27 de julio de 2011 07:15 AM
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Hacia una década sin el uno a uno

Después de casi una década de la ruptura con la convertibilidad las exportaciones industriales ganan terreno en la balanza comercial. Pese a que mantienen un déficit de intercambio, las cantidades exportadas son las que más han crecido en comparación con el resto de los sectores.

En enero próximo se cumplirán diez años desde la devaluación que implicó la ruptura del uno a uno tras la década de los noventa. En 2002, durante el gobierno de Eduardo Duhalde, las exportaciones venían atravesando un mal momento, no tanto cuando se observa el valor exportado de las mercaderías, sino por las cantidades vendidas cuyo impacto se refleja directamente en dos variables importantes como lo son el empleo y la inversión.En aquel fatídico 2002, con indicadores sociales por el subsuelo, las cantidades exportadas de la producción primaria mostraban una involución del 13% respecto de 2001. Las ventas externas de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) eran 4% más bajas, a las ya pobres exportaciones del año anterior.Solamente las exportaciones de las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) mostraban un aumento en las cantidades vendidas en torno al 11% a pesar de una caída en los precios del 2%, gracias a las inversiones realizadas en los noventa que permitían expandir la producción. También influyeron para un buen desempeño de las MOA los derechos de exportación a los granos reimplantados en aquel año, que redujeron el costo de la materia prima para su procesamiento en el mercado interno, especialmente en el complejo sojero.Pero en el primer año de la devaluación el rubro que llevó la peor parte fueron las MOI que además de reducir las cantidades vendidas tuvieron una baja en los precios del 4%, luego de pasar por la convertibilidad, con un tipo de cambio muy desfavorable. Fue a partir de 2003 cuando las MOI comenzaron a asomar la cabeza no solamente en el proceso de sustitución de importaciones sino también con apetencias por un mercado externo al que querían llegar. Así las condiciones macroeconómicas resultaron lo suficientemente alentadoras para que la industria nacional, siempre con dificultades a la hora de encarar al sector externo, comenzara a desplegar alas y vuelo propio.En la última década las cantidades exportadas por la industria promediaron, tomando como base las cifras del Indec, un 10% de aumento en las ventas externas con picos que llegaron al 25% el año pasado.Mientras tanto el precio de exportación de esos productos creció a un promedio moderado del 4% anual, con picos de hasta el 11%. Para el caso de la producción primaria, las cantidades exportadas así como los precios de exportación, fueron exasperantemente fluctuantes. Basta con observar el gráfico elaborado por El Enfiteuta para notar que las cantidades exportadas por el campo tuvieron subas con picos de hasta el 53% (en 2010) y caídas vertiginosas de hasta el 32% en un año, cuando en 2009 se dio la combinación crisis internacional y sequía.Así en una década, tras la devaluación, las exportaciones primarias promediaron un aumento de las cantidades exportadas del 5% anual. Sin embargo, el valor de esas ventas se vio incrementado por los precios internacionales de las exportaciones que crecieron a razón de un 11% anual de 2002 a la fecha.Con las MOA sucedió algo similar a la PP. La diferencia es que si bien salieron de la convertibilidad con aumento en las cantidades exportadas, esa tendencia hoy muestra una desaceleración marcada.Durante el primer quinquenio (2002/2006) las cantidades exportadas por el sector MOA tuvieron una evolución del 11% anual. Pero a partir de 2007 y hasta la fecha las cantidades vendidas al exterior alcanzaron una evolución promedio anual del 0,6%.Ello a pesar de que el sector MOA siguió invirtiendo en plantas de procesamiento, sobre todo en la generación de biocombustibles cuya ley se aprobó en 2006, y comenzó a regir en 2010. Solo que el biodiésel no computa como una exportación MOA sino MOI.Si comparamos los dos quinquenios 2002/2006 y 2007/2011, se nota una expansión de las cantidades exportadas tanto para el agro como para las MOI. La PP creció en la primera parte de la década a un ritmo del 3% anual, y pese a las fluctuaciones mencionadas, aumentó el ritmo en la segunda mitad casi al doble: 5,6% anual. Para el caso de la industria (MOI) la primera mitad de la década refleja exportaciones con envíos que crecían al 7,4% anual que pasó a un ritmo del 13,2% anual en la segunda parte de la década en cuestión.Las mayores cantidades exportadas de la industria a diferencia de la PP y las MOA, muestran una curva de evolución mucho menos fluctuante, salvo el pico de crisis financiera internacional en 2009, lo cual es razonable a partir de que su producción es controlada por el hombre y no depende de la naturaleza.Pero también da cuenta de un marco macroeconómico que lejos de perjudicarlo, lo fortalece, sin perjuicio de los otros sectores de exportación. En esa línea evolutiva el tipo de cambio no parece haber agotado su nivel de competitividad aún con el desgaste inflacionario.En un país donde la Industria siempre fue presentada como el sector bobo de la economía dada su imposibilidad de salir a competir en los mercados internacionales, un moderado pero constante aumento de las cantidades exportadas es una buena noticia.También el campo debería celebrar la noticia, ya que históricamente cargó con la tarea de generar divisas las que los gobernantes de turno utilizaron, con mayor o menor eficiencia, para generar empleo.Diego Ramírez

 

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