12 de agosto de 2011 07:11 AM
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Con gusto amargo

El apicultor casi no pudo disfrutar de haber tenido la mejor cosecha de los últimos tres años. La comercialización de la miel está trabada desde abril por falta de demanda externa. El precio cayó niveles inferiores de 2010 y de pagarse al contado pasó a abonarse a 60 días. A eso hay que sumarle el aumento del azúcar y el gasoil, los dos principales insumos de la actividad. La buena es que por ahora el clima viene acompañando.

Poco pudieron disfrutar los apicultores -los locales y los del resto del país- la buena cosecha que tuvieron luego de acumular tres campañas para el olvido. El mercado, sin avisar, les dio una flor de amargura y casi de un día para el otro los exportadores dejaron de comprar miel.
Si bien es fácil sacar conclusiones con el resultado puesto, quedó claro que los productores más previsores y menos especuladores redondearon un buen negocio: fueron varios los que vendieron su producción al final de la cosecha obteniendo $ 9,80 y hasta $ 10,16 por kilo, y pagado de contado. La jugada les salió mal, en cambio, a los que apostaron por una suba del valor y retuvieron sus tambores. Empezó a bajar el precio hasta que un día se cerró la cortina y directamente ya no se puedo vender.
Tuvieron que pasar tres meses para que los exportadores volvieran a comprar. Claro que ni el precio ni las condiciones son seductoras: hoy el kilo cotiza a $ 8,90 y 60 días. El apicultor que quiere el dinero de contado tiene que aceptar desprenderse de la miel por $ 7,50.
"Está todo muy tranquilo y nos sabemos cómo seguirá esto. Europa compra a cuentagotas, y lo mismo Estados Unidos, que siempre pagaba más, hoy también está especulando. Es una tendencia que se vino dando en los últimos tres años, que la Argentina ha venido exportando cada vez menos", explica Rubén Rodera, apicultor y acopiador de miel.
A la hora de bucear en las causas que llevaron a que la demanda se retraiga, Rodera maneja dos hipótesis: "Por un lado tenés la crisis económica que se está viviendo en Europa, sumado a que Estados Unidos tampoco anda bien. Y por otro, hay un problema legal en Alemania por una denuncia realizada por un apicultor en cuya miel se encontró polen transgénico como consecuencia de tener las colmenas cerca de un campo experimental de Monsanto sembrado con maíz genéticamente modificado".
Según aducen los exportadores, los compradores europeos temen que salga una normativa obligando a etiquetar las mieles que contengan cualquier resto insignificante de polen transgénico por "poseer organismos genéticamente modificados (OGM)". Esto puede disminuir sensiblemente la apetencia del mercado por las mieles que se encuentren en esa situación, y por consiguiente su precio, y afectar a una parte de las mieles que los acondicionadores ya han comprado.
Muchas empresas que tienen miel en susdepósitos, la mayoría procedente de la Argentina, México y Uruguay que puede estar afectada por esta situación se han alarmado.
Más allá de esta situación, que puede ser tomada por los europeos como una excusa para bajar los valores, Rodera indica: "Hoy compradores hay, ocurre que los precios son muy bajos. Inclusive los exportadores todavía tienen miel por la que pagaron más precio en su momento, y al bajar no la han querido vender".
El último informe oficial asegura que hasta el 30 de junio se habían exportado 40.000 de las 71.000 toneladas producidas por la Argentina (el 73% proviene de la provincia de Buenos Aires). De modo que todavía hay casi un 45% de la producción en manos de los apicultores. Y también hay muchos productores con problemas de liquidez por no poder comercializar su producción.
"El precio internacional en dólares no está mal, estamos hablando de más de US$ 2 el kilo. Lo que pasa es que a nosotros nos mata el cambio. Porque acá las cosas aumentan permanentemente. Entonces, vendés a casi el mismo precio que el año pasado pero te subió el azúcar y el gasoil, dos insumos primordiales para la actividad", analiza Rodera. "Es como que aumenta todo y a vos encima te bajan el sueldo", completa.
 "Hace un año y medio la bolsa de 50 kilos de azúcar costaba $ 75 pesos y hoy está $ 230. Y en los gastos de un apicultor representa casi un 30%", se suma el veterinario Pablo Julián, apicultor y asesor técnico de la Cámara de Apicultores de Tres Arroyos.
Según Julián, en Tres Arroyos el rinde promedio por colmena estuvo cerca de los 30 kilos, contra los 20 kilos que se cosecharon en las tres campañas anteriores. "Pero al productor que este año cosechó 10 kilos más de miel, por el aumento de todo, en realidad le ingresó la misma plata que el año pasado", estima el veterinario.
El gasto total por colmena (incluyendo gastos operativos y de estructura) varía entre los 11 y 15 kilos de miel. "Entonces, un productor que 30 kilos, ya tiene 15 de costo. Le quedan otros 15, que no es malo. El problema es que hoy esos 15 kilos no tienen el valor que deberían y que la venta está complicada. Por eso los números ahora no cierran como otros años", explica.
Como aliciente para el presente de la actividad, Julián marca que "las colmenas están muy buenas. Y a eso hay que sumarle que se estima que se va a sembrar más girasol".
Por estos días, son muchos los apicultores de la zona que llevan sus colmenas al valle de Río Negro para realizar la multiplicación. "Hace 15 años que voy al valle porque si no te movés es muy difícil mantener el número de colmenas", dice Rubén Vacca, presidente de la Cámara de Apicultores. "Nosotros tenemos el problema que avanza la agricultura y no nos queda otra que mover", agrega.
Y si bien explica que "si uno es ordenado los números cierran", asegura que no hay que ilusionarse con la cosecha que pasó: "Lo que sacamos creo que fue el techo de lo que pueden rendir las colmenas hoy en día". Y describe: "A fines de los 80, con 500 colmenas yo saqué 100 tambores (300 kilos) de miel. El año pasado con 1000 colmenas, coseché 70 tambores".
Aunque la actualidad tiene un punto para destacar respecto al pasado: "Nunca antes un gobierno nacional, provincial o municipal se había preocupado por la apicultura. Eso por suerte cambió y hoy al sector el Estado le destina 25.000.000 de pesos por año. Y en lo que es el municipio, el intendente Sánchez siempre nos escuchó cuando necesitamos hablarle, y Guillermo Salim realizó un gran trabajo con la fumigación contra la tucura y con la distribución de un subsidio que nos otorgaron en 2009", comenta Vacca.
Un poco de dulce para un presente amargo.

