26 de julio de 2011 09:38 AM
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Brasil produce más soja pero la Argentina le agrega más valor

La soja fue el cultivo "estrella" de los últimos años en la región, con Argentina y Brasil a la cabeza de un proceso global signado por condiciones favorables para la producción de commodities.

Ambos países incrementaron la superficie dedicada al cultivo, los rindes y la producción a partir de asimilar los avances tecnológicos vinculados a la siembra directa, el uso de agroquímicos y semillas transgénicas.

La producción en Argentina pasó de 30 millones de toneladas en la campaña 2001/2002 a aproximadamente 50 en la campaña 2010/2011, con una superficie sembrada que se incrementó un 60 por ciento en el periodo, pasando a abarcar más de 18 millones de hectáreas.

Brasil, por su parte, en igual periodo, incrementó un 80 por ciento su producción de la oleaginosa, con una cosecha de 75 millones de toneladas en 2010/2011 y un avance de 48 por ciento en la superficie dedicada al cultivo.

Sin embargo, el impacto de la expansión fue diferente en ambas economías. En el caso de Argentina, la soja se convirtió en una de las principales vías para la generación de divisas. Esto se debió a una mayor transformación del poroto a nivel local, para la obtención de sus principales derivados industriales: harina, aceite y biodiesel.

Las exportaciones argentinas de soja y derivados sumaron en 2010 casi u$s26.000 millones mientras que, en igual periodo, Brasil obtuvo u$s17.115 millones.

En efecto, la industria local absorbe aproximadamente un 70 por ciento de la cosecha para el "crushing" y la generación de productos industriales que tienen por objeto la exportación, mayormente.

Esto implica un valor agregado adicional que explica el diferencial en términos de divisas generadas por el complejo oleaginoso, si se compara con Brasil, tal como explica un informe de la consultora Abeceb.com.

El vecino del Mercosur destinó en 2010 un 51 por ciento de la producción a la industria de transformación, el resto es exportado como poroto (44 por ciento) o consumido a nivel interno (5 por ciento).

La decisión de industrializar la cosecha obtenida puede considerarse un fruto de diferentes fenómenos que ocurrieron en diferentes momentos del tiempo y algunas peculiaridades del agro argentino.

En primer lugar, el proceso de "tecnificación" agrícola comenzó primero en Argentina, en la década del `90.

Esto implicó que el país pudiera más rápidamente generar condiciones para la instalación de las multinacionales que centralizan la molienda y la exportación. En segundo lugar, el puerto de Rosario provee una logística menos costosa debido a la cercanía de las principales áreas de producción.

"Todo esto ha logrado consolidar a Argentina como principal exportador mundial de derivados de soja, pese a ocupar el 3º lugar como productor de la oleaginosa. Brasil y Estados Unidos producen más pero generan menos producción con valor agregado para colocar en los mercados internacionales", según la consultora.

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