9 de agosto de 2011 14:50 PM
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Salto de los productores, retraso de la agroindustria

CHILE : Dos estudios recientes revelan que los agricultores cerraron la brecha digital pero que las empresas agroindustriales y las comercializadoras de insumos no les sacan provecho a las tecnologías de la información.

E l rezago de los agricultores se acabó. Por fin los productores se pusieron a tono con el mundo digital. En la actualidad, cerca de la mitad se conecta todos los días y un 19% hace compras vía internet."En los últimos años se produjo una explosión del uso de internet en la agricultura. Antes ese sector iba más atrás que el resto, pero ahora va a la par", explica Rodrigo Briceño, gerente general de la consultora Penta MG, que realizó un estudio sobre el uso de tecnologías de la información por parte de los agricultores.Sin embargo, esa es la mitad llena del vaso digital. La otra parte de la historia es que las distribuidoras de insumos y la agroindustria no han ido a la par del salto de los agricultores."Una parte importante de las empresas que procesan materia prima no tiene integrada las tecnologías de la información en su modelo de negocio. Frente a la queja de un supermercado por algún producto, no tienen la trazabilidad necesaria para responder en forma oportuna", sentencia Francisco Petour, investigador de la Escuela de Sistemas de Información de la Universidad de Chile, y parte de un equipo que estudió el desempeño digital de ese sector.Dos investigaciones que serán divulgadas en los próximos días y que hablan de la transformación y los desafíos pendientes en la digitalización del agro.
 
Democracia digitalA primera vista, lo lógico es que las grandes empresas lleven la delantera a los agricultores en la incorporación de tecnologías de la información. Sin embargo, los agricultores están dando muestra de una agresividad mayor.La explicación de esa paradoja pasa por el actual momento del acceso a internet y telefonía móvil en el país. Los costos bajaron sustancialmente en el último par de años y su cobertura en zonas rurales se disparó. En definitiva, el acceso a las tecnologías de la información se democratizó en Chile."El quiebre se produjo en 2008 con la irrupción de la banda ancha móvil y el peak en el precio de los insumos. Como los precios de los fertilizantes cambiaban día a día, los agricultores vieron que era útil conocer los valores en tiempo real. Por primera vez podían estar con su asesor en el campo y calcular allí mismo, gracias a un notebook con un módem, la inversión que debían realizar", explica Rodrigo Briceño.El salto que relata el consultor fue violento.Mientras que un estudio de Penta MG hecho en 2008 detectó que sólo un 8 por ciento de los agricultores se informaba por internet, en 2011 la consultora encontró que ya el 73% de ellos usaba esa vía para obtener datos relevantes en su trabajo.Otro elemento que refuerza esa tendencia es que el 99% de los agricultores encuestados este año usa regularmente un teléfono celular. Casi un cuarto de ellos accede desde ahí a internet, sin pasar por un computador.El uso de internet tiene dos objetivos principales: el uso de correo electrónico y búsqueda de información de trabajo. Un par de escalones más abajo está el pago de cuentas y el realizar compras (ver infografía). Eso sí, un 10% reconoce que también chatea y se mete a Facebook.Para Rodrigo Briceño, las comercializadoras de insumos agrícolas no han sabido acompañar esta tendencia. Según el profesional, las páginas web de esas empresas no se han adaptado a la necesidad de información de los agricultores, quienes han optado por otras vías para obtenerla."Lo paradójico es que el retail agrícola tiene un potencial más alto de venta en línea que otros rubros debido a la dispersión geográfica de los compradores. De hecho, la mayoría de las empresas despacha al predio, por lo que la parte de la logística ya está desarrollada", afirma Briceño.El consultor advierte que además las comercializadoras deberán reformular el rol de los vendedores. Tradicionalmente ellos eran la primera fuente de información para los agricultores, pero en sólo un par de años fueron sustituidos por la red. Por eso se requiere de profesionales que sean capaces de entregar datos más específicos, teniendo en cuenta la realidad del predio que posee el agricultor.Rezago agroindustrialMientras que los agricultores pisaron a fondo el acelerador de las tecnologías de la información, las empresas agroindustriales van bastante más lento.Un equipo de la Universidad de Chile dirigido por Ariel la Paz y Francisco Petour, encuestó a dueños y gerentes de firmas de ese sector. El resultado, que será mostrado hoy a los socios de Chilealimentos, es preocupante."La mayoría de las personas que definen las estrategias de desarrollo de esas empresas no estima que las nuevas tecnologías sean un elemento clave", explica el profesor Francisco Petour.Según el investigador, este panorama es distinto al que se vive en otros sectores de la economía chilena. El uso intensivo de esas herramientas permitió a las empresas de retail nacionales dar un salto en eficiencia, convirtiéndose en líderes en América Latina.Un síntoma clave del retraso agroindustrial es que los distintos datos que se obtienen en la recepción de materia prima, procesamiento y venta no están integrados.Según el estudio de la Universidad de Chile, sólo el 57,3 por ciento de las empresas tiene un sistema de información que permite seguir el día a día de su actividad (ver infografía).Un dato no menor es que la mayoría de las tecnologías de la información son usadas en contabilidad, el 85,3% de ese segmento, mientras que en la trazabilidad de la producción el uso de esas herramientas llega a sólo el 48,5%. La brecha por crecer es enorme todavía."En muchos casos todavía hay una mentalidad de verse como un mero productor o procesador de materia prima. Lo que pasa con los consumidores no importa. El problema de esa forma de pensar es que te condena a vender barato y la agroindustria chilena no puede competir en ese segmento, pues no tiene una escala tan grande como otros países. Si quieres vender en un nicho tienes que conocer todo tu ciclo de negocio, desde el huerto a la góndola del supermercado, y ser capaz de intervenir rápidamente en él. Tu modelo se vuelve similar al de la industria farmacéutica", explica Rafael Tagle, gerente general de Innvita Partner y director de ChileAlimentos.Para Tagle, el problema es más cultural que de recursos económicos."Los costos de las tecnologías de la información se desplomaron en los últimos años. Cada vez las empresas agroindustriales exportan más, por lo que el riesgo también crece. Desaprovechar herramientas que son universales y baratas no tiene explicación", remata Tagle.Las comercializadoras no se han adaptado al mayor uso de internet por parte de los agricultores, a pesar de que la dispersión geográfica juega a favor de la venta en línea.

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