23 de julio de 2011 10:30 AM
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Es imposible crecer sin mercados

La superficie promedio de trigo sembrada en el quinquenio 2006/07 a 2010/11 fue de 4,87 millones de hectáreas, es decir, un 27% menor que la del promedio del quinquenio 2001/02 a 2005/06, que alcanzó los 6,19 millones de hectáreas.

Pero este quinquenio fue a su vez superado por los 6,25 millones de hectáreas que fue la superficie promedio de la década que va de 1996/97 a 2005/06.La razón de esta disminución en la superficie es la intervención del Gobierno en el mercado de exportación de trigo, imponiendo restricciones cuantitativas, cupos y cuotas, a través de los famosos ROE (registro de operaciones de exportación), que no diferirían de las anteriores declaraciones juradas de ventas al exterior, salvo porque los ROE no son un registro, sino que el Gobierno debe autorizar previamente la operación para poder realizarse la exportación. Actúan como licencias no automáticas.Este esquema de licencias no automáticas significa que el mercado no puede funcionar de manera normal, y no sirve para reflejar el precio del mercado internacional de trigo en el mercado interno, dado que los exportadores compran en el mercado local sin tener la certeza de poder hacer la operación de exportación, lo que genera incertidumbre y sobrecostos.Por otro lado, la demanda interna de los molinos, del orden de las 6 a 6,5 millones de t de trigo, se distribuye bastante homogéneamente a lo largo del año, comprando en el orden de las 500.000 t/mes.La molinería no puede absorber el volumen de trigo que los exportadores no pueden comprar por el cierre del mercado de exportación. A su vez, la demora en el pago de las compensaciones a la molinería por la diferencia del precio del trigo en el mercado internacional menos retenciones del 23%, y el precio de abastecimiento determinado por el Gobierno para fijar el precio de la harina hacen que actualmente no haya compradores.El Gobierno justifica la intervención en los mercados buscando reducir el precio de la canasta alimenticia. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado, y es aceptado por los panaderos, que la incidencia del precio del trigo (harina) en el precio del pan es de entre un 7 y un 12%. No es el costo más relevante, como lo son mano de obra, cargas sociales, alquiler y energía, entre otros.A la fecha hay unos 4 millones de toneladas de trigo en manos de los productores que no encuentran compradores. La inexistencia de mercado genera el desinterés de los productores por sembrar nuevamente trigo, afectando de esa manera a las empresas proveedoras de insumos (semillas, fitosanitarios y fertilizantes), a la cadena comercial (transporte, acopio, acondicionamiento, corretaje) y la industria y exportación.Es muy importante destacar que Brasil es el segundo importador de trigo del mundo, y que su habitual proveedor es la Argentina. Si la Argentina dejara de ser un proveedor confiable Brasil buscará nuevas alternativas, y nosotros perderemos un mercado de exportación de más de 5 millones de toneladas al año, y que por los aranceles preferenciales del Mercosur paga mejor que otros mercados de exportación.El trigo es un cultivo federal por excelencia, se siembra desde los valles andino-patagónicos hasta el NOA, generando ocupación y empleo en la época invernal, siendo un excelente antecesor para los cultivos de verano, y es necesario para mantener la sostenibilidad de los sistemas.El Gobierno está por lanzar el Plan Estratégico Agropecuario y Agroindustrial (PEA). Nos hubiera gustado haber podido participar en él, más allá del diagnóstico, para aportar a la solución integral de los problemas mencionados, porque sin resolver los problemas actuales ni siquiera llegaremos a las mayores áreas de siembra ya logradas.David Hughes
El autor es presidente de Argentrigo

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