28 de marzo de 2014 17:38 PM
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Entrevista a Regis Mereles, presidente del Senave

PARAGUAY : "Hay una especie de divorcio entre el que vende semilla y el que la produce"

De nombre largo y corta vida, el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) cumple este año una década de autarquía. Su juventud no fue impedimento para que enfrente varios desafíos y en muchos casos, incluso que forme parte de las propias polémicas. Conocer aspectos actuales e identificar el rumbo que propone la presente administración fueron los motivos a entablar el diálogo con su titular Regis Mereles.

 

Regis Mereles, presidente Senave.Regis Mereles, presidente Senave.

Campo – ¿Qué puede resaltar en este tiempo, presidente, al cumplirse 6 meses de gestión?

Mereles – Podemos destacar varios aspectos, que incluyen cambios sustanciales en diferentes áreas internas desde el punto de vista administrativo. Creo que ordenamos la casa en parte, también consolidamos la entidad con la designación para las direcciones de las personas más adecuadas para los cargos y estamos trabajando en el campo, en el terreno, con acciones y si bien aparecieron hechos recurrentes como la reacción de campesinos contra la fumigación, seguimos con las tareas para que el Senave reencauce su tarea en el 2014. Que pueda estar más presente en el campo, con más tiempo y pueda redinamizar todas las áreas, como agroquímicos, semillas, inocuidad, producción orgánica, control de límites de residuos a nivel de suelo y otros aspectos de la parte técnica. En la parte interna, lo administrativo, también mejorar los controles en la frontera, de productos in natura y los importados como agroquímicos. Sin dudas un paso importante que dimos en la gestión y tomamos como logro fue la unificación de registros, que ya funciona muy bien y está armonizado en cuanto a todo lo que se refiere a registro, además de perfeccionar el sistema de información a través de la ventanilla única de exportación y ventanilla única de importación.

Campo – ¿Hubo aumento de ingresos, por qué?

Mereles – Sí. Aumentó más por la optimización de control. Hace poco los medios publicaron que disminuyó la cantidad de productos importados con respecto a años anteriores. Se alegó que obedecía a factor climático. Creo que obedeció más bien al control más estricto que hacemos en materia de importación. Como arrancó un nuevo gobierno se está intensificando eso, pues muchos de los productos que se importaban no eran destinados en un 100% en el Paraguay. Hubo fuga en las fronteras. Ahora, los importadores ven más controles y probablemente disminuyeron sus operaciones y se ajustaron más a las demandas nacionales antes que reenviar a otros países.

Campo – ¿Hubo mucha presión antes?

Mereles – Antes del 15 de agosto, el Senave fue feudo de algunos políticos. Sobre todo de algunos intereses comerciales y hoy es totalmente independiente, trabaja en función a sus leyes y organización interna, bajo ninguna presión.

Campo – ¿Y cómo están los cambios internos, cómo encontró la institución?

Mereles – Lo que encontré y costó mucho tiempo fue la distribución de la gente. Llevó su tiempo reordenar y racionalizar el personal administrativo y técnico. Es que en el Gobierno anterior primaron criterios políticos y hubo personal mal utilizado, mal empleado. Es decir, técnicos calificados desplazados por no pertenecer a la línea política del momento. Lo que hice, sin traer mucha gente al Senave, fue dar de nuevo oportunidad a la gente formada, preparada suficientemente dentro de la institución. Se hizo redistribución del personal técnico, asignando a cada uno una función específica. Cosa que no ocurría en otros tiempos.

Campo – ¿Y cómo evalúa la labor hacia fuera? ¿Hubo resistencia a la hora de aplicar la ley, como en el caso de la destrucción de maizales ilegales?

