27 de julio de 2011 09:43 AM
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Brasil: lechería tropical de alta tecnologia

Respondiendo a una invitación de la empresa de productos de sanidad animal Elanco, acompañamos, junto a otros tres periodistas compatriotas, a un grupo de tamberos uruguayos a participar en el Congreso de Interleite realizado en la ciudad de Uberlandia, en Minas Gerais, que incluyó una intensa gira por esa región, donde se concentra la mejor lechería del Brasil -el llamado Triángulo Mineiro-.

Uberlandia se sitúa a unos 600 kilómetros al Norte de San Pablo y a otros tantos al Oeste de Belo Horizonte, la capital del Estado. Es una ciudad moderna, de unos 600.000 habitantes, morada de muchos acaudalados propietarios y empresarios de la región, algo que luce en sus elegantes viviendas, lugares de esparcimiento y rincones urbanos. Además del Congreso, la gira nos permitió conocer centros de investigación y de educación, e imponentes establecimientos donde se produce y se procesa leche, pero además caña de azúcar y, en algunos casos, también naranjas. La caña arrasa Un paisaje de verdes variados, cultivos de caña de azúcar de todos los tamaños que cubren los campos ondulados hasta donde alcanza la vista; carreteras trepidantes atiborradas de camiones de formas diversas, cargados de cuanta cosa se pueda cargar, cruzándose día y noche con un tráfico incesante de autos de modelos recientes (nunca hay más de un par de cuadras entre un vehículo y el que le sigue, en ambas direcciones, a toda hora). Cada tanto, flanqueábamos extensas quintas de frutales cargados de naranjas; fábricas, silos, monstruosos ingenios azucarero-alcoholeros de inmensas chimeneas humeantes. Cascos de establecimientos fastuosos, centros de genética bovina, barracas, veterinarias, laboratorios, aserraderos, costean las ciudades grandes y chicas, a cuál más movida, erizadas de altos edificios, con buena infraestructura urbana y oferta de servicios, hoteles, restaurantes y todo tipo de comercios. Enormes distancias que se recorren sin que merme en ningún momento la sensación de energía febril que abruma al provinciano observador uruguayo: es el Brasil, que va pra frente arrolladoramente, sin vacilaciones ni rémoras ideológicas que lo traben. En lo que refiere a la lechería, en pocos años Brasil pasó de ser un gran importador de lácteos al autoabastecimiento, a pesar de haber subido fuertemente el consumo por persona. En 20 años duplicó su producción, que actualmente ronda los 27.000 millones de litros por año, con una balanza comercial equilibrada: exporta e importa cifras similares de productos lácteos, en torno a U$S 100 millones por año, aunque el atraso cambiario también está complicando en esta materia. La vinculación y dependencia de la economía regional con la producción agropecuaria y el mundo rural está presente en todas las manifestaciones de la vida diaria; la música sertaneja, del sertâo (la llaman la música country brasileña) domina el escenario y todo el mundo canta las canciones campesinas. La economía regional, y en buena medida también la nacional, está dominada por la caña de azúcar, que se encuentra en un proceso de expansión arrollador (ver las páginas 10 a 20 de El País Agropecuario Nº 189, de noviembre de 2010). Para encontrar un tambo en estas zonas, donde la lechería todavía es fuerte, hay que internarse decenas de kilómetros por caminos vecinales: son islas en un mar de caña; al costado del camino no se ve una vaca lechera, cuando mucho algún cebú Nelore. Para competir con la caña hay que lograr márgenes de más de 600 reales por hectárea (U$S 385 al cambio actual), que es lo que paga este rubro por la tierra arrendada en contratos de siete años más tres, pero que a veces llega a los 1.000 reales (U$S 640). La caña llega y levanta los alambres, tira abajo las poblaciones, borra los caminos; si la soja nos asusta, la caña es mucho más impresionante. Tecnificación y manejos Visitamos cuatro establecimientos lecheros de gran porte, que además producen naranja y caña de azúcar. También visitamos un centro de investigación ganadera de Embrapa (equivalente brasileño de nuestro INIA) y otro de la Universidad de San Pablo (ESALQ). Dos de ellos, Agrindus y Colorado, ordeñan vacas Holando puras (1.400 el primero y 1.200 el segundo, en el momento de la visita), mientras que los otros dos –Ma Shou Tao (nombre de la familia china propietaria)– ordeñan vacas cruza Holando con Gir lechero –Girolando–, en diferente grado de cruzamiento. Los cuatro tienen las vacas estabuladas, en régimen de