25 de julio de 2011 09:28 AM
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Empresarios cautos y ausentes ante el discurso de Biolcati

Las durísimas palabras que dijo el sábado el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati, provocaron una fuerte preocupación en sus pares de otras entidades empresarias, por las posibles represalias que podría tomar el Gobierno.

Seguramente por eso casi ninguno de los dirigentes empresariales que habían almorzado con Biolcati el jueves se dejaron ver en el palco de la Tribuna Central de la Rural. Ninguno de ellos quiso quedar «pegado» a un discurso que, se sabía de antemano, sería polémico y abiertamente confrontativo con respecto al Gobierno.

Tal como adelantó este diario, hace poco menos de un mes el presidente de la Rural les había dicho a sus compañeros del «Grupo de los Seis» (G-6) que él iba a ser el único orador en la ceremonia inaugural de la Exposición Rural. Fue durante el último almuerzo de ese grupo, que convocó Carlos De la Vega en la sede de la Cámara Argentina de Comercio (que preside) y al que asistieron además Jorge Brito (ADEBA), José Ignacio de Mendiguren (UIA), Adelmo Gabbi (Bolsa porteña) y Carlos Enrique Wagner (Construcción).

Allí el ruralista también esbozó cuáles serían los lineamientos de lo que diría; uno de los presentes le preguntó qué haría si -por caso- el ministro de Agricultura Julián Domínguez se presentaba al acto y pedía hablar. «El único orador seré yo», reafirmó Biolcati, sin dejar lugar a dudas sobre cuál iba a ser su postura. Convenientemente, el ministro Domínguez no sólo no se dejó ver por la Rural: a esa hora estaba al otro lado del planeta, en China.

Un alto dirigente empresario, consultado por este diario, reveló que Biolcati le había adelantado hace unos meses: «La Rural se va a meter en política». El colega le preguntó qué iban a hacer, porque no eran un partido como para postular candidatos. «Te equivocás: ya tenemos diputados del campo y vamos a tratar de que se nos reconozca como una fuerza».

Otro dirigente empresario le dijo a este diario que desconocía esos dichos del ruralista, pero agregó: «No me sorprende, y tampoco al Gobierno: hace un tiempo un ministro me dijo que ya tenían asumido a La Rural como un representante de los grupos de la derecha; no le pregunté qué quería decir con eso…».

Uno de los presidentes que integran el G-6 le dijo a este diario que «no me preocupa lo que dijo Biolcati: que cada uno haga lo que quiera». Ese dirigente también hizo lo que quiso: el fin de semana lo pasó fuera de Buenos Aires y no concurrió a la ceremonia.

Llamativamente, los dos únicos miembros del G-6 presentes el sábado fueron Gabbi y Wagner, a quienes se sindica como dos de los dirigentes más cercanos al Gobierno. De la Vega no fue, pero sí estuvo el vicepresidente de la Cámara de Comercio, Eduardo Eurnekian, en su doble condición de dirigente y de expositor (se compró un toro gran campeón). Cabe apuntar que ni Gabbi ni Wagner, y mucho menos Eurnekian, se pronunciaron públicamente sobre el discurso de Biolcati.

Otros hombres de cámaras empresarias tampoco se corrieron hasta Palermo. Lo mismo sucedió con De Mendiguren y con Brito. El jefe de la Unión Industrial -que tiene campos y suele exponer sus caballos «cuarto de milla»- eligió la distancia, lo mismo que el banquero.

La razón de la ausencia de De Mendiguren -y del resto de la cúpula de la entidad fabril, cabe decirlo- puede haber obedecido a que no quieren «empiojar» su vínculo con el Gobierno, a las puertas de que éste les conceda veinte hectáreas en forma permanente dentro del predio de Tecnópolis, para que levanten allí un centro de convenciones que competirá con el de La Rural.

Este traspaso se anunciaría el 2 de septiembre, cuando la UIA celebrará el Día de la Industria con un megaalmuerzo que se hará, obviamente, en Tecnópolis, y al que se anuncia concurrirá la presidente Cristina de Kirchner.

En las próximas semanas se comprobará, entonces, si la aparente soledad en la que quedó la Sociedad Rural Argentina frente al Gobierno trocará en una solidaridad forzada por la emergencia.

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