24 de julio de 2011 16:24 PM
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Frigorífico Nacional : La carne pública

URUGUAY : Algunos sectores piden que se resucite al Frigorífico Nacional, un símbolo del pasado que, piensan, tiene lugar en el presente. El gobierno evalúa que el Estado intervenga en un negocio con demasiada competencia.

Hasta dulce de membrillo se producía en el antiguo Frigorífico Nacional, que durante medio siglo (entre 1928 y 1978) rigió los destinos y los precios de la carne para consumo en el país. No era lo único que el frigorífico comercializaba bajo la marca Frigonal. En su mejor momento, la planta empleaba a miles de personas y ofrecía muchos productos. Daniel Belerati, director de la Cámara de la Industria Frigorífica, también rememora aquella época: "También producían duraznos en almíbar, por ejemplo. En la planta se procesaban muchas cosas, tanto de carne como vegetales. Trabajaban entre 4.000 y 5.000 personas". El director de Sanidad Animal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) Ricardo Sienra, realiza actualmente una investigación histórica sobre el papel de la carne en el país a 400 años de la introducción de la ganadería en Uruguay. En ese devenir histórico, el Frigorífico Nacional era una pieza clave. Sienra señala un entramado industrial que ya no existe. "Había todo un tema del entorno económico, con todo lo que se hacía en la planta del Cerro y la de La Tablada, y el envío en tren del ganado", dice Sienra. "Solo excepcionalmente se enviaba ganado por carretera. Un sistema de producción distinto, de otro país, que se desmanteló". En aquel país, esa mole industrial también producía efectos imprevistos, como el contrabando de carne interno: "Al carnicero de la esquina de mi casa le llevaban un cuarto o media res por semana", rememora Belerati. El Frigorífico Nacional tenía el monopolio del abastecimiento de carne para Montevideo, algo estipulado en el segundo artículo de la ley que lo creó. Con todo, no era un emprendimiento completamente estatal: el 45% de las acciones eran de capitales privados, que estaban representados en el directorio. Además, según la investigación del jerarca del MGAP, fueron los privados y no el Estado, quienes propusieron la creación del Frigorífico Nacional: "En 1922 los sectores de la producción, liderados por la Asociación Rural y la Federación Rural (creada un año antes), propusieron la creación de un frigorífico con la participación mixta estatal y privada nacional", dice Sienra. La idea de reflotar ese "ente testigo" -un organismo que fija las reglas de juego en el mercado interno e incide sobre la formación de precios- fue propuesta por el Partido Comunista del Uruguay (PCU) y, aparentemente consiguieron la promesa presidencial de que será estudiada. Los comunistas dicen que la intención de resucitar Frigonal no es un acto de nostalgia. Se trata, según el diputado del Frente Izquierda de Liberación (Fidel) aliado del Partido Comunista, Doreen Ibarra, de una resolución del congreso del Frente Amplio (FA), plasmada en su programa. En aras de la coherencia, se alega, hay que cumplirlo. En rigor, el último programa del FA dice -en el punto 72- que hay que "estudiar el desarrollo de un Frigorífico Nacional estatal a través del cual el Estado cumpla un rol activo en los objetivos de generar empleo, crear una fuente de ingreso público y abaratar el precio de la carne para consumo interno. El Frigorífico Nacional estatal tendrá como destino de lo producido el mercado interno". Ese texto parece un eco del artículo 2 de la ley 8.288, que fue la que puso en funcionamiento al frigorífico: "Tendrá el monopolio de la faena de los animales bovinos, ovinos y porcinos destinados al abasto del Departamento de Montevideo". Ibarra dijo a Qué Pasa que ya hay una comisión que estudia la viabilidad del renacer del Frigorífico Nacional y que, si bien no hay fechas límite, se presentará un informe: "Fui yo quien propuso incluir un artículo en el presupuesto quinquenal, para concretar esa aspiración del Congreso. PRESENTE. Como se informaba en el número pasado, el sector industrial cárnico hoy es mayor y está más diversificado que cuando funcionaba el Frigorífico Nacional. Incluso algunos mitos tan arraigados como que la mejor carne es la que lleva el rótulo "For export" ha cedido a una realidad menos maniquea. El reingreso de un agente económico como el Frigorífico Nacional en esas condiciones plantea desafíos diferentes. Del