12 de febrero de 2014 13:40 PM
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Para Pignanelli, los dólares del agro no alcanzarán para frenar la caída de reservas

El ex presidente del Banco Central aseguró que la deuda pública, la privada y el déficit de la cuenta turismo entre otros servicios superarán ampliamente las divisas que puedan ingresar desde el agro.

En medio de las expectativas del Gobierno por la liquidación récord que prometieron las cerealeras, cercana a los u$s29.000 millones, el ex presidente del Banco Central del gobierno de Eduardo Duhalde, Aldo Pignanelli fue tajante y aseguró que esa cifra “no alcanza” para afinar los números y frenar la caída de las reservas, según publicó el sitio iProfesional. 

El prestigioso economista aseguró que, a pesar de contar con todos los dólares del agro, las cuentas “no cierran” para el 2014.

Además, aclaró que una posible quita de los subsidios a aquellos que compren dólares, según insinuó la Presidenta en su último discurso, es “inaplicable” pero consideró que es un buen momento para avanzar sobre una suba de tarifas.

A continuación, las partes más destacadas de la entrevista con Aldo Pignanelli:

– A pesar de las críticas de la oposición y el duro discurso del Gobierno, en los hechos, pareciera ser que se está haciendo lo necesario – devaluación, suba de tasas, aumento de tarifas – para ajustar la economía, entonces, ¿en qué recae el problema?

-Cuando uno analiza las medidas que empezó a tomar el Gobierno, evidentemente no tienen nada que ver con el relato.

Alguien está haciendo las cosas de otra manera. Me parece que esto nació del Banco Central por que por el camino que iban, iban mal, aunque se trata de una reacción tardía.

El que se puso al hombro el cambio fue Fábrega, con respecto al mercado cambiario, financiero y monetario. Pero esto requiere su tiempo

Lo que sí, me da la impresión de que desde el Ministerio de Economía no se termina de entender por dónde hay que salir. Además, si el equipo económico buscara implementar las medidas necesarias, hoy no es un gabinete creíble.

Por ahora se aplicaron medidas parciales, no hay un plan coherente, integrado. Hay algunas medidas que tienden a eso pero no en su totalidad. Hay incoherencias que no son creíbles y en economía la credibilidad es fundamental.

-¿Hasta dónde pueden llegar con la suba de tarifas para “acomodar” el déficit fiscal?

-En el tema de las tarifas, hasta ahora, no tenemos ningún anuncio concreto. Hay sólo un comentario de la Presidenta.

No nos olvidemos que después del categórico triunfo de Cristina en 2011, se empezó con la llamada “sintonía fina” con la que se quiso hacer la quita de subsidios y apareció el tema del voluntariado donde aquel con alto poder adquisitivo que voluntariamente quería renunciar a los subsidios, podía hacerlo. Pero eso no tuvo éxito.

A esto hay que sumarle el accidente de once en febrero de 2012. Eso cambió por completo el humor social sobre el tema tarifas y ahí el Gobierno no se animó a hacer el aumento.

Después se volvió a insinuar un cambio en este punto tras de la derrota en las legislativas de octubre. Pero ahí vino diciembre la ola de saqueos y los cortes de luz y también se retrocedió en la decisión.

Ahora creo que un sector de la opinión pública esta predispuesto y sabe que la quita de subsidios tiene que suceder. Por esto, me parece que es un buen momento para implementar la suba.

-Lo que insinuó Cristina, de aumentar los subsidios a aquellos que adquieran dólares, ¿es posible?

-Eso se dice para ponerle un freno a la demanda de dólares, porque se dieron cuenta que abrieron esa ventanita con la flexibilización del cepo y entró un monstruo.

Es sólo una frase para que alguna gente se asuste y no compre dólares, porque eso no existe, es inaplicable y no cumple ciertos requisitos legales.

Y fundamentalmente esa frase fue dirigida a los empleados públicos porque de quienes compraron dólares los primeros días, un 70 por ciento pertenecía a ese sector.

La forma de implementar la suba es creando tarifas diferenciadas en los servicios de luz, agua y gas dependiendo de los ingresos de cada familia.

-El Gobierno parece querer convencer de que el dólar a 8 pesos está bien, ¿es así?

-Ocho pesos es mejor que seis, pero es peor que nueve. Más allá de una discusión que pueda haber sobre cuál debería ser la cotización del dólar de equilibrio, hay que tener en cuenta que éste está determinado por el superávit de la balanza comercial y el superávit en la tenencia de dólares.

En el Gobierno ahora todo es artificial. Las medidas que toma son de corto plazo, coyunturales, que en los hechos puede ser que ahora vengan acompañadas de un plan más integral. Pero el tema principal es que ahora tenemos una inflación de entre el 4 y el 5 por ciento mensual.

Y, hagan lo que hagan, por ejemplo ahora se sacó una medida en la que obligan a los bancos a limitar la posesión de dólares, se tratan de soluciones de corto plazo.

-¿Pero cree que el Gobierno puede “pasar el verano” con esa cotización y llegar bien parado al momento fuerte de la liquidación de la cosecha en abril?

– Lo que sucede ahora no es un problema de pasar el verano, el tema principal es cómo encaramos el inicio de la actividad económica en marzo.

Mejor dicho, el tema no es cómo llegamos sino en qué condiciones quedamos para el futuro. Porque, en economía a veces más que el presente, preocupa la tendencia.

Si marcás la tendencia de que vas a cambiar las políticas y es factible de que va a ser así, cambia el humor y si al contrario estás todo el tiempo solucionando problemas de “último momento”, no es buen augurio para el futuro.

-Aún cuando los productores entreguen todos sus dólares al Gobierno, ¿alcanzan para volver tener el control cambiario y subir las reservas?

-No alcanza, un resultado positivo en la balanza comercial no alcanza para hacer frente al pago de la deuda externa, al pago de la deuda privada y al pago de lo que se haya fugado por turismo y otros servicios.

Esto es así porque hoy, en la cuenta corriente de dólares de la Argentina, tenes ingresos de la balanza comercial. El año pasado fue de u$s9.500 millones positiva, este año se habla de unos u$s8.000 millones promedio, dependiendo esto del nivel de actividad y considerando una buena cosecha.

Y aunque digan que por la cosecha se van a liquidar unos u$s29.000 millones aproximadamente, este número no te alcanza para hacer frente a una deuda pública de u$s10.000 millones, una deuda privada de u$s4.000 millones y gastos en turismo que en 2013 significaron un déficit de u$s8.000 millones y hay que ver qué sucede en el 2014.

Los números son claros. Lamentablemente como no hay acceso al crédito y hay pocas inversiones extranjeras ese desfasaje se ajusta por las reservas.

En la balanza comercial también vas a tener que pagar u$s14.000 millones en combustible y por otro lado, el sector industrial sigue demandando divisas.

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