Mereles – En los últimos meses del año pasado empezamos a controlar parcelas de maíz, para ver si se sembraron sin los controles previos o los pedidos de inscripción como productores de semilla. Conjuntamente con obtentores y semilleristas se hicieron controles y encontramos muchas parcelas, hemos llegado a intervenir hasta 810 hectáreas de superficie de maíz que se encontraban de manera ilegal, donde no se tuvo en cuenta el origen legal de la compra de semillas y que los agricultores empleaban el material so pretexto del derecho que le asiste de contar con semillas propias o haciendo prácticas no autorizadas, ilegales en cruzamientos indebidos para luego volver a cultivar o revender esa semilla propia que desarrollan algunos seudos semilleros. Se hicieron intervenciones y mucho de ellos están en proceso sumarial, otros fueron destruidos. El trabajo se inició en años anteriores, pero ahora se dio más dinámica y control. En este momento desarrollamos una estrategia de trabajo en coordinación con el sector privado, precisamente para identificar quién hace semilla cumpliendo con todas las normativas y quiénes no. Y advertimos a quienes hacen prácticas ilegales que el Senave caerá con todo hasta que se entienda y se proceda al cumplimiento irrestricto de la Ley de Semilla como también todo cuanto se norma el procedimiento.

“Cuando hay una campaña contra un rubro como hoy, entonces se traslada el conflicto incluso al nivel de enfrentar a pequeño versus pequeño”.

Campo – ¿Y las acciones de combate al HLB, en cítricos, hubo resistencia?

Mereles – En cuanto al HLB por más que hubo trabas y algunas acciones quizás por falta de conocimiento de una gente interesada, incluso mezclada por cuestiones políticas, estamos superando con mucho éxito el problema. En el sentido que los propios viveristas tomaron conciencia. Comprendieron el peligro que implica seguir teniendo plantines enfermos y que mañana puedan afectar el comercio. No solo el propio sino toda la extensión donde se plantan o producen cítricos en general. Estamos superando los escollos y apuntamos a eliminar unos 800 mil plantines, en los cuatro departamentos de acción, con apoyo a los pequeños productores, indemnizándolos y a partir de ahí entrar en un proceso de recuperación de plantines pero a través de un programa más sostenible y creo que vamos a llegar a reducir al mínimo la presencia de la enfermedad en el país.

Campo – Habló de semilleristas, productores, importadores, ¿considera que en 10 años se deben modificar o actualizar leyes del Senave o que la institución tiene participación como autoridad?

Mereles – Algunas se deben actualizar. Por ejemplo, en la Ley de Semillas, la ley es clara, se establecen claramente los procedimientos y los roles. No es lo mismo ser productor de semilla que de granos comerciales. Pero hay cuestiones que a menudo obligan al productor a caer en ciertas prácticas. Muchas veces alegan que la semilla está muy cara o que por la caída de precios no se justifica comprar semillas legales. Entonces buscamos conciliar los intereses. Lo que pude identificar es que hay una especie de divorcio entre el que vende semilla y el que la produce. Por eso queremos acercar a ambos sectores. Tiene que haber necesariamente una armonía entre oferentes y demandantes de semillas. Hasta ahora encontramos que son prácticamente enemigos, no había una comunicación, no había una alianza entre ambos. Sin embargo, vemos como algo positivo que hay voluntad. Lo más bueno es que de ambas partes hay voluntad de corregir, colaborar y dar oportunidad al Senave de intervenir menos y que los productores, semilleros, comerciantes cumplan las exigencias legales.

Campo – ¿Y las leyes?

Mereles – Quizás haga falta revisar la legislación, por ejemplo en materia de propiedad intelectual. Revisar y armonizar conforme exige hoy día. Pasa que con hechos nuevos como la incorporación de eventos biotecnológicos entra a tallar otro concepto en materia de propiedad intelectual. También sería bueno revisar las reglamentaciones vinculadas a los agroquímicos. Hace falta una revisión sobre todo en algunos artículos o reglamentaciones que no están contemplados, como por ejemplo en la obligatoriedad que tienen productores con más de 200 hectáreas de siembra de contar con un asesor técnico. Y, si bien el papel del Senave es hacer seguimiento y cumplimiento de las leyes de su competencia, no está muy claro para aquellos quienes tengan menos de esa superficie. De ahí surgen estos inconvenientes a nivel de pequeños productores. Vamos a entrar en un proceso de revisión de las normativas y quizás establecer una reglamentación nueva. Quizás se pueden establecer estratos intermedios, pero lo importante es pensar como un trabajo conjunto. Una alianza con otra entidad, llámese por ejemplo la Deag (Dirección de Extensión Agraria) para que sean asistidos por técnicos de las instituciones relacionadas a la actividad agropecuaria.

