29 de julio de 2013 11:42 AM
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El empalme de cosechas en Estados Unidos aumentó el riesgo de retener soja para el productor local

Sin dudas la semana que aconteció significó un quiebre para los precios en el mercado de granos. Las estimaciones más pesimistas al respecto se concretaron, evidenciándose un cambio de tendencia al confirmarse el empalme entre ambas cosechas norteamericanas. Soja, maíz y trigo finalizaron la semana con bajas del 4%, 5% y 2% respectivamente para las posiciones correspondientes a la nueva campaña del hemisferio Norte.

Es importante remarcar que finalizado el “roleo” de las posiciones de los fondos la transición de la antigua a la nueva cosecha se profundizó, en EE.UU. los compradores cesaron las compras de disponible o importaron desde Sudamérica, mientras que desde China el rumor de la utilización de reservas del gobierno en cerca 3 millones de toneladas de soja, significó una fuerte presión sobre Chicago.

Respecto al maíz las bajas se deben principalmente al clima óptimo en el comienzo del período de polinización en las regiones productoras más relevantes. De hecho, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, hasta hace una semana el 63% de los cultivos se encontraba en condiciones buenas o excelentes, cifras que se esperan sin cambios para el próximo informe.

 

De esta forma el escenario muestra humedad aceptable en los perfiles de los suelos sumado a pronósticos aceptables de cara al período crítico de polinización son condimentos que auguran rindes potenciales por encima de 100 qq/ha promedio, asegurando una cosecha extraordinaria. Por el lado de la demanda del cereal se confirmó una ralentización con cancelaciones de embarques desde EE.UU. en la última semana.

 

Para finalizar en trigo, el avance de la cosecha norteamericana y expectativas de un aumento de la oferta global en los próximos meses con buenas campañas en los países de la región del Mar Negro, motivó una caída de las cotizaciones por debajo de los U$S240 en los contratos más cercanos.

 

Si nos focalizamos en la demanda, Egipto, China y Brasil se avizoran como los principales importadores. Por el lado del gigante asiático, la cosecha estimada en 120 millones tt muestra una calidad por debajo de la demandada por la industria, razón por la cual se estima un incremento de la importación del cereal para compensar la calidad en la molienda.

 

A nivel local, la confirmación de las fuertes bajas muestra un panorama desolador para los productores argentinos que a la fecha apenas vendieron aproximadamente el 49% de la soja, cuando a esta altura del año, deberían tener vendido más del 70%. El diferencial de tipos de cambios entre el dólar que recibe el productor y los valores del mercado paralelo sigue siendo el principal motivo para no vender sus granos. Sólo una desmejora en el clima del país del norte logrará cambiar la tendencia y el rendimiento tendrá la última palabra.

Por cierto, según el reporte del GEA de la BCR, “las caídas recientes en el precio a cosecha hicieron que se retrajera el nivel de actividad en lo referente a compra de insumos y hace suponer que, aún con márgenes estrechos, el productor tuerza su decisión hacia la soja intentando asegurarse una mejor rentabilidad”. Es que los márgenes tampoco se ven atractivos con insumos cada vez más costosos y alquileres que varían relativamente poco a la baja, el resultado final luce ajustado.

 

En el mientras tanto las ruedas locales mantuvieron un escaso interés por concretar negocios con precios para la soja que cedieron hasta $1.720 al finalizar la semana, sin precios en el recinto, en tanto para maíz se escucharon ofertas en $870 con descarga inmediata, mientras que por sorgo se ofreció $750/780 con descarga. Por último, el trigo diciembre se ofertó en U$S180 grado 2.

 

Como corolario el productor local se encuentra ante un panorama preocupante y retener la mercadería implica asumir riesgos, tanto por las posibles bajas en los mercados internacionales como por el fuerte atraso cambiario que muestra el sector, principalmente por la falta de señales a modificaciones en la política cambiaría en los próximos meses, factores que afectarán fuertemente la rentabilidad.

 

Precisamente, pensando en la próxima campaña habrá que ver si la baja en los precios no se refleja en una fuerte caída en intención de siembra, teniendo presente que el mercado descuenta cosechas récord para estas tierras en el año entrante. Todo apunta a que la revancha en los precios será la campaña 13/14 Sudamericana.

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