11 de agosto de 2011 07:48 AM
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Caso Clínico: Paratuberculosis Bovina

El diagnóstico de la Enfermedad de Johnes es basada sobre los hallazgos clínicos de diarrea crónica, caída de la producción de leche y pérdida de peso, mientras que el diagnóstico por análisis de laboratorio de heces y/o pruebas serológicas presentan numerosos problemas.

Autor: DVM Phil Scott Reino Unido1. Descripción GeneralSe está frente a una vaca de Raza Limousin, de 3 años de edad, con un historial de 4 meses de constante pérdida de peso y diarrea a pesar de los tratamientos antihelmínticos aplicados regularmente por el ganadero. La vaca parió hace 6 meses, pero el ternero fue destetado después de tres meses debido a que la lactación fue muy pobre, lo que motivó que el ternero se quede muy pequeño y tienda a ser enfermizo.2. Examen ClínicoLa vaca mostraba una evidente emaciación, con un score de condición corporal de 1.0 (escala de 1.0 a 5.0), lucía lerda, ligeramente deprimida y con un apetito muy pobre (Figs. 1 – 3). La temperatura rectal estaba normal. Sus ojos estaban hundidos (Fig. 4) debido a la carencia de grasa dentro de las órbitas lo cual es indicador de deshidratación. No se oían movimientos ruminales sobre dos minutos de evaluación con el estetoscopio. Ningún sonido anormal pudo ser oído a la auscultación pulmonar. Ningún signo clínico significativo llamó la atención, excepto por la profusa diarrea, la cual no tenía restos de sangre ni moco.¿Qué patologías probables considerarías en este caso?
¿Qué mayores pruebas deberían ser tomadas?
¿Qué acciones o tratamientos recomendarías? Fig. 1   Fig. 2  Fig. 3  Fig. 43. Diagnóstico DiferencialEnfermedad de Johnes (Mycobacterium paratuberculosis)Infección persistente de BVDSalmonellosis crónicaOstertagiasis Tipo I o Tipo IIInfección bacteriana crónica que conduzca a debilidadFasciolasis4. DiagnósticoEl diagnóstico de la Enfermedad de Johne es basada sobre los hallazgos clínicos de diarrea crónica, caída de la producción de leche y pérdida de peso (Fig. 1-4). La confirmación del diagnóstico provisional por análisis de laboratorio de heces y/o pruebas serológicas presentan numerosos problemas. La sensibilidad y especificidad de las pruebas de laboratorio disponibles varían y ninguna prueba individualmente identificará todos los casos clínicos de la Enfermedad de Johnes.Si la especificidad de la prueba es del 97% (Ver Tabla 1), esto significa que habrán tres falsos positivos para cada 100 bovinos testeados. Aunque mayor preocupación genera la carencia de sensibilidad de ciertas pruebas serológicas, excepto en las últimas fases de la enfermedad donde esta situación puede mejorar. Incluso cuando la enfermedad clínica está presente en más del 13% del ganado infectado, estos no serán debidamente identificados con pruebas serológicas. En términos prácticos, esto significa que uno no debería aceptar un resultado serológico negativo, si los signos clínicos nos sugieren enfermedad de Johnes, en este caso debemos hacer una cuarentena del animal y una reprueba en 4-6 semanas.Tabla 1. Sensibilidad de la Prueba de Elisa Para el Diagnóstico de la Enfermedad de JohnesClasificaciónPorcentajede PositivosSubclínico (leve)15Subclínico (moderado)75Casos clínicos87(Sweeney et al., (1995) Journal of Veterinary Diagnostic Investigation 7: 488-493)5. ControlEn el Reino Unido el ganado de raza Limousin y sus cruces poseen una población importante (Figs. 1-5), habiéndose observado la Enfermedad de Johnes justamente en un aparente desproporcionado número de toros Limousin (Fig. 6), en comparación a toros de otras razas carniceras más comunes como Charolais y Simmental. La enfermedad de Johnes es también reconocida en todas las otras razas bovinas, pero en menor proporción (Figs. 7-11). El hecho de que si estas observaciones representan una verdadera susceptibilidad de la raza, o si en su defecto simplemente reflejan que el ganado Limousin es más popular entre los ganaderos de estas regiones, es una información que aun no ha sido confirmada. Fig. 5 Fig. 6 Fig. 7 Fig. 8 Fig. 9 Fig. 10 Fig. 11 “Bioseguridad” es la palabra de moda en la industria láctea de los Estados Unidos, la cual efectivamente se traduce en mantener, o tratar de alcanzar, un estado cerrado del rebaño. Desafortunadamente, muchos hatos nodrizas de bovinos de carne en el Reino Unido, confían en cruces lecheros para su cría de novillas de reemplazo, por lo cual, no se puede determinar si esos animales están incubando la Enfermedad de Johnes al momento de la venta (cuando otros ganaderos las compran).Mientras las novillas servidas, son generalmente manejadas como un grupo aparte, hasta el parto se dan muchas ventajas en el mantenimiento de estos animales juntos, estas no pueden pasar como un grupo discreto después del