5 de abril de 2014 10:59 AM
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“Las últimas 10 campañas las vivimos con zozobra”

Hoy el desafío para las empresas pasa por adaptarse a un nuevo escenario de clima muy variable.

“Excepto en el ciclo 2009/10, en las últimas 10 campañas agrícolas siempre tuvimos alguna zozobra climática, con excesos hídricos al momento de implantación de los granos gruesos o finos, o falta de lluvias y altas temperaturas en pleno verano, que comprometieron los rendimientos por obtener”, apunta Gerardo Chiara, asesor del CREA Alberdi, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires.

La variabilidad climática esta participando significativamente en los resultados agrícolas de la región.

“Hace 22 años que estoy en el CREA Alberdi. En los primeros 12 años nos manejábamos con resultados promedio. La cosecha casi nunca enfrentaba riesgos gravísimos; en los últimos 10 años ocurrió lo contrario: hay momentos en los que si no llueve en 15 días se puede perder todo”, resalta.

En el contexto vigente, el técnico no recomienda adoptar un comportamiento reactivo: “Si en un año hay sequía en enero, algunos productores siembran maíz tardío al año siguiente como respuesta. No se debe proceder de esa manera, sino que hay que desarrollar una mirada más sistémica del problema”.

Una manera concreta de adaptar los sistemas de producción al nuevo escenario climático es mediante la diversificación. “El primer paso es ver qué ambientes pueden verse amenazados en años de sequía y que otros son afectados en momentos de inundación. Si se combina esa información con los pronósticos climáticos de mediano plazo, se puede hacer un planeamiento de la siembra con menos probabilidades de fracaso”, proyecta Chiara. Y recurre a ejemplos: “Si un lote tiene la napa alta y hay pronóstico de El Niño, si se siembra con maíz temprano hay grandes posibilidades de anegamientos”.

La variabilidad climática se siente particularmente en maíz, lo que puso en movimiento a técnicos en búsqueda de alternativas para atenuar su efecto. “Antes sembrábamos maíz con una fecha única y un paquete tecnológico estándar, tras lo cual esperábamos que el clima acompañará ese planteo. En los últimos años, en cambio, los esquemas productivos del maíz se diversificaron y contemplan otras situaciones”, diferencia Chiara.

La variable napa se incorporó en las decisiones del cultivo, un factor no considerado antes. En muchos campos ya hay dos o tres freatímetros que miden su profundidad y configuran una herramienta indispensable para decidir el manejo del cultivo en materia de densidad y fertilización. Según la profundidad de la napa se deciden planteos más o menos defensivos.

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