13 de noviembre de 2009 14:56 PM
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La grasa sobrante en la producción de carne de ave podría servir como fuente para la elaboración de biocombustibles

La Poultry Science Association de EE.UU. ha hecho público un comunicado, a través de su web, en el que informa sobre un estudio desarrollado por la Universidad de Georgia (EE.UU.) en el que se aprovechan los subproductos obtenidos de la recuperación de las grasas en las aguas residuales de las industrías avícolas, como combustibles viables para dichas fábricas.

Brian Kiepper, profesor e investigador de dicha Universidad afirma que en el estudio se han esforzado por “aislar la grasa de las aguas residuales de las instalaciones de procesado y entonces encontrar la forma en que el empresario puede utilizar dicho material”. Entre dichas opciones está la de utilizar la grasa como biocombustibles. Los residuos de este tipo, aceites y grasas, están presentes en las aguas residuales de muchas de las líneas de producción de alimentos. Según Kiepper, estos residuos pueden ser purificados y luego utilizarse para calentar agua en las calderas de escaldado, por ejemplo. Kiepper ejemplifica el posible ahorro afirmando que en el estado de Georgia, si tan sólo se recuperara el 10% de los 11,7 millones de litros de grasa producidos, este método podría ayudar a ahorrar cerca de 6 millones de euros en la compra de combustible. El objetivo final del estudio era desarrollar un sistema autónomo de extracción de grasas, de baja temperatura, para instalar en las plantas de procesado, que sea económicamente viable y que recupere el suficiente volumen de grasa como para que pueda ser reutilizada por los industriales. De esta manera, según Kiepper, este avance también puede utilizarse, aparte del ahorro económico, para fomentar una producción más ecológica a nivel industrial ya que “con la grasa obtenida en el procesamiento de la mañana, se pueden calentar las calderas utilizadas por la tarde”. En opinión de Sally Noll, presidenta de la PSA, la labor de este equipo de investigadores “podría ayudar a que la industria sea más eficiente y que haga un mejor trabajo a la hora de reducir los costes de transformación, obteniendo valor añadido de los subproductos que actualmente se destruyen”.

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