15 de noviembre de 2009 16:56 PM
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Solicitan el control urgente de la tucura en el sudoeste bonaerense

Advierten que el costo para controlar a la plaga es muy inferior a los daños que podría ocasionar; debería actuarse lo antes posible.

  En los próximos días deberían realizarse aplicaciones generalizadas de insecticidas sobre grandes extensiones del país, especialmente en la región sudoeste de Buenos Aires para evitar que la tucura genere enormes perjuicios económicos.Esta plaga incluye 35 especies distintas y es polífaga, por lo que devora todo lo que se cruza en su camino, como campos naturales, pasturas cultivadas y cultivos agrícolas.La especie predominante en la actualidad, Dichroplus maculipennis, la tucura de alas manchadas, puede trasladarse con velocidades superiores a los 30 kilómetros por hora y es considerada la más dañina por su poderoso aparato masticador. La siembra directa, condiciones de sequía y temperaturas calidas conforman condiciones ideales para un desarrollo explosivo de la plaga desde mediados de primavera hasta el otoño.”Desde la semana pasada estamos detectando nacimientos de tucura en los partidos de Coronel Pringles, Laprida, La Madrid y Olavarría”, indica Diego Raimondi, asesor del grupo CREA Pringles II.”Las tucuras ya están en estado de saltonas y ya pueden verse daños en pasturas y lotes de girasol, soja y maíz que están empezando a emerger; con este panorama, si prevalecen altas temperaturas, la semana que viene podrían comenzar a observarse daños más serios”, añadió.La región sudoeste de Buenos Aires viene registrando sequías periódicas desde 2003. Hasta entonces, un régimen de precipitaciones normal favorecía el desarrollo de hongos y parásitos –enemigos naturales de la tucura– que provocaban una disminución en el porcentaje de huevos que llegaban a estado adulto. En los últimos años ese fenómeno no se concretó.Control regionalLas tucuras pueden trasladarse por grandes extensiones al contar con dos pares de alas bien adaptadas para vuelos prolongados; esa característica, junto a su elevada capacidad de multiplicación y voracidad, hace que en condiciones de sequía pueda convertirse en una plaga demoledora para las pasturas y los cultivos agrícolas.Por tales motivos, controles individuales contra la plaga resultan poco efectivos: se necesita una acción masiva y bien coordinada. “Además, la situación financiera y económica de los productores de la zona sudoeste de Buenos Aires es muy delicada por las constantes sequías; no pueden hacer controles sin la ayuda del Estado”, apunta Raimondi. En la campaña pasada, el gobierno provincial realizó aplicaciones de insecticidas sobre diversas áreas de la región Sudoeste durante febrero de 2008. Pero el hecho es que para entonces la plaga ya había acabado con buena parte de los forrajes y los cultivos de granos gruesos. “Es fundamental hacer las aplicaciones durante este mes de noviembre; luego será tarde”, advierte Raimondi.”Si la plaga avanza, se afectará la cadena forrajera y esto provocará una caída de los índices reproductivos y una disminución de la producción de carne por hectárea, además de grandes pérdidas en cultivos de soja, maíz y girasol”, explica el asesor CREA.”La superficie regional afectada por la tucura ronda los 2,3 millones de hectáreas; el costo de un tratamiento efectivo con aplicaciones aéreas sería del orden de $ 25 por hectárea” adelanta Raimondi. Si hubiera que pulverizar un campo de 1000 hectáreas, se deberían vender 7500 kilos de novillo para pagar el tratamiento. Un ataque sobre un cultivo agrícola en implantación, puede diezmarlo y obligar a la resiembra. “Esperamos que las autoridades tomen conciencia de que el costo de control de la tucura es muy inferior a los daños que podría ocasionar la plaga en la región”, resalta.Ciclo El ciclo biológico de las tucuras comienza con los desoves que se producen en otoño sobre pasturas, rastrojos o suelos sin remoción, compactados y con poca humedad.La hembra deposita una espiga de huevos, también llamada “canuto” (a unos 5 centímetros de profundidad); cada espiga contiene entre 25 y 50 huevos. En este estadio pasa el invierno.En la primavera, con el aumento de las temperatura del suelo, se producen los nacimientos y en el primer estadio reciben el nombre de “mosquitas”, que se caracterizan por permanecer agrupadas (fase gregaria). El estadio de mosquita comprende las fases “ninfa 1” y “ninfa 2”, los cuales demoran entre 10 a 20 días cada uno, según las condiciones climáticas.Ya cuando alcanza el estadio de “ninfa 3”, la tucura comienza a alimentarse con gran voracidad y se dispersa de manera activa por el ambiente, denominándose “saltona”. Ese estadio puede durar entre 45 y 60 días, según las condiciones climáticas y el alimento disponible.En la región pampeana, aproximadamente durante el mes de diciembre, después de la tercera muda, la plaga llega al estado “adulto”, con sus alas funcionales y su aparato reproductor desarrollado. Las tucuras en este estadio son llamadas “voladoras”. Para entonces, el potencial de daño de la plaga es muy considerable.

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