free stall (aunque están generalmente bajo techo, la vaca circula libremente por el galpón, los patios y los corredores de circulación, y come ración a voluntad). Agrindus produce alrededor de 15.000.000 de litros al año, Colorado se encamina a ese volumen y, los otros, bastante menos. Los primeros industrializan la leche en el mismo establecimiento y la venden directamente al consumo con marca propia, certificada como leche A, la de calidad superior. La leche al consumidor tiene precio libre en Brasil y cada marca vale diferente. Los índices de producción de las vacas Holando superan los 30 litros por vaca/día y los 30.000 litros por hectárea, contando las áreas de agricultura destinadas a producir grano para las vacas. Las Girolando rondaban los 24 litros por día de promedio. El grado de tecnificación es impresionante y cada detalle es objeto de una atención específica. Algunos manejos son sorprendentes. Por ejemplo, en Colorado encierran a las vacas próximas 45 días antes del parto, para tenerlas a lo oscuro, o mejor dicho con poca luz, durante 16 horas por día, para pasar al régimen opuesto (16 horas de luz) inmediatamente después del parto. Este manejo puede representar un incremento en la producción del orden de los cinco litros diarios durante toda la lactancia, debido a cambios hormonales que se producen en el animal. La dificultad para adoptar ese manejo en nuestra lechería a campo abierto es que se necesitan galpones herméticos para sacar la luz y también para brindarla artificialmente, cuando las horas solares sean insuficientes. Ese fenómeno, probado por consistente investigación, impone evaluar la conveniencia de hacer parir las vacas en junio, cuando hay pocas horas de luz, y darles más horas de iluminación en el tambo o en los comederos. Por supuesto que no es el único factor a considerar, ni siquiera el más importante, pero no sabemos que este tema siquiera figure en la agenda técnica nacional. El principal problema de la lechería en las zonas que recorrimos, como en cualquier zona tropical, es el calor excesivo. Encima de los 25 grados, la vaca Holando, que proviene de zonas frías del planeta, ya sufre estrés térmico, que en casos extremos llega a provocar una baja de 30% en la producción de leche y un impacto devastador en la reproducción. Por eso, las instalaciones cuentan con sistemas de enfriamiento del ambiente y de las vacas con distinto grado de sofisticación. Galpones con techos de 30 metros abiertos al centro, aspersores que mojan a los animales y enormes ventiladores programados (que se encienden automáticamente cuando la temperatura alcanza un umbral determinado) se alinean a lo largo de los vastos espacios. En Colorado, con una inversión de U$S 20.000.000, se construyó un galpón climatizado, adoptando una solución desarrollada en EEUU, que utiliza un sistema de circulación cruzada de aire y humedad programados por computadora que llega a bajar más de 10º la temperatura externa. Cuando lo visitamos, debimos ponernos un abrigo porque adentro estaba realmente fresco. La estrategia de esos grandes establecimientos que ordeñan vacas Holstein (Holando) puras apunta a modificar el ambiente para atenuar el impacto del calor. Otra estrategia posible, de amplia difusión, es la de utilizar animales más adaptados al clima tropical, en particular cruzamientos de Holando con la raza Gir lechero, el Girolando. Los dos establecimientos en los que observamos estos ganados tienen un ingreso muy importante por la venta de reproductores; son cabañas. En recientes remates, algunas de esas vacas se habían vendido a valores insólitos, como 120 mil reales (U$S 77.000) u 80 mil reales (U$S 51.000). En los remates de las zonas lecheras, las vacas Girolando (media sangre, 3/8 Holando, 5/8, etc.) representan 70% del total y son las que más se pagan. Se espera que una vaca cruza Gir sea más rústica, resista mejor el estrés térmico, los parásitos y las infecciones, tenga menores requerimientos de calidad en el alimento y logre un mejor comportamiento reproductivo que el Holando puro. En contrapartida produce notoriamente menos, tanto en el día a día como en el largo de la lactancia. Alimentación de las vacas en producción. Es en base a silos y concentrados, pero los establecimientos también utilizan pasturas tropicales de alta producción. En el predio lechero de la ESALQ recorrimos una pastura de pasto elefante, que produce unas 40 toneladas de materia seca por año, con el detalle inaudito para nosotros de haber sido sembrado hace 46 años (¡!) y desde entonces se sigue usando en pastoreo