28 de abril de 2014 00:07 AM
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Apoyo a exportaciones agrícolas, el ganador es Chile

Aprovechando la bonanza y el tipo de cambio que viene hacia adelante, el aparato gubernamental debiera generar políticas públicas orientadas a las exportaciones, a facilitar el tema portuario (que no haya paro de partida), que no tengamos problemas de transporte, laborales...

CRISTIÁN CERNA
Socio Director Alta Dirección

La economía chilena entra ahora en una fase de ordenamiento hasta septiembre u octubre de 2015, donde las empresas deberán reordenarse o ajustarse. Durante este proceso vamos a ver una economía más apretada, bancos más apretados, empresas con menor margen, aumento del desempleo -hasta cerca del 8%-. La reactivación comenzará a partir de noviembre de 2015. 

Esta situación general contrasta con el nuevo escenario que se abre para los rubros exportadores, incluidos los agropecuarios. Cabe consignar que en las últimas semanas el tipo de cambio ha subido significativamente.

Chile es un país netamente exportador, con una amplia participación de la agricultura en esa canasta. En ella sobresalen productos como uvas de mesa, arándanos, cerezas, paltas y ciruelas frescas, además de manzanas deshidratadas, muchos de los cuales tienen al país entre los principales oferentes globales. Por ejemplo, en uvas frescas, Chile es top one, con una participación en el mercado mundial de 18% y envíos por US$ 1.506 millones, cifra que supera los US$ 460 millones registrados hace una década. Si bien los arándanos figuran en séptimo lugar -por el peso de los montos exportados-, este producto ha mostrado un alza significativa en su participación mundial al pasar de 10% a 33,5%.

El ciclo de un dólar alto, asociado a un segmento exportador más activo, va a hacer que ingresen más divisas y, por lo tanto, contrarrestar la desaceleración de la economía chilena. De hecho, nuestra estimación es que gracias a ese efecto, el crecimiento del PIB chileno llegará a 3,7%, en vez del proyectado 3,0%.

Sin embargo, para que el agro aproveche plenamente esta nueva coyuntura es necesario que el Estado contemple en qué pie está efectivamente ese sector luego de que en los últimos cuatro años el tipo de cambio se movió en torno a $430 y $500, y a partir de allí administre políticas que estimulen el desarrollo exportador.

En el sector agrícola, para un gran empresario o agricultor con campos propios, que no tiene deudas, el dólar de equilibrio es de $400 aproximadamente. Sin embargo, para una persona que arrienda, que tiene que financiar mano de obra, que no cuenta con caja propia y que tiene que pedir créditos a los bancos, el dólar de equilibrio está en torno a los $540 o US$ 550, es decir, con costos muy por sobre el dólar de equilibrio de los cuatro años anteriores, lo que ha generado un déficit importante.

Por lo tanto, aprovechando la bonanza y el tipo de cambio que viene hacia adelante, el aparato gubernamental debiera generar políticas públicas orientadas a las exportaciones, a facilitar el tema portuario (que no haya paro de partida), que no tengamos problemas de transporte, laborales, etc

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