -prácticamente todos occidentales- que bajaban de los buses a unos metros de las puertas del Gran Hall del Pueblo, en uno de los costados de la Plaza Tiananmen. Simultáneamente un desfile de brillantes autos oficiales dejaba, justo a los pies de las escalinatas por las que se ingresa, a ministros y otras autoridades. También la mayoría occidentales. 

A las 9:30 por una de las puertas laterales del Gran Salón Dorado, uno de los tantos del edificio de más de 170 mil metros cuadrados de planta, apareció una silenciosa y formal fila india. Los ministros de Agricultura de 22 países de América Latina, además de los dirigentes máximos de varios organismos internacionales como la Celac y la FAO, tras concluir una reunión con altos oficiales del Consejo de Estado, avanzaron ordenadamente hacia sus sillas. Entonces, el ministro local, Han Changfu, inauguró, en Beijing, el primer Foro de Ministros de Agricultura de América Latina. 

Minutos después, Luis Mayol, ministro de Agricultura de Chile, habló en representación de Sudamérica, especialmente de los países del CAS (Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay, Paraguay y Chile ) y de la Alianza del Pacífico. 

“Tanto China como los países latinoamericanos hemos cruzado el umbral del nuevo siglo enfrentados a grandes desafíos de desarrollo, con interesantes perspectivas de aunar nuestros esfuerzos y perfilar nuestras relaciones teniendo en cuenta nuestras aspiraciones compartidas, nuestras complementariedades y necesidades mutuas”, dijo Mayol. 

Concretar la llegada de las autoridades latinoamericanas no había sido fácil y Chile tuvo parte en el éxito de la convocatoria. Pues si bien China lanzó la invitación a mediados del año pasado, algunos países dudaron de asistir. Y fue la gestión del ministro de Agricultura chileno, Luis Mayol -quien promovió el evento entre sus homónimos-, la que ayudó a que llegaran hasta Beijing los países tanto de la Alianza del Pacífico como del Consejo Agrícola del Sur.

“Chile realizó un muy buen trabajo, pues conversó con los distintos ministros explicando la importancia que tiene este foro para toda la región”, comenta Alejandra Sarquis, representante del IICA y secretaria ejecutiva del CAS, y una de las expositoras en el foro de economía y comercio que se desarrolló en los días previos. 

También lo reconoció el ministro Han Changfu en la reunión bilateral con la delegación chilena en la que agradeció “el gran apoyo del ministro y del Gobierno de Chile a esta convocatoria. El éxito se debe a los esfuerzos realizados por la parte chilena que apoyó y coordinó para concretarlo. Este foro va a servir como plataforma de diálogo entre China y América Latina y generará un entorno de beneficio mutuo”.

El “desinterés” de China 

¿Qué hacían 22 ministros de Agricultura -no subsecretarios u otros representantes- reunidos durante cerca de tres días en un foro en China?

Es cierto, el llamado lo hacía una de las naciones que por estos días se consolida como una de las potencias económicas del mundo. Además, había dispuesto de un fondo de US$ 50 millones para invertir en cooperación agrícolapara instalar centros de investigación y desarrollo en ciencia y tecnología agrícola en la región. 

Esa es la lectura rápida, pero en la reunión también estaban potencias de la región: Brasil, México y Argentina. 

En realidad, el objetivo de las autoridades chinas al invitar a la cita de Beijing fue generar una cooperación que permita que en cinco años se superen los US$ 40.000 millones de intercambio comercial. 

“A través de este foro queremos establecer las bases de colaboración para crear un mecanismo estable y eficiente de trabajo y elaborar un plan de acción para la colaboración”, indicó en su discurso inaugural el viceprimer ministro chino, Wang Yang, al tiempo que llamó a las autoridades de cada país “para que nos sumemos con entusiasmo a esta iniciativa del Ministerio de Agricultura de China para afianzar vínculos y avanzar en materia de cooperación, investigación, inversión, intercambio de profesionales, al igual que en un proceso mayor de liberalización del comercio entre las partes que nos permitan procedimientos más rápidos y expeditos para lograrlo”. 

