28 de marzo de 2014 13:40 PM
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El trigo fluctúa al ritmo del clima y la crisis de Ucrania

Las cotizaciones del trigo en la plaza internacional permanecen firmes en Chicago, más allá de algunas correcciones puntuales, como consecuencia del deterioro en las condiciones de los cultivos invernales en el sur de las planicies centrales estadounidenses, donde el clima ha permanecido seco y se requieren lluvias para que puedan emerger del estado de hibernación.

El reciente invierno, frío y seco, ha generado pérdidas en la zona central de Kansas, el principal estado productor de trigo de los EE.UU. También existen dificultades para la próxima siembra de trigo de primavera, tanto en el norte de los EE.UU. como en el sur de Canadá, donde una gruesa capa de hielo cubre aún los lotes a implantar, impidiendo un inicio de siembra puntual.

Además, subsisten preocupaciones en torno de la situación que reina en Crimea, ya que son numerosos los importadores de trigo ucraniano que se muestran reacios a anotar negocios con mercadería de ese origen, ante la posibilidad de algún conflicto bélico que pueda entorpecer la salida de aquella región. Ucrania es el sexto país exportador de trigo del mundo y, de mediar sanciones comerciales contra Rusia, la mercadería de este origen podría verse interrumpida también. El trigo en el mercado de Chicago registra las mejores cotizaciones de los últimos 10 meses.

El clima frío en las planicies centrales de los EE.UU. comienza a hacer temer a los operadores de granos que la siembra de maíz en este país podría llegar a experimentar algunas demoras. Algunos especulan con que el área no cubierta con maíz podría engrosar aún más la superficie a dedicar con soja en esta temporada, en la medida que la relación de precios entre el grano forrajero y la oleaginosa siga favoreciendo esta última alternativa.

Informe clave

La última palabra en este sentido lo tendrá el informe de siembra del USDA del próximo lunes 31 de marzo, que también definirá las existencias trimestrales de granos en los EE.UU. al 1° de marzo de este año. Se anticipa un marcado aumento en el área de cultivo con soja en detrimento del maíz, pero habrá que observar las cifras definitivas del informe y la superficie que finalmente implantarán los “farmers” en esta próxima campaña.

La relativa debilidad de la economía china, con un yuan que pierde fuerza para sostener su economía, y la caída en las cotizaciones de la harina de soja siguen preocupando al mercado mundial. Por el otro lado, la demanda interna de soja para molienda en los EE.UU. continua siendo firme y se descuenta que esta nación aprovechará las buenas perspectivas que se abren en torno de la producción sudamericana para importar mercadería de este origen. Recientemente, China revendió algunos cargos de soja brasileña a crushers estadounidenses. Los analistas de la corredora FC Stone estiman que las importaciones de China en este año comercial, que concluirá el próximo 30 de septiembre, alcanzarán los 67 millones de toneladas, comparado con los 69 millones de toneladas proyectados por el USDA en su último informe. El Centro Nacional de Informacion de Granos y oleaginosas de China, por su parte, también confirma que ingresarán a ese país 67 millones de toneladas en el presente año, en tanto que las importaciones de aceite de palma caerían a 6,3 millones, contra 6,6 millones de toneladas del año anterior.

Mientras la cosecha de soja de nuestro país avanza y la de Brasil va entrando ya en su etapa final, resulta difícil imaginar un escenario alcista de corto plazo, dada la dimensión de la campaña que se avecina en nuestra región.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires continúa proyectando una campaña de 54,5 millones de toneladas para nuestro país, en tanto que el Gobierno brasileño volvió a recortar su proyección para en 2,5 millones de toneladas, con una nueva proyección de 86,1 millones de toneladas, con exportaciones de 44 millones, 500.000 toneladas debajo de su última estimación.

Por su parte, la agregaduría agrícola de los EE.UU. en Brasil confirmó recientemente una estimación de 88 millones de toneladas, que resulta inferior a los 89,5 millones de toneladas anunciados por Washington en su último reporte de oferta y demanda. El attaché agrícola estima que en el año próximo, Brasil crecerá un 8% en su superficie de siembra de la oleaginosa, lo que podría dar lugar a una producción de 97 millones de toneladas.

Finalmente, la corredora RJO de los EE.UU. estima que la producción brasileña de esta campaña llegará a los 86 millones de toneladas, en tanto que la de maíz fue proyectada en un rango de entre 70 millones de toneladas y 71 millones de toneladas.

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