23 de julio de 2013 16:35 PM
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Stevia, sustituto natural del azúcar: ¿demasiado buena para ser verdad?

Un sustituto natural del azúcar, llamado stevia, aparentemente no tiene calorías, carbohidratos y tampoco aumenta los niveles de azúcar en la sangre.

Si mencionas stevia a alguien y es posible que recibas una mirada burlona, como si empezaras a hablar un idioma desconocido. Pero la stevia, una planta que durante siglos se ha usado en Paraguay y Brasil para endulzar, se puede encontrar en supermercados de buena parte de los países desarrollados.

Ha sido anunciado como el “edulcorante milagroso” y el “santo grial de la industria de la comida”, debido a sus orígenes naturales y sus aclamados beneficios para la salud.

A pesar de que la stevia se ha estado vendiendo en Japón durante casi 40 años, no fue sino hasta el 2008 que en EEUU se aprobaron los productos con esta planta como un aditivo de la comida. En la Unión Europea no fue sino hasta el 2011. Las compañías han sido rápidas para capitalizar el producto. Entre el 2008 y el 2012 ha habido un aumento del 400 por ciento de productos con stevia, solo entre e 2011 y el 2012 hubo un 158 por ciento de incremento. Coca-Cola se atrevió a alterar la receta para Sprite en el Reino Unido, y en marzo de este año lanzó una nueva versión inspirada en stevia asegurando que tiene un 30 por ciento menos de calorías. Incluso el gigante azucarero Tate & Lyle ha respondido con un híbrido entre azúcar y stevia. Y de acuerdo con el analista de bebidas y comidas globales, David Turner, ahora se pueden conseguir productos que han sido endulzados con stevia; como yogures, chocolates e incluso cerveza.

En los medios, el azúcar refinado normalmente está relacionado con la obesidad. Y la obesidad ahora es ampliamente descrita como una epidemia.

La stevia tiene el potencial de ayudar con el control de peso, la salud bucal y la diabetes, según Laura Wyness, científica nutricionista de la British Nutrition Foundation. Hasta aquí, todo suena muy parecido a un grial.

¿Dónde está el pero? Estos posibles beneficios médicos también los tienen los edulcorantes artificiales bajos en calorías que han estado en el mercado durante años, como la sacarina y el aspartamo.

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