En realidad, la invitación de China no es desinteresada, sino que está absolutamente en el camino de la política de seguridad alimentaria.  

El gigante asiático necesita, cada vez más, de alimentos, y América Latina posee la capacidad para producir los granos, la carne, la leche y otros productos que está demandando en forma creciente. 

“América Latina cuenta con un vasto potencial agrícola, ganadero y forestal. Ello la convierte en una zona capaz de ofrecer a China mercancías de gran calidad y que responden a altos estándares de inocuidad si se trata de productos cuyo destino final será el consumo humano”, dijo el ministro chileno en la inauguración. 

De hecho, en 2012 el comercio entre el país asiático y las naciones latinoamericanas alcanzó los US$ 261.200 millones, lo que fue 11% más que en 2011. En cuanto al comercio agrícola, China importó US$ 28 mil millones en 2012 y exportó US$ 30 mil millones, lo que es cinco veces más que en 2003. Según el último informe de la Cepal, las exportaciones agrícolas (primarias y agroindustriales) de América Latina a China pasaron de US$ 4.700 millones en 2007 a casi US$ 22.000 millones en 2011, es decir, el crecimiento fue cercano a 470%. 

Por otro lado, las inversiones no financieras chinas en América Latina superaron los US$ 54 mil millones, de acuerdo a la información entregada por Alejandra Sarquis, en su presentación en el Foro de Economía y Comercio, que se realizó en los días previos, donde al referirse a las oportunidades de inversión entre China y las naciones latinoamericanas, destacó los resultados del “Libro Amarillo” (2012-2013), publicado a fines de mayo de 2013 por el Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS, siglas en inglés), donde se concluye que las relaciones sino-latinoamericanas se dirigirán hacia la cooperación integral en el futuro. 

Por supuesto que los líderes son los gigantes de la región, México y Brasil. Sin embargo, de acuerdo a la experta, otros países, incluido Chile, están ganando fuerza. 

“En lo que respecta a la distribución por destino de las importaciones agrícolas de China en América Latina, observamos que Brasil y México surgen como principales oferentes absorbiendo el 50% del total de las compras chinas, seguidos por Colombia, Chile y Argentina. Al observar la distribución por origen de las exportaciones agrícolas de América Latina a China, notamos que existe una fuerte concentración en los países de América del Sur, donde Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay representaron el 98% del total en 2011. Estos seis países, que conforman el Consejo Agropecuario del Sur (CAS), sin dudas cumplen y cumplirán un rol protagónico en el abastecimiento de alimentos al mundo, el cual está dado por su gran potencial como productor de agroalimentos derivado de sus riquezas naturales e incrementado por el aporte de la investigación agrícola y la utilización de tecnologías modernas”, planteó Sarquis. 

De acuerdo con las cifras que aportó la especialista del IICA, las exportaciones totales en 2011 de los países que conforman el CAS fueron de 148.000 millones de dólares, absorbiendo Brasil el 55%, Argentina el 27%, Chile 10%, Uruguay 4%, Paraguay 3% y Bolivia 1%. “En promedio la participación de China, durante 2011, en las exportaciones de los países de CAS fue cercana al 15%” y agregó que “los seis países, que conforman el Consejo Agropecuario del Sur (CAS), sin dudas cumplen y cumplirán un rol protagónico en el abastecimiento de alimentos al mundo”. 

Se entiende entonces por qué las autoridades chinas están tan interesadas en profundizar las relaciones con esa zona del planeta. 

