9 de agosto de 2011 17:20 PM
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El gobierno enfrenta una rebelión en el INTA que podría complicarle el cierre de la campaña

Los trabajadores del instituto de investigación agropecuaria amenazan con salir a las rutas a días de las primarias, sino les conceden los ajustes salariales que reclaman hace dos años. El problema es que el presupuesto del organismo que dirige Carlos Casamiquela ya está desbordó todas las previsiones: pasó de 104 millones en el 2003 a 1.500 millones en la actualidad.

El gobierno podría sumar otro conflicto en el área agropecuaria, si los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) cumplen con sus amenazas de convocar a un paro y hasta cortar las rutas. El tema tiene en problemas al presidente del organismo Carlos Casamiquela a quien advirtieron que a partir del 11 de agosto podrían comenzar los conflictos en algunas de las estaciones experimentales que el INTA tiene en la provincia de Buenos Aires. Si las amenazas se cumplen, el conflicto estallaría apenas 3 días antes de las primarias.

La discusión estalló por la demora en destrabarse una partida adicional de 70 millones prevista para pagar la actualización salarial para el personal. Se trata de un acuerdo que viene de la gestión de Carlos Cheppi, hace más de dos años. El actual precandidato a intendente de Mar del Plata lo selló poco antes de dejar el cargo con el sindicato Apinta. El acuerdo incluye cláusulas polémicas, como la regularización de 2660 empleados que hoy están en la planta transitoria y la incorporación de otros mil contratados.

Un crecimiento explosivo

El kirchnerismo apostó fuerte por el INTA, uno de los organismos vinculados al campo de mayor prestigio y duplicó su dotación de personal llevándola hasta los actuales 7.000 agentes. La particularidad de este organismo público es que lo integra gente de muy buen nivel educativo, muchos de ellos con doctorados en el exterior, que ahora demandan una retribución coherente con su preparación.

Para tener una idea de las cifras en juego basta señalar que al asumir Néstor Kirchner la Presidencia el presupuesto del INTA era de 104 millones y este año ya alcanza los 1.400 millones, de los cuales 1050 millones destinan a gastos de personal.

El sindicalista Luis Cuestas intenta por estas horas que la sangre no llegue al río pero ya le advirtió a los funcionarios la presión que recibe de sus representados y puso como fecha tope para llegar a un acuerdo el 11 de agosto. Cuestas que ya rechazó el 24 por ciento acordado por el líder de UPCN Andrés Rodríguez; y espera un aumento superior para sus representados.

"Cuestas es un vivo, el 13 de agosto es el día del trabajador del INTA y sabe que ya se están organizando en el interior distintos escarches y protestas y se sube a la ola", explicaron a LPO fuentes del organismo.

Además de los reclamos salariales se amontonan viejos reclamos como negociaciones abiertas para la jubilación del personal técnico y de apoyo; y la homologación de los beneficios del convenio colectivo de trabajo con otros que ya tienen organismos como el INTI y SENASA. Además de la compensación por los servicios cumplidos, beneficios por finalizar estudios formales superiores y la reglamentación de un incentivo anual previsto en el convenio.

En el organismo los trabajadores no son optimistas y creen que las autoridades ya no tienen tiempo para ofrecer una respuesta concreta antes del 11 de agosto y ya se habla de protestas en las sedes de Balcarce, Bordenave, Ascasubi, Barrow, Cuenca, Castelar Pergamino, Delta, San Pedro y General Villegas.

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