24 de julio de 2011 00:01 AM
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La industria de maquinaria agrícola está mejor o peor

La ministra Débora Giorgi, libra una dura batalla con Brasil para proteger a la industria local. Además obliga a las multinacionales a instalar plantas en el país. Sin embargo, la tecnología nacional en cosechadoras y tractores está muy por detrás de los líderes globales y sus ventas caen frente a firmas como Massey Ferguson, New Holland y John Deere. El impacto en la industria, de la caída de los acuerdos con Venezuela.

El kirchnerismo hizo de la defensa de la industria uno de los ejes centrales de su “modelo” que intenta reeditar la épica desarrollista de Frondizi y Frigerio y que por estos días se escenifica en la muestra Tecnópolis. En ese marco, un capítulo central de esa política lo protagoniza el sector de maquinaria agrícola beneficiado con medidas proteccionistas que contribuyeron a disparar la crisis comercial con Brasil.

Las medidas también contienen un objetivo macroeconómico y apuntan a mantener el superávit comercial, así el kirchnerismo puede seguir alardeando de sus “superávits gemelos”, aunque si se miran de cerca los números, hace rato que dejaron de existir.

Como sea, en la búsqueda de este objetivo el Ministerio de Industria que encabeza Débora Giorgi, combinó la protección a las industrias locales con presiones a las firmas multinacionales para que instalen plantas en el país. Se trata de una política que parte de un diagnóstico alarmante: aproximadamente el 80% de los tractores que se utilizan en la Argentina son importados, especialmente de Brasil, pero también de Estados Unidos, Europa, China e India.

El sector está representado por unas 730 Pymes que poseen una ocupación laboral directa de 47.000 personas y otras 43.000 personas trabajan indirectamente relacionadas a la industria, es decir, el sector genera más de 90.000 puestos de trabajo.

Además, constituye una herramienta para el desarrollo de agregado de valor en origen, dado que la mayor parte de las fábricas se localizan en las regiones productivas del país (fundamentalmente en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires).

En este sentido, la idea del Gobierno nacional es llevar a cabo un plan de sustitución de importaciones tendiente a equilibrar el déficit comercial de u$s 450 millones que tiene el sector en tractores, sembradoras y pulverizadoras.

Pero lo cierto es que las firmas globales están muy por delante en materia de tecnología de las locales, a las que se les hace muy dícil convencer a los productores argentinos –fanáticos de los “fierros”- explicar porque deben comprar sus productos.

Según confirmaron a La Política Online fuentes del sector, a las compañías locales les cuesta competir con las multinacionales. Es más, en el sector se sabe que en la actualidad hay una gran cantidad de firmas con serios problemas financieros ante la falta de ventas en tractores y cosechadoras.

“Para cubrir los costos de la empresa necesitamos vender al menos 25 tractores al mes, y el promedio del año pasado fue de dos mensuales. Estamos virtualmente quebrados”, advirtió a LPO un empresario del sector que prefirió no revelar su identidad.

“Si no se implementan urgentes planes de incentivos a las empresas, muchas deberán desaparecer porque nos resulta imposible competir con la importación de las grandes firmas con base central en Estados Unidos y Brasil”, agregó la fuente consultada.

El testimonio de este empresario –que fue corroborado con otras fuentes- deja a las claras que a pesar de que se difundan números muy positivos sobre la situación del sector, que la falta de competitividad amenaza el crecimiento de las firmas argentinas.

Si bien los especialistas aseguran que la producción de sembradoras en la Argentina es relativamente eficiente, no ocurre lo mismo en cosechadoras y tractores, dado que la tecnología disponible en el país está muy debajo de la que tienen los líderes globales.

Así las cosas, las tres grandes empresas internacionales que operan en la Argentina John Deere, Massey Ferguson y Case New Holland- dominan las ventas en el mercado local por la calidad y la garantía de los productos que ofrecen.

“El Gobierno nacional puede poner toda la plata que quiera en las fabricas locales de cosechadoras, pero de ahí a que los productores argentinos las compren, es otra cosa”, señaló otro directivo de una empresa de maquinaria agrícola.

La política del gobierno

La ministra Giorgi se ha fijado como meta aumentar la participación de firmas locales en el mercado de maquinaria agrícola argentino aprovechando la creciente demanda interna. Y por ello ofreció a sus pares de Brasil –donde están instaladas la mayoría de plantas industriales de las multinacionales en la región-, la idea de la “complementariedad”, acaso replicando el modelo del sector automotriz.

“Argentina y Brasil se complementarán en la producción de maquinaria agrícola, de una forma similar, pero no igual, a lo que sucede en la producción de autos, en la que Argentina se desarrolló en producir autos de gama media y Brasil en una gama más baja”, explicaron fuentes de Industria a LPO.

Y citaron como ejemplo el acuerdo celebrado con los famosos tractorcitos verdes de John Deere. La firma norteamericana se comprometió a fabricar en Argentina maquinaria agrícola que hasta el momento importaba de terceros países, como Australia o Estados Unidos.

Mismo acuerdo que selló Case New Holland que pertenece al grupo Fiat. El anuncio, que contempla una inversión de más de 100 millones de dólares en una planta en Córdoba, fue muy promocionado por el gobierno que lo presentó junto al CEO local Cristiniano Rattazzi, en la Casa Rosada.

Ratazzi se comprometió a fabricar maquinaria agrícola que actualmente no se produce en toda América Latina. De esa manera, Giorgi procura tranquilizar a los brasileños, ya que no se trata de quitarle líneas de producción que actualmente están radicadas en ese país.

New Holland fabricará en la Argentina cosechadoras de tecnología avanzada y tractores de aplicaciones especiales. También producirán motores FTP (Fiat Powertrain Technologies) para equipar esa maquinaria y la que fabrican en Brasil, y gran parte de las piezas para los motores se desarrollarán con proveedores argentinos, explicaron en Industria. “La mitad de las máquinas fabricadas abastecerán el mercado local y el resto será exportado a Brasil y otros países de la región”, explicaron.

Por otra parte, la empresa Deutz -Agco Motores S.A. en la Argentina-, anunció en noviembre de 2010 una inversión de 11 millones de pesos destinada a modernizar la línea de producción de motores y el lanzamiento de un nuevo modelo, que se supone se abastecerá de proveedores locales, hasta alcanzar en sus componenten un 80% de contenido argentino

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