directo, cuando alcanza un metro de altura y la relación volumen/digestibilidad es óptima. Los pastos tropicales -desconocidos para la mayoría de nosotros- aportan volúmenes de esa cuantía, 40 o 60 toneladas por hectárea; la caña de azúcar, utilizada en general por productores menos tecnificados, llega a 100 toneladas de materia seca por hectárea, y si bien tiene un gran porcentaje de fibra indigerible, tiene azúcar, nada menos, con lo que logra un promedio bastante aceptable. Otra cosa es el bagazo, el residuo luego de la extracción de azúcar en el ingenio, que se destina preferentemente a quemar para obtener energía, aunque una buena porción se utiliza como base fibrosa en la alimentación de los corrales de engorde de ganado de carne, donde representa hasta 15% del volumen total. Los maizales florecidos que vimos corresponden a la segunda cosecha del año –zafrinha– y esperaban que dieran unos 5.000 kilos por hectárea. La primera zafra da más de 10.000 kilos, con lo que suman 15.000 kilos de grano cosechado por há/año. Manejos reproductivos. En todos los casos se realizan trasplantes de embriones de las vacas superiores y en Agrindus se utilizan marcadores moleculares para detectar –ya en las terneras– los genes vinculados a los rasgos buscados. "No me interesa tanto el intervalo interparto –dice sorprendentemente el titular de la empresa, Roberto Jank (suena como ‘yanki’, en portugués)–. A una buena vaca lechera puedo ordeñarla dos años o más con alta producción, sostenida por la lactotropina (somatotropina). Puede no interesarme la descendencia de una buena lechera por alguna razón y entonces la uso como receptora de un embrión de otra vaca, mientras la ordeño: tengo su leche y no tengo su cría." De cualquier forma, aceptando que es el mayor desafío a resolver, el intervalo interparto es de 13,6 meses. No es tan malo. La genética de los rodeos Holando. Es norteamericana (estadounidense o canadiense), pero usan toros (semen) de cualquier otra parte (de Inglaterra u otros países europeos), si se evalúan positivamente. De Nueva Zelanda no, porque quieren vacas grandes, de alta producción en litros, dado que trabajan con sistemas estabulados y venden leche al consumo: al no estar destinada su leche a la elaboración de productos lácteos (polvo, queso), no les interesa mayormente aumentar el porcentaje de sólidos. Desechos. Los innumerables problemas que acarrea la estabulación de rodeos de 1.400 vacas implican resolver cuestiones tan serias como la disposición y reutilización de los residuos; millones de litros de agua, miles de toneladas de bosta y de orina, de arena de las camas (las vacas prefieren echarse sobre arena que sobre la goma o el polyfom que suavizan la cama), restos de alimentos. Para eso manejan sistemas de canalización de efluentes, represas para captar el agua de lavado, piletas de decantación y separación de sólidos (no sólo recuperan las heces, también la arena, que se lava y reutiliza), barométricas para mover y verter en el campo los líquidos y el compost, equipos de riego, enormes depósitos, tratamiento de aguas, cañerías, grandes llaves de paso, equipos variados de todo tipo. Los caminos y corredores, los lugares donde se para la vaca contra los comederos, están cubiertos con alfombras de goma, que amortiguan el contacto con el hormigón. Investigación Estuvimos en la estación de investigación ganadera Embrapa Pecuaria Sudeste (estado de San Pablo), donde funciona una unidad de lechería. Tanto en esta estación como en la de la Universidad de San Pablo (ESALQ), en Piracicaba, las vacas pastorean sobre especies tropicales de alta producción, por supuesto que con suplementos concentrados y reservas forrajeras, y utilizan arboledas para sombra en los piquetes, agua en abundancia, y sistemas de producción de menor costo que los grandes tambos estabulados que visitamos, seguramente para investigar en tecnologías más ajustadas a la realidad mayoritaria del sector. Piquetes Valores: la leche de calidad A se paga al productor alrededor de 80 cts de real (U$S 0,51) el litro. Los costos de producción de uno de esos tambos gigantes (Agrindus) oscilan entre 60 cts y 75 cts de real. El procesamiento y la distribución propia les permite valorizar la leche desde 1,40 hasta 2,50 reales por litro, dependiendo del producto, pero no necesariamente deja un margen mayor, porque la industria y la distribución tienen otros costos. Las vacas rematadas el año pasado promediaron 4.889 reales (unos U$S 3.000) en 411 remates informados, donde se vendieron 33.000 lotes. La tierra vale alrededor