21 de abril de 2014 10:38 AM
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Se descarta que las tormentas eléctricas amenacen al ganado

Expertos creen que el fenómeno que mató a 64 vacas en Los Ríos es un evento poco común e impredecible, aunque el meteorólogo Gianfranco Marcone advierte que eventos climáticos "agresivos" serán cada vez más comunes en nuestro país. El único método de prevención que recomiendan es resguardar a las vacas durante los temporales para que no busquen refugio bajo los árboles.

En Chile no es tan común como en Argentina que se forme una tormenta eléctrica al interior de un valle o en el borde costero, porque las nubes que la desatan suelen formarse en la cordillera. Más inusual aún es que un rayo caiga sobre un árbol bajo el que duermen 55 vacas lecheras y estas resulten electrocutadas, y que casi al mismo tiempo en un fundo vecino mueran otras nueve en condiciones similares.

 

Pero el hecho ocurrió hace dos semanas a unos 35 kilómetros al sur de Río Bueno, en la Región de Los Ríos, y causó más de una sorpresa. Sobre todo impactó a los trabajadores que encontraron muertos a los animales, y al dueño del primer predio, quien perdió al menos $160 millones, porque los animales estaban en etapa productiva.

 

“Esta situación no es frecuente en Chile y cuando ocurre afecta a grupos pequeños de animales o en forma individual. En otros países en donde las tormentas eléctricas son comunes, este tipo de accidentes en animales y personas son habituales. Por lo anterior, lo que ocurrió la semana pasada en Río Bueno es una situación que escapa de lo habitual en cuanto a muerte súbita y masiva de animales en nuestro medio”, comenta Enrique Paredes, experto en salud animal y causas de muerte de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Austral.

 

Pese a lo dramático del suceso -pues no había registro de que un relámpago matara a tantas vacas de una vez-, expertos del sector descartan que este tipo de fenómenos sea una amenaza para los productores de leche o ganado en esa zona, pues lo consideran un evento fortuito.

 

Aunque Paredes precisa que si bien el hecho en cuestión es inusual, las tormentas eléctricas en sí pueden provocar un estrés en el ganado, lo que puede afectar momentáneamente la producción de leche. “Estarán inquietos, dejarán de pastar y buscarán protección. Por lo anterior, al momento de la ordeña la secreción de leche de las vacas será menor”, plantea.

 

Como este tipo de tormentas no son periódicas, el uso de pararrayos en zonas rurales no está masificado. Ni siquiera en Argentina, que es escenario habitual de fenómenos eléctricos.

 

“Los expertos en descargas eléctricas plantean medidas (como el uso del pararrayo), pero en el medio rural estamos muy lejos de eso. Sabemos que existen, pero lo tomamos como un hecho accidental. Se hace difícil tomar medidas, porque es complicado cambiar el esquema del ganado”, sostiene Guillermo Berra, experto en cambio climático por las emisiones de efecto invernadero que produce el ganado del Inta Castelar, en Argentina.

 

Si bien este tipo de fenómenos es bastante inusual, no se descarta que con el cambio climático puedan ocurrir con mayor frecuencia.

 

Según Gianfranco Marcone, meteorólogo de Chileweather y docente de Recursos Naturales de Duoc UC, el “evento fue bastante intenso, poco visto en nuestro país, pero tampoco se puede descartar. Ahora, si tiene relación o no con el cambio climático creo que merece un estudio más acabado, porque a medida que avanza ese tema vamos a ir viendo fenómenos más violentos que duren un corto tiempo, como las trombas marinas que vimos en Concepción, la precipitación el año pasado en Valparaíso que fueron 100 milímetros en un día”.

 

Lo mismo plantea Berra sobre Argentina, que tiene un clima más cálido e inestable que el del territorio nacional: “Se ha visto que en estos años ha crecido la producción de gases de efecto invernadero y que los eventos extremos han aumentado en frecuencia e intensidad. Por eso cosas que antes no nos pasaban ahora las recibimos todas juntas”.

 

Marcone explica que la magnitud de las consecuencias se deben a que el árbol actuó como un conductor que electrocutó el lugar donde pernoctaban los animales: Explica que por su altura, el árbol atrae al rayo y conduce esa electricidad a lo que tiene cerca. Lo que hace el pararayos, en cambio es que conduce esa electricidad hacia el fondo de la tierra. Por eso, el método de prevención que recomiendan es que en días de tormenta eléctrica las vacas sean resguardadas en un galpón, porque si están libres su instinto les dictarán buscar protección bajo un árbol. “La mayoría de los reportes de muerte masiva de animales producto de la acción de los rayos se relacionan con la acción indirecta de la descarga eléctrica en animales que han buscado refugio debajo de un árbol”, sostiene Paredes, de la Universidad Austral.

 

El académico añade que la descarga eléctrica del rayo les causa la muerte de manera inmediata, “producto de un paro cardiorrespiratorio, lesiones en el sistema nervioso central y fracturas en la columna vertebral, debido a la intensa contracción muscular que se produce y que hace, literalmente, ‘saltar’ a los animales”. Mientras es el árbol el que resulta quemado.

 

“Son situaciones de la naturaleza que hay que asumir. Y si con el tiempo la cosa se pone más fea, seguramente se van a masificar los seguros contra este tipo de desgracias. Entrar a gastar en infraestructura con los márgenes que hay hoy no es posible”, comenta José Antonio Alcázar, gerente técnico de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno (Sago).

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