29 de julio de 2013 17:14 PM
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Chile estrena sistema de alertas para seguridad alimentaria

La nueva red, a cargo de Achipia, se asimila al de la Unión Europea y, a través de un software, se podrá coordinar en línea la respuesta de distintos organismos públicos ante notificaciones de problemas en alimentos chilenos en el exterior y en el mercado interno.

Chile es líder en Latinoamérica en seguridad alimentaria. Así lo mostró el índice global de esa materia entregado hace algunas semanas por la revista británica The Economist, que ubicó al país en el puesto 26 a nivel mundial, entre 107 países. En el continente, solo lo superan Estados Unidos y Canadá.

El resultado no es fortuito. Para medir la seguridad alimentaria de los países, la publicación hace un seguimiento del impacto de la inversión en agricultura, en tecnología y de las políticas públicas, y lo cruza con cifras como el ingreso per cápita, el nivel de población bajo la línea de la pobreza y la corrupción.Por lo tanto, el puesto que obtuvo Chile es el resultado de lo que se viene invirtiendo para convertirlo en un productor de alimentos de calidad y sanos para el resto del mundo.

En ese resultado aun no está el último avance que se ha concretado en el país en esa materia. En los primeros días de julio se puso en marcha oficial un software que coordina la acción de distintos servicios públicos en materia de inocuidad alimentaria. La red de Información y Alertas Alimentarias (RIAL), pionera en la región, pone a Chile al nivel de las redes de alerta que tiene la Unión Europea (UE).

Este sistema permitirá que el país reaccione rápido, tenga toda la información a la mano y tome en forma coordinada las decisiones al detectarse cualquier situación de riesgo. Precisamente, contar con este tipo de redes es lo que posibilita que en Europa, por ejemplo, cuando se detectan situaciones de riesgo para la salud humana, todos las entidades actúen.

El objetivo de la RIAL, a cargo de la Agencia Chilena para la Inocuidad Alimentaria (Achipia), es mejorar la administración, la gestión y el seguimiento de los distintos problemas relacionados con inocuidad de alimentos, tanto en Chile como con los productos exportados a otros países y con los alimentos que ingresan.

Si bien los servicios públicos que conforman esta red -el Ministerio de Salud, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) y la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon), además de Achipia- ya estaban trabajando en conjunto desde 2011, el nuevo programa computacional les va a permitir hacerlo en forma más rápida y ver en qué estado está cada uno de los casos, cuál de las entidades lo está gestionando, qué han estado haciendo y qué respuestas han dado.

A tres días de su estreno, la red tuvo la primera prueba, con la detección de dioxinas en un criadero de aves de Agrosuper, en la Sexta Región. Sin embargo, fue el intendente de O’Higgins quien salió a confirmar la situación, tras una fiscalización realizada por el SAG. Nada se supo públicamente de la RIAL, lo que ha despertado críticas sobre una debilidad institucional en materia sanitaria, que podría limitar el potencial de la red. Según indican en la entidad, esto es porque su tarea, por ahora, es solo de coordinación.

El ejemplo de la UE

Tanto las categorías que se le asignarán a cada notificación de problemas en los alimentos como el funcionamiento del software de la RIAL son similares al Rapid Alert System for Food and Feed de la Unión Europea, conocido como RASFF, que existe hace más de 30 años en el Viejo Continente.

“Hemos partido aprovechando toda esa experiencia y los avances de la tecnología”, cuenta Eduardo Aylwin, coordinador del sistema chileno, ya que la iniciativa de hacer esta red en línea nació de una misión de colaboración que recibieron en 2010 de la UE, que les entregó el know how que tenían en el tema.

“Conocimos la manera de operar de ellos, hicimos un diagnóstico de lo que necesitábamos para construir la red y vimos que teníamos muchos de los requisitos, y que nos faltaba ponerlos en procedimiento”, comenta Aylwin.

Partieron en 2011 con un sistema amateur, a través de correos electrónicos, en una etapa de marcha blanca. Para lograr llegar a la red en línea tuvieron una “madrina” europea, Milagros Nieto, la subdirectora general de coordinación de alertas alimentarias de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan).

De visita en Chile para lanzar la RIAL, dice que le parece fantástico que el país pueda contar con una red así. “Da una posición muy buena, porque garantiza que si hay un riesgo van a actuar rápidamente y van a controlarlo”, explica, y asegura que también es un sistema que da confianza para quienes van a comprar los productos chilenos en el exterior.

“Y no solo eso, sino que también das seguridad a tus propios consumidores, al mostrar que cada vez que hay un problema las autoridades están trabajando juntas”, recalca la española.

Al contar su experiencia en el país ibérico, Milagros Nieto pone como ejemplo la bullada “crisis de los pepinos”, ocurrida en 2011, cuando en Alemania murieron tres personas debido a un brote de la bacteria Escherichia coli detectada en estos vegetales, provenientes de España.

“Actuamos muy rápido”, cuenta entusiasmada, y explica cómo lo hicieron: “Recibimos las notificaciones a través de la RASFF y, después de verificar con nuestras autoridades y de tomar muestras de los invernaderos desde los cuales procedían los pepinos, conseguimos demostrar en laboratorios oficiales que no eran responsables. En tres días nos retiraron las alertas del sistema”.

