2 de agosto de 2011 10:18 AM
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La calidad de nuestra carne

PARAGUAY : La noticia de una devolución de cien toneladas de carne paraguaya ordenada por las autoridades sanitarias del puerto ruso de Vladivostok, sobre el Océano Pacífico, puso ayer en máxima alerta a todos los paraguayos que están involucrados en mantener el nivel de estima internacional de la carne paraguay.

Según las noticias fechadas el 20 de julio pasado, las autoridades sanitarias rusas rechazaron un cargamento, atribuido al frigorífico “Carpe Diem”. El embajador paraguayo en Moscú, Marcial Bobadilla, sostiene que el caso hace referencia a un incidente mucho más antiguo, pero tanto la Cámara Paraguaya de la Carne como el Servicio Nacional de Salud Animal, se pusieron en alerta como si el caso fuera reciente y actual.Los detalles puntuales sobre el incidente varían según las fuentes, pero el hecho cierto e incontrovertible es que un cargamento de carne paraguaya fue rechazado por razones de deficiencias sanitarias que no se aceptan en ningún mercado serio del mundo.Este es el segundo cargamento paraguayo cuestionado por las autoridades sanitarias rusas, el primero del frigorífico “Concepción” que fue sancionado por ellas y este, del mencionado “Carpe Diem” que ya registra varios antecedentes negativos en otras operaciones.Rusia es el mayor comprador de carne paraguaya en el mundo y las compras rusas han permitido a la industria cárnica paraguaya posicionarse entre los sectores más dinámicos de la economía nacional y, por tanto, arriesgar el trabajo de todos por la falta de rigor y cuidado de unos pocos es un asunto de la máxima gravedad, que no debe ser tolerado y que mucho menos deben quedar impune.Daniel Rojas, presidente de Senasa, explicaba que la existencia de bacterias en los cargamentos, lo que constituye el motivo del rechazo ruso, no puede deberse a ningún problema del traslado o de la pérdida de la cadena de frío, sino que es señal inequívoca de problemas en los frigoríficos: Problemas de higiene en los frigoríficos.El gobierno no debe hesitar en tomar las medidas más drásticas en defensa de la marca-país, pues si esta se pierde, no serán solamente los frigoríficos afectados los que arriesguen su presencia entre los exportadores, sino que todos ellos verán sus esfuerzos amenazados.Pero tampoco debe dudar el Gobierno en revisar el funcionamiento de sus propias instituciones de vigilancia, pues el frigorífico “Carpe Diem”, al menos, está ocasionando problemas en reiteradas ocasiones y la ciudadanía tiene derecho a saber por qué se le ha permitido seguir operando sin los recaudos necesarios.Hay, en la vida paraguaya, alguna gente que cree que puede comerciar en el mundo globalizado de la misma manera en que habitualmente se ha hecho en Paraguay, tratando de disfrazar problemas, tratando de engañar a terceros o tratando de coimear como se coimea en el país. El costo de semejante creencia es perjudicar enormemente a los trabajadores paraguayos comprometidos en trabajos serios.Es más provechoso para la economía nacional prescindir totalmente de esa clase de gente, porque ella no ha logrado comprender que la calidad, la competitividad y la presencia de la carne paraguaya en el mundo permitirán comer a varias generaciones.

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