4 de abril de 2014 14:25 PM
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“En general, los Estados van a una velocidad distinta a la que va el sector privado”

Entrevista en El Observador Agropecuario al integrante del directorio de ADP.

¿Qué la ha parecido la Expoactiva Nacional?
Estoy muy impresionado, sinceramente, vengo todos los años desde hace más de 10, es impresionante el tamaño, la cantidad de gente, lo que se ve; es impresionante el ambiente de negocios y eso es lo más importante: el ambiente. Hay gente que se junta para crear, entusiasmada. Realmente, es un evento que muestra lo que ha pasado y lo que está pasando en Uruguay, un proceso que lejos de alcanzar su techo, como muchos piensan, está en pleno proceso de expansión.

¿Cómo aprecia el agronegocio en Uruguay y qué desafíos percibe?
Creo que a nivel global hay demanda, sin duda, hay producción y creo que se ha ido consolidando la agricultura en Uruguay. Están los desafíos propios que tienen que ver, por un lado, con el tema de la conservación, con cómo empezar a implementar las rotaciones y las conservaciones de los suelos de una forma que equilibre la sustentabilidad económica y ambiental, eso es todo un desafío. Por otro lado, está el tema de la infraestructura. Falta infraestructura, todo lo que es rutas y puertos le está costando mucho al sistema no tener esa infraestructura, y hay que hacerla. Creo que los pueblos del interior tenemos que invertir más en bienes públicos, en educación, salud y vivienda, hace falta. Me parece que viene esa etapa. Y hay que darle más valor agregado a la producción, no porque esté mal producir materias primas, pero en la medida en que uno alarga las cadenas de valor, hay más mano de obra involucrada. Ese es un desafío enorme. Y después, la investigación y el desarrollo. Uruguay ha sido comprador de tecnología de afuera y hoy tiene escala como para empezar a pensar en desarrollar investigación propia.

¿Cómo evalúa la actitud que ha tenido el Estado en Uruguay?
En cada país uno ve que hay particularidades. Te digo lo que veo que pasa en el mundo: en general, los Estados van a una velocidad distinta a la que va el sector privado. El sector privado facilita los flujos de intercambio de conocimientos, de bienes, de servicios… Y el Estado reacciona en contra, le cuesta entender más eso. En la medida en que el Estado lo hace en forma más lenta, pone más trabas y demás, genera más retroceso para la sociedad; contrariamente a lo que el Estado busca, que es que haya inclusión, que haya bienes públicos, lo que encontramos es que el Estado genera cada vez bienes públicos de menor calidad, y que cada vez hay más diferencias entre ricos y pobres. Sin duda es hora de que el Estado revise lo que está haciendo y se ponga arriba de ese tren que va a alta velocidad.

¿Qué cree que piense de esto la sociedad?
Es difícil hablar de la sociedad en general, hay segmentos. Hay una parte que está involucrada y entiende el proceso y va a esa velocidad, y otra gente que no está involucrada y tiene miedo. Me parece que ese miedo de la sociedad se expresa de distintas maneras, por eso la sociedad quiere más Estado, quiere que alguien la proteja, ahora, justamente está encargándole eso a alguien que le está trayendo más problemas, porque no entiende la dinámica del proceso.

¿Y cómo se soluciona eso?
Con diálogo, con integración. Y, en general, esa responsabilidad de integración está más a cargo de quienes les va bien que de quienes les va mal. El sector agropecuario, el sector agroindustrial, tiene la obligación de incluir a más gente y de ir a dialogar con más gente, no debe esperar a que los demás vengan a dialogar con él. En Uruguay, en Argentina y en todos los lugares que conozco, el sector agropecuario está como encapsulado, sintiéndose un poco víctima-victimario, y no se integra al resto de la sociedad, esa es otra tarea pendiente del sector.

¿Entiende que el ciudadano valora realmente el sector?
Hay gente que, en general, no conoce demasiado, pero creo que hay una valoración creciente. Eso es positivo. En Argentina, hoy hablás con un taxista y sabe que el campo genera bienes, que hay tecnología, que no es algo antiguo, que es moderno.

En su cuenta en Twitter exhibió fotos de un viaje reciente en el que estuvo en contacto con los líderes de las tres religiones monoteístas. ¿Qué le dejó esa experiencia?
Fue fantástico. Soy agnóstico, fui, no por creyente, sino porque soy de origen judío, estoy casado con una católica y he estudiado las religiones orientales… Fue una experiencia maravillosa. Fui parte de una delegación del Instituto del Diálogo Interreligioso que visitó a los líderes israelíes, palestinos y, finalmente, al papa Francisco. Uno entiende que lo que nos separa no es la religión ni la cultura, son pequeñas especulaciones de algunos seres humanos pequeños. La oportunidad de lograr la paz, en este caso en Tierra Santa, es ahora. Estamos pasando por un momento muy propicio para la paz, por cambios en los fundamentos macro y también por una mayor apertura que tienen los distintos líderes de la sociedad civil.

 

 

 

La ficha

 

Datos: Nació el 30 de octubre de 1961 en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires
Familia: Casado con Paula Marra, tiene tres hijos
Otras responsabilidades: Preside el Grupo Los Grobo e Integra los directorios de la Asociación Empresaria Argentina, Endeavor Argentina, Bioceres e instituciones universitarias en diferentes países
Profesión: Ingeniero agrónomo
Fútbol: Hincha de Argentinos Juniors

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