5 de agosto de 2013 00:05 AM
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Científicos argentinos logran avance para papa

Un equipo de científicos argentinos desarrolló plantas de papa resistentes al virus de la papa (PVY, por su sigla en inglés), una enfermedad que afecta a más del 50 por ciento de los cultivos y reduce su productividad entre un 20 por ciento y un 80 por ciento, en los casos más severos.

La nueva variedad se ensayó en campos de Córdoba, Mendoza y Buenos Aires, indicó el equipo, liderado por Fernando Bravo Almonacid, investigador independiente del Conicet en el Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (INGEBI, Conicet-UBA).

“Este virus provoca deformación y decoloración de las hojas, afecta la fotosíntesis y hace que el tubérculo crezca menos y se reduzca la productividad de los cultivos”, indicó Bravo Almonacid.

El experto agregó que si la planta es co-infectada por otro virus, la pérdida de productividad puede aumentar en modo significativo.

El PVY se transmite por insectos, y además de causar infecciones severas puede persistir en las subsiguientes generaciones de tubérculos, lo que lo convierte en una plaga difícil de erradicar.

Durante seis años se ensayaron 2 mil plantas de dos líneas diferentes en campos con suelos y climas diferenciados.

Los resultados fueron los esperados: no se observó infección por PVY en las plantas genéticamente modificadas, mientras que entre aquellas no modificadas la tasa de infección fue del 60 por ciento al 80 por ciento.

Alejandro Mentaberry, coordinador ejecutivo del Gabinete Científico Tecnológico (GAGTEC) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y miembro del equipo, destacó el impacto favorable de un cultivo mejorado que resista al PVY. Este avance, evaluó, “beneficia en primera instancia a los pequeños productores, especialmente aquellos que trabajan en agricultura primaria, muy poco tecnificada y cuyo principal problema son las plagas”.

Por otra parte, la papa se cultiva en forma industrial, para ser utilizada en alguno de sus múltiples formatos, como las papas fritas envasadas o el puré instantáneo.

“Si tomamos en cuenta los usos que se le da a este cultivo en la región, podríamos decir que este trabajo tiene un doble impacto a nivel social e industrial”, consideró Mentaberry.

El evento científico de la papa resistente al virus PVY está próximo a comercializarse a través de un consorcio local.

En la actualidad, la invención se encuentra en su fase de evaluación número dos y la papa está siendo sembrada bajo el control del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, bajo las normativas de la Dirección de Biotecnología del MINCyT.

El proceso está, a su vez, supervisado por el Instituto Nacional de Semillas (INASE), que controla los eventos sembrados, y luego deberá ser aprobado por la Dirección de Calidad Agroalimentaria dependiente del SENASA.

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