De hecho, no sólo están invirtiendo directamente en la región, sino que además están intentando que los países produzcan lo que ellos necesitan. Es que, aun cuando en los últimos meses la economía china ha tenido preocupado al resto del mundo, la necesidad del país por alimentos es creciente. Por ello, como una forma de conseguir aumentar este intercambio, el gobierno de ese país estableció hace poco más de un año un fondo de US$ 50 millones para la realización de proyectos de cooperación agrícola. Es decir, que permitan que se aumente la producción de un determinado producto en un país, por ejemplo. 

“En Chile estamos convencidos de que este foro es relevante no solo para las relaciones entre China y Chile, sino para el comercio mundial de alimentos”, enfatizó Mayol. 

El ministro de México, Enrique Martínez y Martínez, piensa parecido. “Creo que este es un relanzamiento de nuestras relaciones, en el caso de México, que habían sido tan magras y marginales. Nosotros a China le vendemos poco más de cien millones de dólares al año, lo que es nada. En el caso de América Latina, donde hay países que tienen comercio alto con China, como Brasil, Argentina, Chile, se están fijando las bases de una nueva era de las relaciones. El Océano Pacífico ya no nos divide sino que nos está uniendo. Eso es bueno, porque está acercando a nuestros países que son productores netos y tienen excedentes importantes, al país de mayor consumo del mundo, ahora con algo de poder adquisitivo. Ahora los países latinoamericanos tenemos que ser más inteligentes de cómo planteamos las cosas para ser competitivos, para no quemar las cosas, para ver nuestras ventanas de producción. Todo esto lo he estado platicando con el ministro Mayol y con los de otros países. Es decir, el foro ha dado un ámbito de mayor integración de América Latina para poder acceder a China. Esto es histórico”, plantea el ministro de México.

El foro concluyó con diversos acuerdos plasmados en la Declaración de Beijing. En ella quedó explícito que se hará un uso completo del fondo de US$ 50 millones; que el conjunto de los países desarrollará un plan estratégico de cooperación agrícola; que se realizarán programas de tecnologías agrícolas. Los países también se comprometieron a promover las inversiones en proyectos de agronegocios que estimulen la agregación de valor en origen, el procesamiento de materias primas, las mejoras de infraestructuras y en aquello que pueda mejorar la competitividad del sector en cada una de las naciones. 

La conclusión de los participantes fue clara. Esta es “una relación ganar-ganar y una verdadera oportunidad que no debe ser desaprovechada”, como planteó Alejandra Sarquis.

 El crecimiento de ChileChile viene trabajando hace tiempo con la nación asiática. Si bien no tiene los commodities que lideran las compras del gigante asiático (soya), sí ha logrado a través del TLC condiciones privilegiadas para la oferta del país, creciendo en forma importante con productos que hasta hace algunos años eran poco conocidos -berries- o donde primaban productores de otras partes del mundo, como en el vino, donde Francia era el rey. De todas formas se trabaja activamente para abrir definitivamente el mercado para productos como las nueces sin cáscara y las paltas -que podrían estar listos este año, según indicaron las autoridades chinas-, por lo cual en la delegación chilena que viajó a Beijing también tomó parte el director del SAG, Aníbal Ariztía, y el director de Odepa, Gustavo Rojas, además de representantes del sector privado. También se conversó de la exportación de carne bovina, ovina y caprina congelada y subproductos, y se vio que se está en la última etapa de cumplimiento de requisitos por parte de las plantas faenadoras, con lo que, una vez resuelto, algunas podrían exportar. 

Entre lo que planteó el ministro Mayol, junto al embajador Luis Schmidt, a su contraparte china, es que se avance en agilizar los trámites para el ingreso de productos y así poder negociar más de un producto a la vez. En la reunión con el ministro Han Changfu también se trató el tema de la granja china en Chile -donde ellos piden que se agilice el tema- y en buscar fórmulas para aumentar el intercambio de conocimientos entre los dos países, como lo que se viene haciendo, por ejemplo, con el tema de la siembra de nubes. Los chinos, en tanto, manifestaron también su interés en invertir en el país.

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