Un jugador de peso

La Argentina lidera las exportaciones de miel de calidad y es el tercer productor mundial después de China y Estados Unidos. El consumo per capita nacional es bajo: 180 gramos/año/habitante

La Argentina pasó a liderar la producción de miel y se constituyó, desde hace ya varios años, en uno de los principales productores y exportadores de este producto al tener más de 28 mil apicultores y 4,5 millones de colmenas distribuidas en toda la geografía nacional.
La actividad involucra hoy a unos 120.000 puestos directos de trabajo, tomando en cuenta todos los eslabones de la cadena productiva.
Siendo su detalle más destacable la relación de colmenas por apicultor: 160 colmenas por cada uno, en comparación con los Estados Unidos (96 colmenas por apicultor), España (99 colmenas por apicultor), China (26,6 colmenas por apicultor) y Francia (19,5 colmenas por apicultor) por citar algunos países.
Durante la última década, la Argentina estuvo posicionada como uno de los cinco mayores productores de miel del mundo, siendo a la vez el primer exportador de miel a granel a nivel mundial. En el mismo periodo, la apicultura argentina atravesó las mayores dificultades de su historia.

Consumo y producción de miel
La miel es un alimento con propiedades nutricionales y medicinales. El consumo doméstico en la Argentina es muy bajo (se calcula un promedio de 180 a 200 gramos por habitante al año) si se compara con países como Japón, Estados Unidos o Alemania que superan el kilogramo de miel per capita por año; siendo el promedio mundial de consumo de 220 gramos por habitante por año. Esta comparación resulta relevante si se tiene en cuenta que la Argentina, además de ser el primer exportador de miel de calidad, es el tercer productor mundial de miel (por detrás de China y Estados Unidos).
Si bien en Argentina el mercado interno se encuentra poco desarrollado, debido al escaso hábito de consumo, en la actualidad se observa un cambio de conducta en el consumidor que tiende a elegir productos naturales y orgánicos. Esta tendencia, no sólo se observa en nuestro país, sino que es un fenómeno a escala mundial.
En cuanto a la producción se observa que la provincia de Buenos Aires concentra más del 40% de la elaboración nacional, no obstante este fenómeno tiende a revertirse ya que en diferentes regiones del país la actividad apícola esta cobrando mayor impulso. Actualmente existen programas de desarrollo apícola en las provincias de Santiago del Estero, Misiones, Tucumán, Neuquén, Chubut, entre otras, generando la posibilidad de obtener diferentes tipos de mieles debido a los diversos sistemas productivos y de climas.

Polen y propóleo
Otros productos de la colmena que se pueden identificar en expansión en cuanto a su producción son: el polen y el propóleo.
Existen en la Argentina zonas muy bien identificadas para la producción de polen (NOA y Cuyo) o propóleo (Delta y NEA). Se trata de productos con un alto valor agregado que se consume en diversas industrias (alimenticia, farmacéutica y cosmética). Sin embargo la mayor parte de lo producido es exportado a granel, atento a que las industrias que lo utilizan como insumo no se encuentran desarrolladas en nuestro territorio. Otro producto que está en alza, en cuanto a exportación se refiere, es el material vivo de amplio reconocimiento mundial por su nivel de calidad. (Noticias AgroPecuarias).

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