Moverse rápido y coordinados

La forma de operar del sistema chileno de alertas es que en cada uno de los servicios públicos que participan hay un encargado que actúa como punto de contacto. Él tiene una clave de acceso y es quien debe llenar un formulario para notificar al resto de los organismos cada vez que ocurra algún problema. Ahí detalla qué pasa, dónde y qué producto está involucrado. Además -lo que es clave- tiene que clasificar si esa notificación es un rechazo, una información o una alerta, según el nivel de riesgo que representan (ver recuadro).

La secretaria ejecutiva de Achipia, Nuri Gras, destaca que este software “es una herramienta muy automática, donde no está llegando la información por fax ni pasa que alguien no contestó el teléfono”.

La RIAL busca seguir el proceso desde que se da a conocer un problema hasta su solución, por lo que la etapa siguiente a una notificación es que los encargados de cada servicio declaren que leyeron la información recibida por mail. Además, tienen que responder por escrito si son competentes o no en el tema, dentro de un plazo máximo de 24 horas.

Una vez que el o los servicios se han declarado competentes en un caso, la acción que sigue es avanzar con la solución del problema en forma particular, aunque tienen que informar a la RIAL de los avances y, una vez que logren solucionarlo, deben hacer un reporte donde mencionan las razones que hacen que ya no sea necesario mantener la notificación.

Después tienen que comunicar el cierre del caso a los otros servicios, y éste queda disponible para la revisión de cada paso, entregando también estadísticas de cuántas notificaciones se recibien al año, qué servicio tuvo que resolver más casos, y si ocurrieron más con productos exportados o con los disponibles en el mercado local.

En cuanto a las decisiones que se toman para solucionar una notificación, Nuri Gras aclara que “son los servicios participantes y no Achipia los que deciden las acciones, nosotros solamente proveemos la plataforma, nos encargamos del funcionamiento y de agilizar la gestión”.

Es ahí donde surgen las críticas. Tomando como ejemplo lo ocurrido con la fiscalización en la planta de aves de Agrosuper -donde la posible presencia de dioxina en una muestra de carne afectaría al 0,3% de la producción anual de estos productos de la empresa- el director de la firma de servicios de bioseguridad y calidad alimentaria CERES BCA, Michel Leporati, reclama que en ningún momento apareció Achipia, en su calidad de coordinadora de la RIAL, dando la información sobre lo que pasaba. “Uno esperaría que Achipia actuara como autoridad y que la vocería fuera a través de ellos, informando exactamente qué está pasando y cuál es el riesgo para la población, pero no hubo una presencia o un liderazgo de parte de ellos”, explica.

En ese sentido, apunta a que la RIAL es una red potente, pero que “no tiene el soporte institucional para que sea tan efectiva como se necesita”.

Rumores quedan fuera

Nuri Gras destaca que el contar con esta red ayuda a posicionar a Chile como potencia alimentaria. Cuenta que en las embajadas les han pedido muchas veces explicar cómo funciona y que cuando reciban a delegaciones extranjeras, contar con el sistema permitirá que puedan ver cómo se gestionan y solucionan los problemas alimentarios, algo que antes no podían hacer.

En cuanto al mercado local, a raíz de las denuncias en la prensa y pruebas con distintos alimentos -como aceites de oliva y yogures- asegura que son temas de los cuales no se hará cargo la RIAL. Esto marca una diferencia con Europa, donde sí hay una categoría llamada “News”, en la que se notifica a las autoridades de la información de medios de comunicación, aunque no tienen la obligación de actuar.

“Lo que se va a notificar a la red son situaciones objetivas, en las cuales median análisis de laboratorios o actividades de control oficial de los servicios. No están entrando a la red informaciones de prensa ni rumores”, aclara Gras.

Así, cuando ocurran problemas con alimentos a nivel local, serán los servicios competentes los encargados de entregar la información a la RIAL.

La secretaria ejecutiva de Achipia explica que el sentido de hacerlo de esa manera es porque la red está diseñada para que generar seguridad: “Es como con los niños, que cuando ven a los papás actuando coordinados se sienten seguros”.

También cree que es una herramienta que aporta transparencia al sistema de inocuidad y que da confianza “para ir armando las bases sólidas para el nuevo Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentos y Recursos Forestales”, cuyo proyecto de ley debiera ser enviado próximamente al Congreso.

 A qué corresponde cada tipo de notificación

La clasificación de las distintas notificaciones que recibe la RIAL se divide en tres categorías.Cuando se relacionan con alimentos importados disponibles en Chile, quien notifica es la Seremi de Salud, mientras que para los productos chilenos exportados es la Direcon la que recibe las notificaciones.

Alerta: Corresponde a las situaciones en las que actividades oficiales de control detectan peligro en un alimento que está disponible para los consumidores en el mercado.

Información:Es cuando se detecta peligro en un alimento que no está en el mercado, por lo que se deben tomar medidas preventivas o correctivas.

Rechazo:Son los eventos en los que una autoridad en Chile o en el exterior impide que un alimento ingrese a los mercados, por haber transgredido una norma alimentaria.

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