19 de abril de 2014 12:06 PM
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En Uruguay ¿ es posible el mercado de futuro y opciones ?

Los mercados de futuro consisten en realizar contratos de compra o venta de ciertas materias en una fecha futura, pactando en el presente el precio y la cantidad y la fecha de vencimiento. Nacieron en el siglo XIX bajo el nombre de “forwards”o de mercado a futuro

¿Es posible manejar en forma satisfactoria el riesgo precios en el mercado de haciendas para faena a través de contratos de futuros u opciones?

La pregunta la plantearon el Ing Agr. Bruno Lanfranco del Inia, el Cr. Bruno Ferraro (Inia) y  el Ec. Francisco Rostán (consultor independiente) en el último número de la revista de Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (Inia) correspondiente a marzo.

El artículo analiza el mercado ganadero de futuros, una modalidad de la cual Uruguay tiene muy poca y no positiva experiencia.

Los autores del mismo recuerdan que hace dos décadas tuvo su primer experiencia en el mercado de futuros de novillos para faena (MFN), el cual funcionó en la Bolsa de Valores de Montevideo entre los últimos meses de 1993 y lo primero de 1994. “El hecho de que no sobreviviera más de unos pocos meses no implicó necesariamente que los mercados de futuros para ganado en pie fueran inviables en el Uruguay”, afirman.

NO ESTABAN DADAS LAS CONDICIONES.

¿A qué se debió el fracaso del MFN? Una de la hipótesis manejadas para explicar el mal desempeño fue que cuando se puso en práctica no estaban dadas todas las condiciones necesarias para su desarrollo, y explica: “El bajo volumen de operaciones y la falta de liquidez observada desde su inicio respondieron fundamentalmente a una virtual inexistencia de agentes especuladores cuya participación, a su vez, estuvo condicionada jpor errores de diseño del propio MFN”.

Por otra parte, “del lado de los agentes que utilizaron los contratos de futuros para la cobertura de precios, el escaso interés de la industria inhibió cualquier oportunidad de desarrollo y condenó su supervivencia”, afirman y aclaran que es “muy difícil” determinar una sola causa, sin que fueron múltiples.

Han pasado 20 años y hay que considerar que las condiciones han cambiado. Pero si hoy se dieran los requerimientos mínimos que no se dieron en 1993-1994, otras preguntas deben responderse: “¿Cuál podría ser una posible modalidad de implementación?”; técnicamente “¿cabría la posibilidad   de institucionalizar un mercado de futuros para ganado gordo con destino a faena en el país?

FUNCIONES U OBJETIVOS.

Según entienden los autores del artículo, desde la perspectiva de los operadores en el mercado, los mercados de futuros y opciones (MFO) cumplen varias funciones u objetivos donde se destacan por lo menos dos, primero “limitar el riesgo asociado a operaciones comerciales cuyo precio de transacción depende de un futuro que es incierto por definición”; y segundo “ ofrecer oportunidades de negocios a quienes estén dispuestos a asumir el riesgo implícito en el resultado que ese futuro incierto tendrá sobre el precio”.

Participar de los MFO requiere que el productor conozca fehacientemente su costos. “Esto requiere una profesionalización de la gestión  empresarial  y buen uso de sistemas de información”, lo cual “implica programar el proceso de producción con un alto grado de certeza, para gestionar correctamente su posición de cobertura a través de un MFO”. Debe sumarse una “gestión financiera” con “disponibilidad de capital para cubrir márgenes, asesoramiento financiero (corredores) y capacidad de gestionar en el mercado”, advierte el artículo de Inia.

LA INDUSTRIA Y EL SECTOR FINANCIERO.

El sector que más recurre a los MFO es la industria y el sector financiero, no así los productores para los cuales el sistema es complejo “dado los requerimientos patrimoniales y de gestión que esta actividad exige”.

Para quienes participan de los MFO el sistema debe brindar “elementos que garanticen su actividad: Liquidez, seguridad, costos de transacción razonables, contratos con un diseño adecuado, procesos operativos ágiles y sistemas de información eficientes”.

Los autores explican que la liquidez es un “elemento clave para realizar sus ganancias o minimizar sus pérdidas. La liquidez implica un sistema operando con una frecuencia alta y con gran fluidez de transacción. Si esta no está presente no existe la posibilidad de un desarrollo de un MFO”..

Subrayan la importancia de minimizar “los costos de transacción al tiempo que se mantiene un alto grado de seguridad para los operadores. Bajo  este escenario, la credibilidad del índice de precios del producto subyacente es esencial. En  esto, Uruguay tiene una ventaja absoluta frete a otros países, al ser los precios del Inac (Instituto Nacional de Carnes) producto de un censo que abarca la totalidad de las transacciones y no tal sólo una encuesta. Su única limitante, en la actualidad, es su periodicidad semanal. Es absolutamente necesario contar con información diaria, algo que el Inac tiene toda la capacidad de ofrecer a corto plazo”.

El Ing Agr. Bruno Lanfranco del Inia, el Cr. Bruno Ferraro (Inia) y  el Ec. Francisco Rostán (consultor independiente) subrayan  que “el diseño y operativa de los contratos es otro tema central para el éxito de un MFO. Deben tener una relación lógica”.

VOLUMEN  DE LAS OPERACIONES.

Cuando se estudia la “factibilidad técnica de un MFO, lo primero es estimar el volumen potencial de sus operaciones a fin de garantizar liquidez”, señalan. Ese volumen diario depende  del “tamaño y liquidez del mercado subyacente y de la variabilidad en los precios”.

El artículo menciona que luego de varios años de análisis de precios semanales de novillos y vacas para faena, “un estudio publicado en el año 2004 concluyó que la ganadería uruguaya tenía entonces el potencial necesario en sus precios como para desarrollar contratos de futuro”.

Ese estudio “remarcó que si se dispusiera de datos de frecuencia diaria, seguramente los valores de volatilidad serían superiores. La evolución posterior de los precios del ganado para faena en Uruguay ha venido mostrando un incremento en la volatilidad de los precios, sobre todo en el último quinquenio”. “Por esa razón y como primera aproximación, Se considera que este factor tampoco constituye un impedimento estructural para el desarrollo de contratos de futuros para novillos y vacas para faena como activo subyacente”.

Se menciona que el tamaño es más importante que el número absoluto de las explotaciones: “Se necesita un tamaño o escala mínima de producción para justificar la operativa en un MFO, debido a los costos asociados que conlleva” y no son sólo costos directos, sino también referidos a “la gestión global del sistema de producción, dentro del cual, la gestión del riesgo pierde relevancia si se realiza aisladamente”.

El MFO “es redituable si se conoce la magnitud del riesgo a cubrir”, por eso el productor debe “conocer los costos de producción”; si “no se conoce con precisión los costos de producción no se sabe la magnitud de la exposición al riesgo” y en condiciones de ignorancia o conocimiento parcial “no tiene sentido el suso de instrumentos que pueden significar un costo importante en términos de tiempo y dinero”.

“Históricamente, más del 90-95 % del engorde de novillos y vacas en el Uruguay se ha realizado predominantemente a pasto, lo cual, desde la perspectiva del desarrollo de un MFO es una limitante importante”, advierte.

El artículo de Inia concluye: “El aumento de las terminaciones en corrales de encierro que se está observando en el país, en buena parte debido a las oportunidades generadas por la llamada cuota 481, es un factor que favorece el desarrollo de un MFO y que a largo plazo podría convertirse en un factor determinante para su desarrollo”.

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