26 de julio de 2011 09:44 AM
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Se acerca el período crítico para la soja

En los granos este factor es, en reiteradas ocasiones, el centro de atención ya que es uno de los pocos que el hombre no puede controlar y porque su evolución condiciona los resultados finales en materia de producción.

Los cultivos poseen un ciclo de desarrollo que, para la soja en el hemisferio norte, comienza en mayo cuando se siembra y finaliza en noviembre con la cosecha. Dentro de ese ciclo de desarrollo existe lo que se conocen como "períodos críticos",
que son etapas del cultivo donde la variación de las condiciones ambientales tiene un efecto máximo sobre el rendimiento final. En la soja, uno de los períodos ocurre cuando recién se siembra y otro acontece durante la fase de formación de las vainas y el llenado de los granos.

Este año las siembras se dilataron debido a las excesivas lluvias que impidieron que los productores ingresaran a los campos. Esta demora se trasladó a todas las etapas de desarrollo y al domingo sólo un 40 por ciento de las plantas se encontraban atravesando la fase de floración frente al 58 por ciento del año pasado.

La otra etapa crítica para la soja, la de formación de vainas, comienza normalmente a finales de julio, se extiende en todo el mes de agosto y finaliza en septiembre. A la luz de los actuales pronósticos, es inevitable que los operadores empiecen a sumar una prima climática a sus ofertas de precios.

Las altas temperaturas y la sequía ya se hicieron notar en las últimas semanas, tal como se desprende de los informes semanales sobre evolución de los cultivos. En el último reporte, el USDA mostró que un 64 por ciento de los plantas se encuentran en condiciones entre buenas y excelentes, porcentaje que es menor al 66 por ciento del informe previo y al 67 por ciento del año pasado. Además, la salud de los cultivos se deterioró más de lo esperado, ya que el mercado en promedio había fijado que un 65 por ciento se encontraba en
esas condiciones. En adelante, se espera que el comportamiento de los precios se mantenga volátil, al menos hasta que los cultivos pasen sus fases críticas de desarrollo. De todos los granos, el maíz es el más vulnerable ya que actualmente atraviesa la fase crucial de polinización y su evolución es seguida de cerca por todo el mercado. Además, la volatilidad es mayor frente a los pronósticos de una demanda en crecimiento, lo cual no da lugar a grandes pérdidas por el lado de la producción. Para la soja, como mencionamos al principio, el clima será más importante en agosto, ya que los productores necesitan buenas
condiciones para reponer los bajos stocks.

Esta semana una ola de calor descendió sobre los cultivos y pasturas de Estados Unidos y sólo se avizora una mejora recién para el fin de semana. Si bien estos pronósticos atemperaron las preocupaciones, los temores resurgieron ya que se cree que
las lluvias no serán suficientes y que sólo proporcionarán un alivio pasajero.

Esto llevó a que los precios de todos los productos negociados mejoraran el viernes, siendo el trigo quien lideró la tendencia, mostrando una suba diaria del 2,2 por ciento. En el caso de la soja, la posición más cercana se mantuvo sin cambios pero disminuyó un 0,4 por ciento desde el viernes previo para cerrar la jornada en 507,15 dólares la tonelada. Entre los subproductos, el aceite siguió la tendencia semanal del poroto, cayendo un 1,5 por ciento mientras que los futuros de harina lograron despegarse y subieron un 0,75 por ciento desde el viernes pasado.

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