18 de agosto de 2011 10:11 AM
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El campo no votó por la producción sino por el consumo

Pasaron las primarias y no hubo sorpresas. La Presidenta recibió un apoyo general mayor al que seguramente preveía. Hubo gran paridad entre los “segundos” Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde, y una buena elección de Binner en su primera incursión presidencialista. Es bueno, entonces, analizar desde el sector Agroindustrial el voto del sector productivo en general. […]

Pasaron las primarias y no hubo sorpresas. La Presidenta recibió un apoyo general mayor al que seguramente preveía. Hubo gran paridad entre los “segundos” Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde, y una buena elección de Binner en su primera incursión presidencialista. Es bueno, entonces, analizar desde el sector Agroindustrial el voto del sector productivo en general. La pregunta que todo el sector se hace es dónde fue el voto “del campo…” luego de años de disputas, reclamos de políticas que perjudican a la producción y temas cotidianos no resueltos desde el poder central. Como dice Eduardo Buzzi (presidente de la FAA), con quien coincido en éste análisis, hay que precisar sobre a qué llamamos el voto del campo.
El campo “productivo” es el relacionado a los productores en general, apuntando precisamente al productor mediano y chico que trabaja “realmente” día a día en el campo. Si hablamos de este segmento, seguramente el voto no fue para el oficialismo. Cuando hablamos del otro segmento, el del productor más grande y con acceso a la industrialización de sus producciones, el voto seguramente estuvo dividido, es decir algunos prefirieron votar “por una estabilidad sin sobresaltos repentinos, por los buenos precios de los commodities -cosa que no depende de ninguna acción de gobierno-, y porque el negocio va marchando…” y otros tal vez que ven las dificultades del sector, votaron en contra del oficialismo también. Hay un gran sector de industrias que trabajan con y en el sector Agroindustrial que mirando los parámetros que mencioné antes, más algunos beneficios obtenidos a través de las políticas sectoriales, pueden haber votado a favor del Gobierno en general.
Ahora bien, así y todo dónde está el resto de los altos porcentajes que salieron de este sector en apoyo al Gobierno. Si uno mira los resultados en forma global en el país, 1 de cada 2 votantes votaron por la continuidad de éste “modelo”. Aunque no lo veamos ni lo percibamos, no se rompió el paradigma entre el “sector urbano de los pueblos o ciudades del interior” y el “sector productivo o del interior rural del campo”. Esta división entre el que puede sobrellevar su vida con algunos ingresos estables, pudiendo comprar bienes de consumo en cuotas, teniendo una pseudo estabilidad laboral prefirió el “seguir como estaba” a cambiar, más aún cuando el escenario general de las opciones presidenciales opositoras, no eran tan atrayentes en el conjunto.
Los temas principales del sector como la falta de seguridad, la inflación, la corrupción, la impunidad, las trabas en la comercialización de granos, carnes y lácteos, las retenciones, los ROE’s, la pérdida de rentabilidad que pierden los productores entre el FAS teórico y el real, la falta de previsibilidad, de reglas claras, de inversiones, de seguridad jurídica, la falta de resolución de los problemas generales de la vida diaria del sector, no fueron evaluados por el electorado “interior o rural” a la hora del sufragio; o por lo menos no fueron valorados en ese momento. La gente priorizó permanecer y dar continuidad a un “modelo de consumo” sobre un “modelo de producción”, más sustentable en el tiempo, da trabajo estable, hace crecer los pueblos y ciudades, amplia los horizontes de crecimiento dentro y fuera del país.
Todavía quedan varios días para la elección “en serio”. Aunque es probable que no cambien mucho las cosas, si hay una gran responsabilidad que el Gobierno elegido tendrá. Hay muchas deudas pendientes de resolver y saldar con el sector Agroindustrial, temas que ni siquiera se están volviendo a analizar desde hace mucho meses, y que sí afectan el día a día de miles de productores.
Sólo basta mencionar que hay 62.000 productores menos que en 2003; que en el 2005 exportábamos 755.000 toneladas de carne y hoy solo 240.000, los problemas de la comercialización desde hace 5 años del trigo y maíz y de lácteos; los problemas de la rutas y caminos rurales en mal estado, la falta de parques industriales, las licitaciones no realizadas en los principales corredores productivos, el volver a utilizar el tren como vía de transporte de granos (en el mundo el 80% de los granos se transporta por trenes, aquí el 80% es por vía terrestres), las flotas de camiones graneleros con vida útil al límite, el desequilibrio entre las siembras de oleaginosas y cereales, entre otros temas.
No mencionamos el tema de que desde el Gobierno ni la oposición nadie evaluara este año la eliminación de las retenciones (no existe un impuesto más distorsivo y nocivo para producción). Las autoridades que sean electas (ejecutivas y legislativas) no podrán dejar de atender estos reclamos de años. Será su responsabilidad el solucionar los problemas de fondo y será responsabilidad también de la ciudadanía que los vote el exigirles que eso se haga.
El 23 de octubre no sólo se votará una continuidad de gobierno, sino también una forma de cómo queremos vivir, progresar y crecer en los próximos años. El sector productivo debe tener en cuenta esto, ya que es el motor de la economía de cada provincia y obviamente de todo el país. El apuntar a un modelo productivo es lo que hace crecer a los pueblos y ciudades, que los jóvenes no se vayan de sus lugares, que lleguen las inversiones, que se generen nuevas fuentes de trabajo, que vuelvan a tener importancia los “oficios” que ya no hay, y que fundamentalmente son los que dan vida, tanto al sector rural como el “urbano”.
No nos equivoquemos…si el sector productivo o rural no está bien, tampoco lo estará el sector urbano de cada pueblo o ciudad. Si no hay buenas cosechas y productos de valor tampoco habrá buena educación, buenas calles y rutas, buenas cloacas, buena salud.
El votar es una oportunidad para ratificar o buscar cambios. Cada uno como ciudadano sabrá que hacer. Seamos responsables y pensantes, ya que presidentes y gobernadores se eligen cada cuatro años y sus acciones nos marcarán la forma de vivir, por lo menos, en ese tiempo.

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