14 de noviembre de 2009 08:33 AM
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El Gobierno y el campo

Los mensajes de buena voluntad del oficialismo no se han traducido en medidas que beneficien al sector agropecuario

Varios mensajes del oficialismo dirigidos al campo parecerían indicar el deseo de buscar un acercamiento con el sector que le proporcionó su más importante derrota política al fracasar en el Senado la sanción de la resolución 125. Pero en forma paralela a ese presunto deseo no se registran medidas concretas que beneficien al campo. En una primera manifestación, el Gobierno sorprendió elevando el rango de la deteriorada Secretaría de Agricultura al nivel de ministerio, una tradicional aspiración del ruralismo, cuya jefatura recayó en Julián Domínguez, de conocida extracción política. El nuevo ministro citó a la Comisión de Enlace a reuniones de análisis de situación y de supuestas medidas en el INTA que se entendieron desacertadas, por tratarse de un ámbito técnico ajeno al contexto político requerido. Concurrieron a dialogar con el nuevo funcionario los representantes técnicos de las entidades del campo, sin resultados concretos a la vista. Procurando dar pruebas de su ánimo constructivo, el nuevo ministro acompañó por un trecho la caravana de productores caminantes desde el oeste bonaerense hasta Luján para pedir a la Virgen por la suerte del agro. Se conocen, asimismo, sus manifestaciones de preocupación por la situación de la ganadería, así como la creación de una Subsecretaría de Lechería, recibida sin mayores esperanzas de que pueda aportar soluciones. En días pasados, el ministerio citó a un grupo de productores del extremo sur bonaerense, quienes concurrieron acompañados por el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, y les prometió un envío de fondos para paliar la situación. En medio de la reunión, sorprendió el llamado del ex presidente Nestor Kirchner, quien expresó a sus oyentes que tanto él como la Presidenta no le guardaban rencor al campo. Ante las manifestaciones mencionadas, ¿piensa el campo que la política oficial promoverá cambios de alguna importancia que permitan revertir la grave situación reinante? Además, ¿a qué atribuye tan insólita intervención de Kirchner declarando su repentino cambio de humor hacia el agro? ¿ Se trata del reiterado y siempre fracasado intento de dividir a la dirigencia rural? La verdad sea dicha, ninguna expresión valedera del campo, sea de la Comisión de Enlace, de cada una de las entidades que la componen, de productores en general y del interior en sus más diversas expresiones, cree que el Gobierno vaya a impulsar cambios de significación. De cabo a rabo, el ex presidente, principal protagonista de las decisiones oficiales, ha sido impulsor de medidas y gestos contrarios a la producción rural en un contexto de decisiones y expresiones populistas. De parte de la Presidenta se han escuchado aquí, y en el exterior, comentarios de escaso reconocimiento al campo y descreídos de su aporte a la economía, de su contribución al empleo y del valor agregado de su producción. Lo aquí expresado no implica que el nuevo ministro no tenga el deseo de introducir cambios en la relación del Gobierno con el campo. Sin embargo, si para muestra de ello bastara un botón, será conveniente una muy esperada manifestación oficial sobre las decisiones que se adoptarán. ¿Seguirá siendo decisiva la nefasta influencia del Secretario de Comercio y la participación de la Oncca? Por de pronto, transita en sentido contrario al agro el presupuesto elaborado por el Ejecutivo, que reduce los reintegros a las exportaciones agrícolas regionales.

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