1 de febrero de 2014 00:37 AM
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El agro paraguayo apuesta cada vez más a la investigación tecnológica y al uso de biológicos

CompartiremailFacebookTwitterAunque la última década ha sido testigo del aumento en el uso de la biotecnología y rasgos de semillas, la próxima década es probable que se centre más en la investigación y el uso de productos biológicos. Basta observar como las empresas tradicionales de protección de cultivos han estado comprando sistemáticamente las empresas biológicas más […]

Aunque la última década ha sido testigo del aumento en el uso de la biotecnología y rasgos de semillas, la próxima década es probable que se centre más en la investigación y el uso de productos biológicos.
Basta observar como las empresas tradicionales de protección de cultivos han estado comprando sistemáticamente las empresas biológicas más pequeñas. BASF compró Becker Underwood, Syngenta adquirió Pasteuria y DevGen, y Bayer compró AgraQuest y Prophyta. A mediados de diciembre, Monsanto y Novozymes anunciaron trabajos conjuntos, proyecto al cual bautizaron como BioAg Alliance. Se trata de una alianza estratégica a largo plazo para transformar la investigación y la comercialización de los productos microbianos sustentables.
El anuncio de la alianza fue una gran noticia en la industria, y parece exigir una mayor atención a la utilización de productos biológicos. Con las grandes empresas de protección de cultivos, especialmente Monsanto, cerrando asociaciones con empresas biológicas, la industria está ganando atención y respeto.
Un caso particular es el de los EE.UU. que está detrás de muchos otras potencias agrícolas en cuanto al uso y la investigación de productos biológicos. El consultor agrícola estadounidense Bob Streit, confesó en una reciente entrevista con SeedWorld que Brasil y Argentina están muy por delante de los agricultores de los Estados Unidos en la adopción de estrategias biológicas de control de plagas. ¿La razón? Streit, afirma que los agrónomos y agricultores de América del Sur son más prácticos y más abocados a la enseñanza y la exploración de sus campos.
El desafío que enfrentan estas empresas será la de convencer a los agricultores de la eficacia y el impacto positivo en los resultados de los productos biológicos. Aunque la investigación continuará enfocada en el mejoramiento de cultivos y el desarrollo de nuevos cultivos modificados genéticamente, la próxima era de la biotecnología a gran escala puede que vaya a la par de los grandes productos biológicos.

Otro caso a destacar es el de Bolivia. El país sudamericano cuenta con gran potencial al ser el que más puede crecer en términos de área sembrada. René Castedo, Presidente de la Asociación de Proveedores de Insumos Agropecuarios (APIA) de Bolivia, afirmó que la biotecnología es la clave para dar el salto de calidad y poner a su país en carrera para competir con otros mercados. Además consideró que Bolivia está perdiendo un precioso tiempo al no incentivar este tipo de producción que conlleva a varios años de investigación para luego registrar y utilizar esta técnica de manera masiva. Castedo es un convencido de que la actual reglamentación de bioseguridad es moderna y que es ésta la que debe guiar las investigaciones científicas sin que el Gobierno sea una piedra en el camino que por temas políticos ponga trabas a esta labor.

Por lo tanto, y tras todo lo dicho, espere a ver mucha más investigación e información sobre este tema en los próximos años.

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