27 de julio de 2013 17:53 PM
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Alta carga y pocos ingresos

Especialistas analizaron los efectos de la presión tributaria y de incertidumbre fiscal sobre el resultado del negocio agropecuario.

Como cada año, la Exposición Rural se convierte en el ámbito ideal para el debate de los temas que influyen sobre el sector el negocio agropecuario. En esta ocasión, se concretó una jornada de análisis sobre presión tributaria e incertidumbre fiscal. Orlando Ferreres, de Fundación Norte y Sur, describió el entorno macroeconómico de la situación fiscal argentina, haciendo hincapié en el gasto público y en los ingresos tributarios. “Uno de los temas que más se nos ha complicado desde 1930 hasta la fecha es el gasto público”, afirmó. Y añadió: “A partir de 2007 comenzó a desbocarse y a crecer sin parar, llegando este año a los US$ 260.000 millones (en 2003 fue de US$ 40.000 millones)”.

Los ingresos tributarios del sector público argentino también aumentaran en los últimos años. “Hay mucha presión sobre las actividades productivas y cuando uno tributa mucho sobre ésta para pasar a las otras (que son burocracia y todo gasto), en algún momento la situación se cae”, dijo Ferreres. “Imagínense lo productivo que es el agro que aumentó 100 veces su volumen de producción física en estas circunstancias extraordinariamente adversas y soportando este peso fiscal”, añadió el especialista.

Ezequiel de Freijo, del Instituto de Estudios Económicos de la SRA, destinó su intervención a dos tópicos distintos pero relacionados: por un lado, las razones que llevaron a que la producción agrícola se estancara desde 2007 y, por el otro, el hecho de que el campo tributó un 58% más que el resto de las actividades económicas. El estancamiento de la actividad agrícola -explicó – responde a tres factores: el deterioro de la macroeconomía, la alta carga tributaria que presiona al sector y las distorsiones comerciales generadas a partir de las políticas impulsadas por el Gobierno Nacional. “Entre nacionales, provinciales y municipales, hay más de 20 impuestos que gravan al campo”. Según estudios de Acrea y de FADA, la carga tributaria que recae sobre el sector oscila del 73 al 89%, haciendo que “la ´cosecha’ del productor sea casi la misma que hace 12 años. Dicho de otro modo, la presión fiscal deterioró la potencialidad de crecimiento del sector”, dijo De Freijo.

Santiago Sáenz Valiente, miembro del comité fiscal de la SRA, explicó que “la estructura impositiva actual es totalmente distorsiva, ya que no mide la capacidad de contribución real económica y financiera de cada persona; carece de equidad y de normas que incentiven el desarrollo; posee impuestos regresivos; le falta progresividad en el impuestos a las ganancias; tiene costos administrativos excesivos, y es de confiscatoriedad global”.

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