6 de febrero de 2014 11:06 AM
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Se vienen con todo y ¿por todo?…

CompartiremailFacebookTwitter Hagamos de cuenta que nunca (en estos 11 años) hicimos referencia al potencial que resta por desarrollar para la venta de productos veterinarios en las distintas especies animales que habitan nuestro país. Sigamos tomando a la ligera el rol que las legislaciones otorgan a los veterinarios como agentes sanitarios, responsables de la Salud Pública […]

Hagamos de cuenta que nunca (en estos 11 años) hicimos referencia al potencial que resta por desarrollar para la venta de productos veterinarios en las distintas especies animales que habitan nuestro país.
Sigamos tomando a la ligera el rol que las legislaciones otorgan a los veterinarios como agentes sanitarios, responsables de la Salud Pública y supervisores de la calidad e inocuidad de productos alimenticios.
Digamos que es una “novedad” la rentabilidad que podrían tener los comercios veterinarios si dejaran de lado la dicotomía “profesión Vs venta” y la transformaran en “profesión y ventas de productos y servicios”.
Ahora sí, hecho este ejercicio, analicemos la realidad.
En esta edición encontrarán una serie de ejemplos en donde se demuestra que, por fuera de los jugadores tradicionales del sector, existen varios actores externos con la intención de sumarse a un negocio que para otros se encuentra estancado.
Partamos de nosotros mismos: Hace años escuchamos la intención de llegar al canal veterinario una serie de proyectos (revistas, eventos y capacitaciones) provenientes de la industria farmacéutica humana.

 

Las incumbencias de los veterinarios, su comercio; la venta y logística de productos sí son atractivas para otros.
¿Sería descabellado?
Lo mismo sucede con las consultoras, empresas de logística, expertos en normativas, en trazabilidad y demás profesionales que participaron de los cambios que el supuesto “hermano mayor” de la industria veterinaria ya realizó y a los que este rubro específico ha comenzado a adecuarse hace no tanto tiempo.
En las próximas páginas, encontrarán un artículo en el cual Cadisvet pone en evidencia su preocupación por el probable desembarco de una droguería de productos farmacéuticos humanos al canal veterinario.
También ofrecemos un informe en donde, desde el Colegio de veterinarios de Entre Ríos, se narra cómo los ingenieros agrónomos de la provincia lograron modificar la nueva Ley de feedlots, a partir de la cual tanto agrónomos, como veterinarios pueden ser los responsables técnicos de esos establecimientos.
Hasta aquí no habría sorpresas, salvo que nos detengamos en el detalle de que esa categoría de “control” tiene como competencias -estipuladas por la normativa- el cuidado de la sanidad y el bienestar de los animales.

 

En España, los profesionales que recetan no pueden comercializar los medicamentos específicos, en cuestión.


Ya culminando este número, podrán leer la entrevista que le realizamos al especialista español Enrique Ynaraja, quien comenta cual es la situación de los veterinarios de su país, los cuales no sólo vieron incrementado el IVA de los productos -y por ende trasladar al público, en plena crisis- sino también la normativa que estipula que los profesionales que los prescriben, no pueden comercializar medicamentos. ¿Les suena? Existen en el país, personas que apoyarían esa modalidad; claro que sin evaluar los riesgos futuros.
Queda claro que las incumbencias de los veterinarios, así como sus comercios; la venta y logística de productos en general sí son atractivas para rubros que poco se vinculan a su funcionamiento actual.
Pero claro, de poco servirá reclamar después, si no se comienza a mejorar, optimizar y valorizar lo mucho o poco de lo que se disponga hoy.

Fuente:

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