23 de abril de 2014 10:21 AM
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Cristina Fernández inauguró planta de procesamiento de soja más grande del mundo

La presidenta Cristina Fernández inauguró la planta de molienda de soja más grande del mundo, instalada en la localidad de Timbúes, la que tendrá una capacidad de procesamiento de alrededor de 20.000 toneladas de granos por día.

La planta fue inaugurada mediante una teleconferencia que conectó a Fernández desde la Casa de Gobierno con la planta instalada en el departamento de San Lorenzo.

La planta demandó una inversión de US$ 480 millones y está a cargo del consorcio industrial Renova, integrado por las compañías agroindustriales Vicentín y Glencore.

La presidenta firmó, en el marco de la planta inaugurada, un  proyecto de ley que enviará al parlamento por el cual se exime al biodiesel producido en Argentina del pago del impuesto a los combustibles. La media responde a las restricciones antidumping que la Unión Europea impuso a la producción argentina.

Cristina Fernández destacó la importancia de la planta que representa el desarrollo de “una industria de punta para agregar valor a la materia prima, y para que no nos reprimaricen las exportaciones y podamos seguir agregando valor al producto del sector agropecuario”.

LA MÁS GRANDE DEL MUNDO.

Los responsables de la empresa dijeron a Telam que se trata de una planta cuya producción la transforma en la más grande del mundo.

Precisaron que cuenta con una capacidad de molienda de 20.000 toneladas de soja por día, un total de 6.600.000 toneladas al año, por lo que es capaz de procesar por sí sola el 14 % de la producción total de soja de todo el país.

El complejo cuenta, además, con puerto propio y posee un sistema de cogeneración, con lo que logra abastecer las necesidades de energía del complejo.

La industria instalada en un predio de 200 hectáreas puede descargar 1.000 camiones por día, tiene capacidad de acopio de 310 mil toneladas de soja y un puerto con un espacio de almacenaje de 60 mil toneladas, añadieron.

Por su ubicación, al márgen de la hidrovía Paraná al Atlántico, la planta de Renova está preparada para industrializar grano argentino y de países limítrofes, cumpliendo todas las normas de sustentabilidad y cuidado ambiental más avanzadas del mundo.

PLANTA CONSTRUIDA EN TRES AÑOS.

Sergio Gancberg, vicepresidente de Renova,  señaló que “la planta construida en tres años fue concebida por ingenieros argentinos de la industria aceitera que tiene especial espacio en el mundo, con un proyecto único en el que trabajaron 890 profesionales, provenientes de 15 universidades nacionales”.

“Nos planteamos una planta de primer nivel tecnológico, segura para el personal, con eficiencia energética y que conserve el medio ambiente en su forma mas rigurosa”, enfatizó.

El Complejo Timbúes requirió una inversión de us$ 480 millones, de los cuales 239 millones provinieron de un préstamo en el que Corporación Andina de Fomento tuvo el rol de “Lender of record”, con la participación de Rabobank, Citibank, Crédit Agricole, BNP e Itaú.

La empresa Glencore se desenvuelve en el mercado mundial de los negocios de minería, metales y agrícolas, y en este último rubro, sus principales actividades en Argentina están vinculadas a los granos, aceites, harinas, arroz y biocombustibles.

Vicentín es la socia nacional cuya principal actividad está focalizada en el complejo oleaginoso, tiene una capacidad instalada de 21.000 toneladas/día y puerto propio en San Lorenzo, y también desarrolla actividades industriales relativas a la industria algodonera y la frigorífica. 

SIN RENCORES CON LA SOJA.

Por otra parte, tambén ayer, en el marco de la presentación del programa Pampa Azul de investigación oceanográfica Cristina Fernandez dijo que “uno de los pilares fundamentales de este proyecto: la ciencia y la tecnología. Y se refirió a la herencia  que va a recibir el futuro gobierno cuando.

Indicó que ella, como presidenta, siempre antepone a sus deseos el bienestar de la patria cuando recordando la lucha que llevo a cabo la Mesa de Enlace en contra de la Resolución 125 dijo “y miren que uno tendría razones por ahí para tener algún rencorsito, alguna cosita así con el tema de soja y los que producen soja”. Sin embargo, “nuestra obligación como gobernantes es proteger a quienes estén con dificultades” y llamó a dejar “el rencor porque hace mal”.

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