4 de abril de 2014 13:51 PM
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El rebote de la cebada

Proyectar 200 mil hectáreas de cebada en los últimos años estuvo alejado de la realidad comercial del cultivo. Desde unas 120 mil hectáreas fue decayendo hasta menos de 100 mil. Una demanda concentrada y con estrategias comerciales que llevaban al productor a sembrar casi por obligación, para las rotaciones, mostraba un panorama no muy alentador […]

Proyectar 200 mil hectáreas de cebada en los últimos años estuvo alejado de la realidad comercial del cultivo. Desde unas 120 mil hectáreas fue decayendo hasta menos de 100 mil. Una demanda concentrada y con estrategias comerciales que llevaban al productor a sembrar casi por obligación, para las rotaciones, mostraba un panorama no muy alentador para el cultivo. Tras fuertes cambios, las 200 mil ha parecen alcanzables en un plazo relativamente corto.

Los cambios se verán ya en la siembra que empezará este otoño. Las dos principales malterías salieron con planes comerciales atractivos, aprovechando además el repunte de los precios del trigo estadounidense que será la referencia base para el pago de la cebada en Uruguay.

A eso se suma la nueva opción que abrirá la cooperativa Calmer de un plan comercial para sembrar cebada con destino a la exportación del grano para una maltería en Brasil, que será oficializado en los próximos días.

Además se afianza la opción de la cebada forrajera, que ha avanzado en los sistemas y afinado el manejo obteniendo buenos resultados. A eso hay que agregarle la posibilidad de cosechar el cultivo antes que el trigo y dejar las chacras antes para los cultivos de verano.

Menos área, rindes récord
En la zafra pasada se sembró una de las menores superficies de cebada de los últimos 20 años, luego de una campaña dos años atrás que había dejado resultados productivos muy pobres debido al exceso de lluvias durante la primavera de 2012. Esta área de cerca de 80 mil hectáreas obtuvo rendimientos que superaron a los del trigo y con altos niveles de calidad, lo que llevó a un rechazo marginal por parte de las malterías.

Desde hace años la industria maltera presenta planes comerciales que toman como referencia la cotización del trigo en Chicago. Hasta el año pasado se tomó el 90% del contrato diciembre del trigo en Chicago. Esta modalidad lleva a que los precios internos evolucionen de acuerdo al trigo en Estados Unidos, cuando a veces la realidad de ese cereal es diferente en la región.

Esto sucedió próximo a la cosecha el año pasado. Mientras los valores del trigo en Chicago caían, los precios en la región del cereal se afirmaban ante los fracasos productivos en estados brasileños como Paraná, en Paraguay y además con Argentina cerrada al mundo suspendiendo las exportaciones.

Es así que mientras los agricultores llegaron a fijar negocios a futuro por el trigo hasta US$ 330 por tonelada, la diferencia con la cebada se hacía insostenible.

Maltería Oriental SA (MOSA), la industria de menor porte, decidió entonces fijar un valor para cerrar negocios de US$ 255 por tonelada que la acercaba a la cotización interna del trigo que en ese momento comenzaba su tendencia declinante. Además, fijó ese precio puesto en el acopio más cercano y no en la maltería, lo que favoreció a los agricultores.

Con rendimientos promedio sobre 3.500/ha –el más alto en al menos una década– los productores que trabajaron con MOSA lograron un resultado comercial más que positivo.

Nuevos actores
Para este año las dos malterías decidieron subir la apuesta. Maltería Uruguaya SA (MUSA), de la multinacional Ambev, debió salir al mercado agresivamente luego que siguiera tomando la referencia del trigo en Chicago la zafra pasada dejando un sabor amargo entre los productores. Ya antes de la Expoactiva las dos industrias presentaron sus planes comerciales apostando probablemente a la decepción de los agricultores ante un mercado trabado para el trigo, con altos volúmenes de la zafra pasada por vender. Maltería Oriental anunció un precio “piso” del 95% del contrato diciembre del trigo en Chicago y luego Maltería Uruguay presentó una referencia del 103%.

Los planes se lanzaron en medio un repunte en los valores de trigo en el mercado de Chicago lo que permitió valores más que atractivos para los agricultores.

Esta movida no vino sola. Durante la Expoactiva directivos de la cooperativa Calmer confirmaron que habían cerrado un contrato en Brasil para exportar cebada desde Uruguay.

Para la zafra 2014/2015 será un área relativamente acotada en una suerte de plan piloto, para ampliarla en la próxima campaña comercial.

Este emprendimiento suma un nuevo actor en la demanda por cebada además de las malterías y del consumo interno del grano que no es apto para malteado.

Resta saber si quitará superficie a las industrias establecidas o agregará área.

Durante la Expoactiva fueron varios los productores que se mostraron interesados en sumar área de cebada luego de los buenos rendimientos obtenidos el año pasado, a lo que se sumaron mejoras en los planes comerciales.

La cebada podría no quitarle superficie al trigo –el mercado considera que el área no sufriría variaciones relevantes respecto a la zafra pasada– sino aumentar el alcance de los cultivos de invierno, que son hoy la mitad de la superficie dedicada a verano contando siembras de primera y segunda.

Buscando el destino forrajero
Las proyecciones del MGAP sobre 200 mil has no solo incluyen el área dedicada a la producción de cebada para malta que ahora no se haría solo en Uruguay sino también en Brasil. Se apunta a que empiece a ganar terreno la cebada para forraje.

Además de Fadisol –viene haciendo punta con el tema– varias multinacionales tienen planes para la exportación de este tipo de producto. Se trata de un mercado diferente al local para malteo donde hay una demanda asegurada con referencias sobre mercados internacionales.

Es un circuito más “spot”, en el que la demanda externa aparece a los valores que se manejan en ese momento en el mundo. Se podría trabajar en establecer referencias tomando en cuenta valores de otros granos forrajeros en el exterior y establecer parámetros previsibles para el agricultor.

A eso se debe agregarse la ampliación de los mercados que podrían recibir este producto firmando acuerdos fitosanitarios. Recientemente se obtuvo de los servicios sanitarios chinos la luz verde para exportar desde Uruguay cebada para malteo y forrajera. Y se logró colocar cebada forrajera en Jordania. Puede estar empezando una fase de diversificación en la agricultura invernal de Uruguay.

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