1 de agosto de 2013 13:38 PM
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“Narcolangostino”: el socio de Parra Gómez rompió el silencio

Alquila una modesta casa en Mar del Plata, tiene 33 años, vive con su esposa y sus dos hijos, está desocupado. Se llama Juan Eduardo Burgos y su nombre saltó a la luz cuando comenzó la investigación judicial tras el cada vez más misterioso hallazgo de un centenar de kilos de cocaína en la planta pesquera de Poseidón de Puerto Madryn.

Burgos es técnicamente el socio del empresario español Salvador Parra Gómez, detenido la semana pasada en Madrid acusado de liderar una banda narcocriminal dedicada al tráfico de estupefacientes.

En enero de este año fue conformada la firma Mar Pesca Azul Argentina SRL en la ciudad de Mar del Plata, los dos únicos socios, en términos legales, son Parra Gómez y Burgos. Quien tuvo a su cargo la constitución de la empresa fue el contador de la misma, Julián Gómez, quien les “prestó” el domicilio de su estudio (Castelli 2617) para tramitar la inscripción de la sociedad en la IGJ de la provincia de Buenos Aires.

Burgos y su familia no pueden creer en la causa judicial que han quedado salpicados. Niega haber tenido conocimiento de las presuntas operaciones vinculadas al narcotráfico de los empresarios españoles, y dice que ante su desesperación laboral y creyendo que podía mejorar su situación económica accedió a la oferta de Salvador Parra Gómez.

Todo comenzó en diciembre de 2012, Juan Burgos, trabajaba como peón de un taxi en “La Feliz”, y en uno de sus viajes entabló una conversación con un pasajero quien le ofreció dejar el “tacho” y sumarse a la vida empresarial. “Yo andaba en un taxi y empezamos a charlar, me preguntó cómo era mi situación. En ese momento mi señora había quedado embarazada y estaba muy apretado económicamente”, le contó a REVISTA PUERTO

Parra Gómez “me dijo –relata Burgos- que estaba armando una empresa, que se dedicaba a la compra y venta de pescado. Y, ahí me ofreció un sueldo, me dijo si estaba interesado, y en ese momento con la falta de recursos que tenía me interesó la idea”, expresó al dar cuenta sobre cómo fue su primer contacto con el empresario español, hoy detenido en Madrid, mientras se tramita un pedido de extradición.

Con el correr de los días, vuelven a contactarse y es ahí donde le dice que el “trabajo” implica ser socio en una empresa. “Parra estaba con su socio Aranda, ellos eran socios, eran los dueños de la empresa y como Aranda iba a estar más tiempo en España es que me dicen si no quería figurar yo como socio de Mar Pesca Azul para los trámites acá. Me dijeron que solo tenía que firmar para el armado de la empresa y con eso recibiría un sueldo”, explicó.

“En principio nunca sospechamos de nada raro, incluso le pagaban a mi esposa para que vaya a limpiarles la casa. Lograron ganarse la confianza de nosotros. Somos cristianos, vamos a la iglesia y por eso confiamos en la gente”, mencionó Burgos admitiendo la decepción por lo acontecido. “Esto me cambió la vida, no puedo creer que esto me haya pasado. Me pasó por haber confiado en gente que no conocía, pero confío en Dios que todo se va a aclarar, y no tengo ningún problema que la justicia me investigue porque nunca supe del trasfondo. No tengo antecedentes y me comí un garrón”, agregó.

Después que lo contactan en el taxi y le ofrecen conformar Mar Pesca Azul, “Parra y Aranda siempre estaban acá en Mar del Plata. Por ahí desaparecían, viajaban mucho, creo que iban al sur a comprar o vender pescado, nunca supe bien cómo era eso porque el negocio lo manejaban solo ellos dos”, siguió relatando Burgos sobre su experiencia con los empresarios españoles, hoy uno detenido, y el otro con pedido de captura internacional. De confirmarse este dato que las operaciones comerciales con empresas del sur del país se llevaban a cabo desde comienzos de este año, abona la hipótesis de los investigadores que hubo cargamentos anteriores de droga que realizaron ese recorrido con destino a España sin ser detectados.

La pesquera Mar Pesca Azul Argentina SRL nunca tuvo una planta de procesamiento, ni oficinas, ni empleados. Solo dos socios, a uno de los cuales le asignaron la gerencia, la representación legal y uso de la firma social, ese es Burgos. “La empresa se armó en el estudio de Julián Gómez, él hizo todos los papeles, pero también confió en esta gente”, razonó al considerar que el contador que tramitó la inscripción de la sociedad tampoco conocía el perfil de los negocios de los españoles y ambos fueron eslabones en el armado de la pesquera, que según la justicia fue la pantalla para traficar cocaína.

“Me engañaron porque hay cosas técnicas que no las entiendo. Yo no tengo ni la escuela primaria terminada, salí a trabajar desde muy pibe”, argumentó Burgos sobre lo sucedido. “Ellos se reunían en la casa de la calle San Lorenzo (N° 541), pero viajaban mucho no sé si a comprar pescado o a qué. Parra era el que más estaba en Mar del Plata”, recordó.

Asimismo, Burgos sostuvo que poco “antes que salte todo esto”, en referencia al 10 de junio cuando se descubrió la droga en el cargamento de langostino, “ya no tenía contacto con ellos, incluso me pareció algo raro porque ya no atendían el teléfono. Sacaron a mi nombre dos teléfonos celulares de Movistar, uno lo tenían ellos y el otro me lo dieron a mí para que esté en contacto con ellos, pero de golpe dejaron de llamar, y eso me dio a pensar que algo andaba mal. Ahora encima tengo esas deudas de los celulares y soy moroso en Movistar que no puedo pagar”, reconoció el taxista que ofició de testaferro de Parra Gómez.

Sobre su estado actual, indicó que “hoy estoy desocupado, no tengo trabajo estable, solo cubro algunos francos con un taxi y además estuvimos con una situación anímica muy complicada. Cuando saltó todo esto, no lo podría creer, estuve un mes y medio sumido en una tremenda depresión. Por tratar de conseguir un mejor trabajo, yo y mi familia nos vimos salpicados en algo que no tenemos nada que ver”, subrayó.

Juan Eduardo Burgos podría ser convocado a declarar ante el Juzgado Federal de Rawson, y si bien se presume no ha tenido grado de participación en la operación del movimiento de los 100 kilos de cocaína de Mar del Plata a Puerto Madryn, sería citado para que aporte datos adicionales sobre Parra Gómez y Aranda Barberá, a quienes el magistrado interviniente los señala como cerebros de la organización.

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