12 de agosto de 2011 07:55 AM
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La idea es llegar con cortes frescos al canal minoristas

Evitar la intermediación: directo del frigorífico al consumidor.

El frigorífico Qualitá SA, que Luis Picat y Marcelo Malvasio construyen en Colonia Caroya, comenzó a gestarse en los papeles en 2008, cuando se encargó su proyecto y diseño. La obra comenzó el año pasado y está previsto que en noviembre se realice la faena de prueba.Arrancará en plena producción en 2012. Por estos días se apura la construcción de 10 corrales de hormigón, que tendrán una capacidad inicial para 500 animales diarios. En las instalaciones cubiertas se avanza en la puesta en marcha del equipamiento de los ciclos uno (faena) y dos (desposte). “Son 2.200 metros cuadrados. Es una planta totalmente mecanizada, que cuenta con oreo continuo para evitar mermas en la carcaza”, explicó José Luis Bosco, responsable técnico de la obra. Comenzará a funcionar con una faena con 500 animales diarios y una proyección de llegar a mil con dos turnos de producción. En una primera etapa, empleará 70 trabajadores que podrían llegar a ser 130 cuando el establecimiento trabaje “a full”. Algunos de ellos ya conocen el oficio por haber trabajado en el frigorífico Col Car, la planta del grupo brasileño JBS que el año pasado cerró sus puertas.Proveedor de la industria. La idea de los propietarios es convertirse en proveedores confiables de materia prima de la industria, en cuanto a continuidad y calidad.Su negocio se complementa, además, con la venta de medias reses y de cortes que podrían llegar con marca propia a bocas minoristas. No incursionarán en la elaboración de embutidos. “Estamos analizando la posibilidad de franquicias para atender bocas minoristas. La idea es que el producto llegue al consumidor al mismo precio que se le paga al productor, más el costo de faena y de flete”, explicó Luis Picat, que participa del consorcio de productores magro Pormag.Propuesta comercialA diferencia de algunos frigoríficos que pagan el valor del cerdo en pie menos el desbaste, pero que exigen además rendimiento (83 por ciento) y porcentaje de magro (48 por ciento), la planta proyecta pagar por los kilos en la salida del establecimiento. “Hoy, los productores tienen un precio en pie de referencia para el cerdo, pero se puede negociar un nuevo modelo, de vender al gancho. Si el productor sabe que su producción es buena, es una alternativa que le conviene”, explicó Picat. Si bien con la producción de la región la planta estaría abastecida en un comienzo, la idea es también captar parte de la oferta de cerdos que hoy van de San Juan a Buenos Aires y del norte del país.La planta contará con habilitación para el tránsito federal y también para la exportación a la Unión Europea.”En la producción de cerdos hay que alcanzar la misma integración que tienen los avicultores; permite que a esta industria no le falten pollos para la faena. Hay que lograr una sinergia entre la producción y la industria”, sostuvo Picat.Es necesario lograr que los pequeños productores de cerdo se incorporen a un modelo similar al español, con especializaciones en sitio uno (maternidad y destete) y otros en engorde (ver más información en página 8).A juicio de Picat, esto permitiría granjas más intensivas y con más producción.

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