lado de los propietarios de los frigoríficos, o de aquellos vinculados al sector, la idea es rechazada. Álvaro Ferrés preside la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva Natural (Aupcin) y no ve ni viable ni pertinente la vuelta del ente testigo. Según su visión, hay tres poderosos argumentos económicos y de gestión. El primero está en la desconfianza -basada en antecedentes, según Ferrés- hacia el Estado como productor y administrador. En segundo lugar, la capacidad de faena que existe es mucho menor de lo que se podría tener. De acuerdo a los números de distintos expertos y representantes de cámaras empresariales, Uruguay podría faenar 3.500.000 de animales. El año pasado, se faenaron 2.200.000. En tercer lugar, la tendencia indica que habrá cada vez menos ganado para esta tarea. En esto último influye la gradual pérdida de superficie que ha tenido la ganadería ante el importante avance de la forestación por un lado y por el cultivo de soja por el otro. Aproximadamente, dos millones de hectáreas dejaron de ser pastizales para la cría de ganado para producir soja y madera. El propietario de un frigorífico que pidió no ser nombrado dio un diagnóstico similar: "Hay un 40% de capacidad ociosa actualmente en el país. Ante eso, ¿un frigorífico más? No parece lo más sensato desde el punto de vista empresarial". Belerati, por su parte, también piensa que hay razones políticas y no económicas para el Frigorífico Nacional. Este es un tema ideológico, afirma. Jorge Rosa, de la Red de Economistas de Izquierda, coincide en que la intención de "apropiarse de la renta" es uno de los argumentos: "En nuestra concepción, cuando el Estado se apropia de la renta, es como si todos lo hicieran". Sin embargo, Rosa también indica que el Frigorífico Nacional, en caso de que vuelva a existir, sería una pieza de un rompecabezas que una vez armado presentaría el futuro del agro uruguayo, más allá de cortes, precios y coyunturas. En algún momento, dice Rosa, un país tan importante para la economía mundial como China dejará de importar alimentos y comenzará a producirlos. Y exportarlos. "China tiene políticas de soberanía alimenticia muy fuertes, que las va a implementar", dice. "Nos puede volver a pasar lo que nos pasó en la década de 1950, luego de la reconstrucción europea: nos pasamos años reclamando que nos abran los mercados. Y, aunque tuviésemos productos más baratos para ofrecer, esos mercados permanecieron cerrados". Para Rosa hay razones estratégicas que sustentan la apuesta a un Frigorífico Nacional. La soja y la forestación no son, en su visión, las ventajas comparativas del país. "Es el pastito. Y las vacas, no solo para la carne, sino también por los lácteos", afirma el economista para quien el Estado tiene que ser el rector de los impulsos económicos estratégicos de un país. Mientras se discute el camino a seguir, miles de trabajadores esperan en el seguro de paro. Ariel Yaques, de la Federación de Obreros de Industria de la Carne, trae a colación el reciente cierre del frigorífico de Florida, y el consiguiente envío a seguro de paro de 250 trabajadores. Nadie, dice Yaques, está trabajando más que 125 horas por semana de 400 posibles. Y eso se mantendrá así, afirma el sindicalista. "No hay perspectivas buenas. Ni para este año ni para el que viene". Para él, la vuelta del Frigorífico Nacional es un anhelo y un reclamo. "Forma parte de nuestros planteos. Tenemos claro que cada vez que se habla de este tema, los actores privados se molestan y mucho. Pero, en nuestra opinión, es lo único que puede beneficiar a la sociedad en su conjunto". Desde el MGAP, Sienra reflexiona que las empresas mixtas, como en su momento lo fue Conaprole, fueron iniciativas apropiadas para la unión de capitales nacionales. "El contrasentido en el caso del Frigorífico Nacional fue que se creó para combatir un oligopolio, estableciendo un monopolio", dice. El debate seguirá hasta que se dilucide si la historia se repetirá o si aquel Uruguay que hoy vemos en blanco y negro pertenece definitivamente al archivo. O si es el salvoconducto hacia una moderna prosperidad. Disidencias internas "En el Frente hay gente que no cree ni en el socialismo", dice el economista Jorge Rosa, de Rediu, sobre las declaraciones de jerarcas de gobierno que se han opuesto o han demorado la idea. Con todo, Rosa dice que sería una única planta que tendría un 5% del mercado.El Pais

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