17 de febrero de 2014 22:56 PM
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El giro “ortodoxo” del kirchnerismo incluiría la baja de retenciones al trigo

La medida permitiría un fuerte alivio para la política cambiaria. Pero representaría una derrota ideológica. El debate interno.

El núcleo duro del equipo económico del Gobierno nacional viene hablando desde hace varios días un tema relevante. Es que el giro “ortodoxo” que se planteó no quedaría solamente en el reconocimiento de la inflación (reclamada por el FMI), ni en el pedido de ayuda financiera a los organismos de crédito.

“Solo con eso no alcanza”, reconocen altas fuentes del kirchnerismo que dialogan con La Política Online. Por esto mismo en el Gobierno ya están pensando alternativas de cara a la segunda mitad del año. Y una de esas posibilidades es nada menos que la baja o eliminación de las retenciones al trigo.

El razonamiento de las segundas líneas más “ortodoxas” lideradas por el presidente del Banco Central (BCRA), Juan Carlos Fábrega, es simple. “Hay que volver a exportar grandes cantidades de trigo para generar un aluvión de divisas a fin de año cuando el ingreso de dólares es muy bajo”, repiten.

Pero los funcionarios del BCRA no tendrán una tarea sencilla. Para tomar la medida deberán convencer al ministro de Economía, Axel Kicillof, que mantiene una postura a favor del cobro del 23% en materia de derechos de exportación al trigo (un producto que prácticamente ya no se exporta).

En los pasillos oficiales analizan que, si bien sería una derrota ideológica para el kirchnerismo que justificó las retenciones con el objetivo de “cuidar la mesa de los argentinos”, permitiría traer un gran alivio a la política cambiaria ya en la recta final del mandato de Cristina Kirchner.

El cálculo que hacen en el oficialismo es que sin retenciones se incentivaría de manera notable la próxima siembra de trigo que comienza en mayo/junio. “Si llegaran a sembrarse 6 millones de hectáreas (casi el doble que en el último ciclo), podrían producirse de 16 a 18 millones de toneladas”, señalan.

En otras palabras, en caso de producirse 16 millones de toneladas (contra 10 en esta campaña), podrían exportarse más de 8 millones de toneladas que, a un precio FOB de u$s 340, representaría el ingreso de más de u$s 4500 millones (una cifra importante para el actual momento que atraviesa el país).

Además, en el kirchnerismo saben que las últimas medidas que tomaron para incentivar la siembra de trigo terminaron en fracaso. Ni la promesa de devolver las retenciones mediante la conformación de un fideicomiso, ni la liberación en cuotas de las exportaciones dan resultado a esta altura.

Así las cosas, la preocupación del Gobierno está puesta en qué hacer cuando se acaben los dólares que vienen entrando de la soja y dejarán de hacerlo en el segundo semestre (y que ya se empezaron a gastar a cuenta de los agroexportadores que la semana pasada liquidaron u$s 496 millones).

En este sentido, la pelea “ortodoxos” versus “heterodoxos” dentro del Gabinete nacional promete tener algunos rounds más en las próximas semanas a la hora de tomar decisiones trascendentes en materia económica en la búsqueda de saltear como sea la actual crisis y llegar a 2015.

Cruces en la Fiesta del Trigo

El trigo es, quizás, el emblema junto a la soja de la pelea campo/Gobierno. Es que el kirchnerismo decidió en 2006, de la mano de Guillermo Moreno, intervenir este sector mediante altas retenciones y trabas a las exportaciones (ROEs), entre otras medidas distorsivas.

En este escenario, el fin de semana pasado se realizó en la localidad cordobesa de Leones la tradicional Fiesta Nacional del Trigo. Allí, como era de esperar, los dirigentes rurales aprovecharon para disparar munición gruesa contra las políticas oficiales.

El primero en despacharse fue el presidente de CRA, Rubén Ferrero, que apuntó sus cañones a Carlos Casamiquela: “Tenemos un Ministerio de Agricultura sin ministro”, dijo, y agregó que “en el país del trigo, solo nos queda leer libros de historia y recordar cuando la Argentina fue granero del mundo”.

También habló el vicepresidente de la Sociedad Rural (SRA), Daniel Pelegrina: “Hoy podríamos estar produciendo 20 millones de toneladas y ni llegamos a la mitad, con gravísimas consecuencias para los pueblos del interior, que ven mermar su actividad económica”, afirmó.

Pero la respuesta oficial no tardó en llegar. A través del jefe de Gabinete del Ministerio de Agricultura, Héctor Espina, el kirchnerismo se hizo escuchar: “Algunos dirigentes pretenden, como en la dictadura, colocar un ministro de Agricultura de la Sociedad Rural”, dijo el funcionario en diálogo con Víctor Hugo.

“Están equivocados; nuestro objetivo es defender los intereses de todos los argentinos”, aseguró Espina, para luego agregar que “hay algunos que piensan que el ministro de Agricultura tiene que ser representante solo de ellos y no un ministro que atiende la cuestión de todo el campo”.

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