de U$S 10.000 la hectárea y trepa hasta U$S 25.000 en las zonas cercanas a San Pablo. Salarios: Los peones de esos tambos grandes ganan unos U$S 1.000 por mes; los que ganan más son los tractoristas, unos U$S 1.300, porque son requeridos también por la caña de azúcar. El atraso cambiario se suma al incremento del salario real y los sueldos en dólares aumentaron más de 80%, según Roberto Jank. * Los lecheros brasileños le temen a la importación de leche en polvo uruguaya, más barata que la de ellos. Bromean, pero también trancan. A los argentinos los obligaron a celebrar un "acuerdo" de autolimitación, a Uruguay se lo impusieron de hecho. * Los establecimientos tienen algunas cosas en común y otras son diferentes, pero todos usan la somatotropina en las vacas en producción, y su leche se vende en los circuitos de mayor ingreso y nivel de exigencia. * El establecimiento Ma Shou Tao utiliza somatotropina en las vacas lecheras, pero, demostrando pragmatismo comercial, produce alimentos humanos (snacks, golosinas) en base a soja no transgénica certificada, con marcas bien impuestas en el comercio, las que fueron disfrutadamente degustadas por la delegación compatriota. * Todo es impresionante, pero algo a destacar es el nivel de los empresarios y los técnicos que nos recibieron y con los que interactuamos. Gente que respondía con precisión y detalladamente a las interrogantes más complejas que planteaban los avezados integrantes del grupo de tamberos uruguayos, demostrando un dominio profundo de las tecnologías y de los aspectos financieros, lo que revelaba una sólida formación técnica, aunada a un empuje y una actitud de innovar desacostumbrada en nuestros pagos. * La hospitalidad tradicional de los brasileños alcanzó un punto superlativo en la gira. Nuestros anfitriones nos abrumaron de cordialidad y buena onda, contemplando con exceso nuestras necesidades y apetencias, y nos brindaron en todo momento mucho más de lo que marcaría una estricta cortesía comercial. Perfil La gira tuvo como centro la participación en el Congreso Interleite, algunas de cuyas presentaciones abordaremos en un próximo número. También comentaremos un programa de extensión para pequeños productores que tiene mucha repercusión, llamado "Balde Cheio" (balde lleno). El perfil mayoritario del productor de leche brasileño es el de productor familiar, de muy poca área y unas pocas vacas: hay algo así como 1.200.000 lecheros, que producen individualmente en torno a 80 litros por día. l Elanco Elanco es una empresa estadounidense de productos veterinarios, una división de Eli Lilly, corporación gigante que opera en el área de la salud humana. La empresa tiene presencia en 75 países, Uruguay entre ellos. La sede regional es la brasileña, donde cuenta con 87 funcionarios, muchos de ellos técnicos veterinarios y zootecnistas, que recorren el país promocionando sus productos veterinarios y asesorando a productores, empresas e instituciones. El equipo brasileño está comandado por el ejecutivo Jacó Tormes, quien resalta la autonomía de la filial para definir estrategias comerciales, política de alianzas y rumbos a seguir. Las filiales brasileñas de las corporaciones suelen terminar siendo más grandes que las propias matrices y funcionan con una autonomía acorde a su dimensión. No es el caso, todavía: la empresa factura en todo el mundo alrededor de U$S 1.500 millones y unos U$S 100.000.000 en Brasil, pero la sucursal local crece a ritmos brasileños. En nuestro país coloca, entre otros productos, el muy difundido Rumensín, pero los esfuerzos promocionales actuales apuntan a habilitar la utilización de la somatotropina, una hormona promotora de la producción lechera, que si bien está aprobada por las autoridades sanitarias uruguayas, su habilitación es mantenida en suspenso por cautelas comerciales, ya que no es utilizada por Europa ni por Nueva Zelanda y Australia, por diferentes razones. En cambio, sí es usada ampliamente en EEUU y Brasil, entre otros países. Es una hormona proteica natural, idéntica a la que produce el organismo de la vaca, que se destruye en el proceso digestivo, sin dejar residuos. La hormona logra un incremento de producción en torno a cuatro kilos de leche por día por vaca, independientemente de lo que produzca ésta antes de la dosificación, aunque por supuesto requiere de la alimentación necesaria para compensar ese aumento, nos explica José Roberto Péres, un agrónomo y master en Producción Animal, integrante de Elanco, que ofició de guía del grupo.

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