8 de agosto de 2011 00:25 AM
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El campo se marchita

ESPAÑA : Aniorte y Mampel piden a las Administraciones más sensibilidad para que, al menos, se cobre el trabajo y los 'hiper' no usen el melón como gancho comercial. La existencia de profesionales jóvenes en activo en la provincia se desploma a la mitad en la última década, pero siguen al alza los de más de 65 años.

El agro provincial sigue inexorable su viaje hacia ninguna parte. El campo alicantino se marchita casi sin solución de continuidad, porque cada vez hay menos jóvenes que cojan los aperos de labranza y cada vez más sexagenarios son los que toman el protagonismo en los bancales. Sin relevo generacional y sin rentabilidad en las cosechas, y con problemas exógenos que han hecho mucho daño, como el brote de e-coli, empieza a escribirse el obituario del campo alicantino.La agricultura está abocada en esta provincia a una muerte casi cierta. El final premonitorio viene siendo alertado desde hace ya varios lustros por las principales agrupaciones y sindicatos del campo, como Asaja y La Unió de Llauradors. Pero ahora cobra actualidad tras divulgarse el último censo agrícola oficial del año 2009, difundido recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (Ine).El secretario general de La Unió de Llauradors, Ramón Mampel, lo tiene claro: «Las últimas cifras del censo agrícola reflejan la grave crisis por la que atraviesa el campo alicantino, con una alarmante falta de rentabilidad y escaso relevo generacional, por lo que son necesarias auténticas políticas agrarias en clave alicantina para superar estos problemas». Eladio Anorte, de Asaja, va más allá: «Con 5 céntimos que se paga en el campo por un kilo de melones no se paga ni elcoste de cargarlo al camión».Los dirigentes agrícolas no pasan por alto los datos demoledores que hablan de la casi hecatombe agrícola. Uno de los más aplastantes refiere que el número de profesionales agrícolas con menos de 34 años ha bajado más de la mitad en la provincia en la última década, concretamente un 65%. Mientras, no dejan de crecer los titulares de explotaciones con más de 65 años, un 16%, e incluso más, hasta un 28% los que tienen entre 35 y 45 años. En este último grupo, el repunte de profesionales podría deberse al trasvase que ha habido en los últimos años de la crisis económica, desde el 2007, cuando empezó a estallar la burbuja inmobiliaria. Un desvío que ha traído mano de obra de mediana edad al campo, pero que es insuficiente para poder hablar de relevo generacional como tal, según destacan Asaja y La Unió de Llauradors.Los más jóvenes huyen directamente del campo. Los trabajadores agícolas a tiempo completo en el bancal apenas sí suponen el 0,16% del total de los 45.993 que hay en la provincia. Pero es que además sólo suman 41 de las casi 25.000 explotaciones agrícolas que hay ahora mismo con personas al frente del tractor que tienen menos de 25 años. Hace una década tampoco superaba el 1% del total de titulares agrícolas alicantinos, pero la cifra es ya tan escuálida que deja al campo abocado a la despoblación prácticamente total y de por vida.En los últimos diez años, la población agrícola profesional con más de 65 años ha repuntado un 10% al pasar del 33% al 43% del total. Ahora mismo habría 19.846 profesionales sexagenarios en la provincia, lo que significa apenas 2.000 más que hace una década. El aumento no es mucho mayor, según explican los dirigentes sindicales, porque en realidad las cifras de explotaciones baja prácticamente a la mitad en la provincia. De ahí el abandono real que se está registrando en la actualidad.De hecho, en los últimos diez años se ha perdido la friolera de 25.000 explotaciones agrícolas en funcionamiento, alrededor del 51% (el 47% en el caso de la Comunidad Valenciana, donde se ha pasado de 227.000 explotaciones en activo a apenas 119.867). La superficie total más o menos cultivada o labrada pasa de 1,6 millones de hectáreas a apenas 900.000 hectáreas, lo que supone un 46% menos en la región. Un precio muy elevado para el mantenimiento del agropaisaje, siempre defendido hasta por los colectivos ecologistas, que tampoco es que echen un cable a los sindicatos agrícolas en su cruzada contra las distintas Administraciones (europea, central y autonómica).Eladio Aniorte, el veterano representante sindical del campo, lo tiene claro: «Las distintas Administraciones deben tener, dentro de esta crisis tan profunda que afecta a todo y a todos, un poco más de sensibilidad con el campo, para que el agricultor siga produciendo, al menos sin pérdidas, cobrando por su trabajo, al menos para recuperar lo invertido». Asegura que no son pocos los casos de productores medianos de la provincia que en sus siembras invierten su último préstamo para poder producir, porque la banca tampoco fía mucho más.«Alicante y España se mantienen gracias al turismo y a la agricultura, asío que los gobernantes ya sabrán qué hacen; si matamos al agricultor, flaco favor le hacemos a nuestra patria», añade Aniorte.Este dirigente agrícola ha sido especialmente combativo en los últimos años, en Gobiernos del PP y del PSOE, con las grandes superficies y el sistema de intermeidarios que hay fijado en este país. Sigue denunciando que, a día de hoy, los hipermercados usan de gancho comercial los melones, por poner un caso, para vender otros productos. Encima, el melón se paga en origen, en el campo, a menos de cinco céntimos el kilo. Lo que no da ni para el coste de su carga al camión para su distribución. Aniorte denuncia que «el desgobierno del PSOE, que cuando llegó se cargó el Ministerio de Agricultura, provoca que al campo le dé Bruselas las migajas; por ello no hay relevo generacional».

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