24 de abril de 2014 12:30 PM
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Crece uso de operaciones en el “mercado invisible”

Algunas grandes compañías exportadoras de commodities agrícolas comenzaron a retirarse de los mercados institucionalizados para concentrar operaciones de manera directa con productores. Es decir: en los últimos meses se está registrando un menor volumen de negocios en los mercados visibles (Matba, Rofex y Bolsas de Cereales) al tiempo que crecen las operaciones en el mercado […]

Algunas grandes compañías exportadoras de commodities agrícolas comenzaron a retirarse de los mercados institucionalizados para concentrar operaciones de manera directa con productores. Es decir: en los últimos meses se está registrando un menor volumen de negocios en los mercados visibles (Matba, Rofex y Bolsas de Cereales) al tiempo que crecen las operaciones en el mercado invisible (infinidad de acuerdos entre partes), según publicó el portal especializado Valor Soja.

En lo que va del año se negociaron 2,23 millones de toneladas del contrato más líquido del Matba (Soja Mayo 2014) con una cosecha esperada de 54,5 millones. En el mismo período de 2013 se habían operado 2,71 millones de toneladas del contrato equivalente con una cosecha de 48,5 millones. Y en el mismo período de 2012 se habían negociado 3,47 millones con una producción de casi 40 millones.

Al no haber operaciones de grandes inversores especulativos -tal como ocurre en el mercado de Chicago- los mercados futuros argentinos se están secando ante la retirada de los exportadores, los cuales, además de forwards, también están ofreciendo de manera directa opciones (puts y calls).

Ofrecen “premios” para atraer

Para captar clientes de manera directa algunas compañías ofrecen “premios” sobre los precios ofrecidos de manera abierta. Un ejemplo: LDC Commodities (Dreyfus) ofreció para soja disponible un precio abierto (público) de $ 2.450 por tonelada. Pero para cerrar negocios directos se mejoró a $ 2.470 por tonelada.

La movida exportadora atenta contra la sustentabilidad del negocio de los corredores de granos, quienes deben diariamente discutir con clientes (productores) que se ven tentados por los precios no-públicos ofrecidos por exportadores.

Muchos corredores solicitan a sus clientes que verifiquen con atención las liquidaciones de operaciones directas porque las mismas suelen contener descuentos que licúan buena parte del “premio” ofrecido por saltear al intermediario, según advierten.

El conflicto constituye una auténtica guerra comercial que no forma parte de la agenda de la dirigencia gremial agropecuaria. Muchos corredores vienen intentando crear puentes con tales dirigentes para intentar explicar que la eventual desaparición de los mercados institucionalizados representa una amenaza directa a los intereses de los productores porque, en tal escenario, los mismos no tendrán referencias transparentes de precios (tal como sucede actualmente en Uruguay).

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