16 de abril de 2014 11:33 AM
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La FAA se mostró satisfecha con el paro realizado el 10 de abril y promete más

La entidad se reunió en Rosario para evaluar la medida de fuerza a la que adhirió como patronal. Seis de cada diez argentinos rechazaron el paro.
“Hay un profundo abismo entre el rico y el obrero, no comparten gallinero el pollo y la comadreja”, cantaba el inolvidable Alfredo Zitarrosa. Y vaya de encabezado para tratar de entender las oscilaciones que por estos días muestra la Federación Agraria Argentina.
 
El Consejo Directivo Central de la FAA deliberó en Rosario este martes 15 de abril. Durante el encuentro, se analizó la situación del sector y se hizo un balance del reciente paro general, convocado por CGT, CTA y movimientos sociales, al que se sumó la FAA.
 
“La adhesión fue altísima en todas las provincias”, indica el comunicado de la FAA, y “es factible que haya nuevas protestas, porque la situación sectorial se agrava. El paro fue fuerte porque la calidad de vida de la gente se va deteriorando día a día”, reseña el parte de prensa. 
 
El domingo se conoció una encuesta realizada por Ibarómetro -para el matutino Página12- en la Ciudad de Buenos Aires y el GBA sobre unos mil casos (de las cuales 850 fueron trabajadores y 150 jubilados o pensionados) de donde se concluye que seis de cada diez consultados manifestaron su vocación de no adherir al paro. 
 
Incluso para el 54,1% de los consultados el paro estuvo “poco” o “nada justificado” en tanto que la escasa actividad laboral detectada se debió más que nada a la falta de transporte público en la mayoría de los casos, sin mencionar a los que manifestaron (cuando era posible) haber trabajado desde sus hogares.
 
Para el Consejo Federado, de todos modos, la gente paró el pasado jueves “porque padecemos un modelo económico concentrador, y compartimos el reclamo de políticas públicas contra la inflación, la inseguridad y problemas como el narcotráfico. Hay reclamos en común con el movimiento obrero, como los mínimos no imponibles del impuesto a las ganancias, que lo padecemos los pequeños productores al igual que los trabajadores en relación de dependencia”.
 
La “lucha obrera” y el “modelo económico concentrador” que dice combatir la entidad que no es una organización obrera sino patronal, no le impiden sentarse en la misma mesa a firmar un documento conjunto como el rubricado en enero pasado con la autodenominada “Convergencia Empresarial”.
 
Esa nueva mega-corporación empresaria está integrada por grandes firmas, asociaciones y Cámaras de todos los sectores de la economía. Desde las empresas del agro no ya de la Mesa de Enlace, sino también las representadas en Aapresid y Aacrea, los bancos, la UIA, y hasta la misma Barrick Gold uno de los principales socios de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros. 
 
Pero también en la “Convergencia Empresarial” junto con Eduardo Buzzi, firmó el documento titulado “La hora de las convergencias” la American Chamber of Commerce, es decir la Cámara que nuclea a las empresas de bandera de los Estados Unidos tales como: Bunge, Cargill, LDC, DuPont, Monsanto o Syngenta, solamente por mencionar las relacionadas al agro.
 
Vale decir que mientras el Consejo Federado y su presidente autodefinen a sus representados como los explotados por un modelo de concentración y se “inquieta” por “el incesante lobby de Monsanto, para la firma de contratos con los productores por el uso de la soja RR2”, firma junto a la misma empresa y las cerealeras exportadoras que critica “La hora de las convergencias”.
 
Menos Kovadloff y más Jauretche necesitarían Eduardo Buzzi y sus adictos si quieren como dicen pelear en representación de los “chacareros” codo a codo con los “laburantes”.
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