Campo – ¿Qué análisis le merece el conflicto que surge en el tema de los plaguicidas?

Mereles – Hay una mezcla de varias cosas. El uso de agroquímicos se conoce desde el mismo momento que una planta se ve afectada por el ataque de plagas y eso no es del 2013 ni del 2014. Sino desde que se empezaron a utilizar productos químicos. Es como en el caso de los medicamentos para la salud. Se buscan indicaciones para contener el efecto de una enfermedad o plaga. A partir de ahí, si todo se empleara correctamente, así como establece todas las etiquetas, no importa el grado de toxicidad, no debería haber inconveniente. Nunca hubo, salvo cuando se abusa y cuando se abusa están las penalidades correspondientes, si hay denuncias concretas de cómo hacer que la gente pague o eventualmente justifique el por qué del mal uso.

Campo – Habló de mezcla de varias cosas, ¿cuáles serían los factores?

Mereles – Hay un sesgo ideológico que lamentablemente, en una discusión legal, cuesta interpretar y encontrar la solución inmediata. Cuando hay una campaña contra un rubro como hoy, entonces se traslada el conflicto incluso al nivel de enfrentar a pequeño versus pequeño. Pues uno quiere hacer un rubro determinado y otro se opone. Entonces el conflicto no es entre grandes y pequeños, sino entre pequeños. Y cuando hay fanatismo a favor o en contra de determinados productos, determinados usos; cuando se confrontan el que hace agricultura dentro de su área y utiliza un cultivo, lo desarrolla y para él es rentable, pero el otro se opone, aquel siente el derecho de defender y ahí es que, por más que intervenga la institución encargada de administrar las normativas, cuesta arbitrar. Hay sesgos, conductas, llevados por el fanatismo y que es difícil darse a entender o entrar en razón. Por ahí está más el conflicto que por otra cosa.

“Antes del 15 de agosto, el Senave fue feudo de algunos políticos. Sobre todo de algunos intereses comerciales y hoy es totalmente independiente, trabaja en función a sus leyes y organización interna, bajo ninguna presión”.

Campo – ¿Hay un ataque al modelo productivo?

Mereles – En una entrevista reciente pregunté a una dirigente de una organización si utilizan los mismos productos que los otros campesinos emplean en soja. Afirmó que sí. El producto que hoy se emplea en Paraguay llámese insecticidas, fungicidas, herbicidas, es el mismo que se utilizan en soja, algodón, tomate y arroz.
El producto no discrimina por cultivo. Excepto el glifosato, que también es un producto específico, pero es un herbicida franja verde, que solo se utiliza en soja o eventualmente en otro cultivo como arroz al emplearse como herbicida pre emergente, pero de acuerdo a indicaciones es totalmente inofensivo siempre y cuando se utilice de manera correcta, como cualquier otro agroquímico.

Campo – ¿Tiene suficiente cintura política también para enfrentar presiones, como por ejemplo con la lucha contra el contrabando y la expedición del Afidi (Autorización Fitosanitaria de Importación)?

Mereles – Debo agradecer que este gobierno no ejerció ninguna presión en materia de padrinazgo ni de beneficiar a uno porque es fulano o amigo de alguien. Nuestras autoridades nos dan la plena libertad de hacer bien nuestro trabajo y hacer cumplir toda la legislación. Eso obliga a hacer bien el trabajo, a hacer mejor y honrar la tarea encomendada.

Campo – Algún mensaje final que desee dar

Mereles – Sí. Quiero dar la confianza al usuario del Senave que vamos a trabajar de forma coordinada, haciendo cumplir todo lo que nos exige nuestra ley. El Senave cumple 10 años y espero celebrarlos con logros, cambios y ofreciendo mejores servicios y cumpliendo cabalmente todo lo que compete a esta institución, dentro del marco legal

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