parto, ni menos se les debe permitir acceso a alimento extra (para que no engorden), para asegurar una buena fertilidad y tasas de preñez altas. Esta estrategia de manejo efectivamente significa que todas las novillas compradas, deben ser cuarentenadas hasta que ellas tengan alrededor de 3 años de edad.Algunos casos de la Enfermedad de Johnes podrían ser identificados durante este periodo. Además, muchas otras enfermedades llegan a ser aparentes recién en el periodo del periparto, como es el caso de la Salmonellosis, por lo que con este manejo su extensión en el hato principal podría ser grandemente reducida. Algunas enfermedades comunes que podrían introducirse con el ganado comprado se mencionan en la Tabla 2Tabla 2. Enfermedades Introducidas con la Compra del GanadoNombre de la PatologíaRinotraqueitis Infecciosa Bovina (IBR)Enfermedad de JohnesDiarrea Viral Bovina / Enfermedad de las Mucosas (BVD/MD)Salmonella dublin y otros serotiposLeptospira hardjoNeumoparasitosisLa adquisición de toros maduros para el cruce con hembras criadas en el hato, introduce el riesgo de enfermedades venéreas incluyendo Campylobacter fetus venerealis.6. Asesoramiento a ClientesSe deben comprar todos las novillas de reemplazo, incluidos los toros, de fuente conocida, sin historial previo de Enfermedad de Johnes, aunque esto es prácticamente imposible de conseguir en la práctica.Es recomendable mantener a las novillas servidas, como a las paridas, como grupos separados durante tanto tiempo como sea posible.Muestrear todos los animales con diarrea crónica para descartar la Enfermedad de Johnes, aunque no debemos confiarnos si es que un animal tiene un resultado serológico negativo, por ello debemos repetir la prueba en 4 a 6 semanas.7. Evaluación de Todo el HatoMedidas como la evaluación de todo el hato y el sacrificio de los bovinos seropositivos, resultarían ser muy costosas, tomando en cuenta incluso que se fallaría en la identificación de todos los animales verdaderamente infectados, especialmente por los bovinos con infecciones sub-clínicas. Repetir las mismas pruebas en el hato, incrementaría la precisión en la detección, pero también aumentaría el número de falsos positivos que serían sacrificados. Algo que si sería determinante sería la combinación de un resultado seropositivo y una muestra fecal positiva, lo cual eliminaría los sacrificios de falsos positivos, pero resultaría muy costoso para una industria donde los rendimientos financieros tienden a caer.8. VacunaciónLa vacunación contra la Enfermedad de Johnes se debe hacer en las primeras semanas de vida, por lo que no es una opción cuando el negocio funciona bajo la compra de ganado adulto, como en el caso del Reino Unido donde generalmente las novillas de reemplazo son compradas de un año de vida o preñadas, por lo que la vacunación ya no tiene cabida. Pero para quienes si tengan la posibilidad de manejar terneros, deben recordar que esta vacunación también posee desventajas como: el hecho de que debe realizarse bajo licencia, provoca una reacción granulomatosa en el lugar de inyección, posee un costo de 3-4 euros por cabeza e interfiere con la prueba intradérmica de tuberculina.No existen medidas de cuarentena eficaces en la mayoría de explotaciones de ganado bovino de carne, pero podrían ser fácilmente implementadas en la mayoría de estas unidades con muchas ventajas en términos de control de la enfermedad. Una vez establecidas en un hato carnicero, que posea una significativa proporción de terneras, para producir novillas de reemplazo, la Enfermedad de Johnes siempre demostraría ser difícil de controlar y casi imposible de erradicar. Esto se fortalece debido a prácticas que ocurren con mucha frecuencia, como que el ganado comprado es inmediatamente mezclado con el rebaño existente en el establecimiento, lo que es una receta perfecta para un desastre sanitario. No sólo las vacas, sino las terneras también pueden llevar una serie de agentes patógenos entéricos y respiratorios que pueden causar importantes pérdidas.Por otro lado, el papel de la fauna silvestre (conejos y ciervos) como reservorios de la enfermedad y específicamente en el mantenimiento y transmisión de la infección están actualmente bajo investigación. Estos resultados ofrecerían importantes aportes a favor del control de la Enfermedad de Johnes. Asimismo, la posible relación entre la Enfermedad de Crohn´s (humanos) y la Enfermedad de Johnes (bovinos) aun no ha sido comprobada.9. ResultadosVolviendo a nuestro caso, podemos concluir que la Enfermedad de Johne fue comprobada al examen post mortem (Fig. 12), la necropsia demostró un engrosamiento del intestino delgado con presencia de bacterias acid-fast, tanto dentro de la pared intestinal y los nódulos linfáticos de drenaje.Fig. 12

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