28 de abril de 2014 15:25 PM
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Excepto la soja, todos los negocios del campo se deterioraron en los últimos 10 años

Sectores como el trigo, el girasol y la carne producen menos que en 2003. Desde 2008 desaparecen 1000 empresas agropecuarias por año

La última década no fue exáctamente “ganada” para el sector agroindustrial argentino. Por el contrario, los últimos datos disponibles indicarían que la producción agropecuaria, excepto por la de la soja, se deterioraron en los últimos 10 años. 

Respecto de 2003 hubo 30% de caída en la producción de trigo, 34% en girasol, casi 10% en carne. 

Por otra parte, se cerraron 125 plantas frigoríficas, lo que significó el despido de 15.000 operarios. A esto se suma el panorama de la lechería, alejada del crecimiento de otros países.

En este marco, desde hace cuatro años desaparecen casi 1000 empresas agropecuarias por año, según datos del Ministerio de Trabajo relevados por el diario La Nación.

La soja fue el único cultivo que logró quedar al margen de las políticas oficiales de intervención en la comercialización, excepto por las altas retenciones que le han servido como fuente de dólares al Estado.

Desde 2006 hubo permanentes trabas al comercio, intervenciones de mercado y cuotificación de las exportaciones, que desalentaron la producción en sectores emblemáticos del país como el triguero y el de la carne. A estos factores se sumó, en los últimos años, el retraso cambiario, que tuvo un fuerte impacto en muchos productos regionales, que se refugiaron en la soja.

Según datos del Instituto de Estudios Económicos y Negociaciones Internacionales de la Sociedad Rural Argentina (SRA), del promedio de siembra de trigo de 5.829.333 hectáreas en las campañas 2003/2004 a 2005/2006, se cayó el año pasado a 3,6 millones. El cereal perdió 38% de su área.

Por el lado de la cosecha las cosas no fueron mejor. Del promedio de 14.383.333 toneladas de los ciclos 2003/2004 a 2005/2006, el volumen se redujo la última campaña a 10,1 millones. Un 30% menos, indicó La Nación.

Mientras tanto, se desplomaron las exportaciones. Entre 2004 y 2007, la Argentina exportó por encima de los 9 millones de toneladas. Luego hubo una caída, una recuperación con 11,4 millones exportadas en 2012 y otro derrumbe a 3,2 millones en 2013.

En ese contexto, el Gobierno autorizó para 2014 la venta de un millón de toneladas, menos del 10% de lo exportado en 2012. Y el país, que ocupaba el 5° puesto como exportador en el mundo, descendió al noveno.

La carne siguió un camino similar al del cereal: se produjeron 3,13 millones de toneladas en 2005, y en 2013 el estimado fue de 2,84 millones, una baja de casi 10 por ciento.

Con un férreo control, esas exportaciones también disminuyeron de 771.400 toneladas en 2005, a 204.000 el año pasado, según el informe de la Rural. Y la Argentina, posicionada como tercer exportador global, descendió al puesto 11°, por debajo de Brasil, Uruguay y Paraguay.

Con años de bajos precios para los productores, se liquidaron 10 millones de cabezas del stock. Además, cerraron 125 frigoríficos y se perdieron más de 15.000 empleos. 

Si bien su relevancia en el consumo y el comercio es marginal comparada a la del trigo o la soja, el girasol reporta retenciones de 32% en su grano y 30% para sus subproductos. Mientras su área promedio de los ciclos 2003/2004 a 2005/2006 había estado en 2.021.667 hectáreas, pasó en 2013 a 1,48 millones. Una merma de 27%. La producción también se redujo de 3,53 millones a 2,32 millones de toneladas. La última campaña fue de las peores en 40 años, indicó La Nación.

En exportaciones, la Argentina colocó 1,2 millones de toneladas de aceite en 2006 y representó el 29,5% del mercado mundial. Este año podría superar las 550.000 toneladas con una participación global por debajo del 9%, dijo al matutino el economista Jorge Ingaramo.

La lechería produjo 11.100 millones de litros en 2013, 10% por encima de los 10.111 millones de 2000. No son buenos resultados si se considera, por ejemplo, el alza de 65% que tuvo en ese período Brasil (de 20.000 millones a más de 33.000 millones), o Chile (35%) y Uruguay (68 por ciento).

El deterioro alcanza a los productos regionales. Según datos de Coninagro relevados por La Nación, mientras hasta 2007/2008 se había crecido en indicadores de área y producción, hubo después un retroceso. Varias producciones no superan hoy niveles de otras épocas.

Por caso, en 2012/13 se produjeron 708.000 toneladas de algodón, pero el récord se había dado en 1996, con 1.350.000. Es decir, se está casi en la mitad.

Algo similar pasó con la yerba mate, cuya producción fue la misma entre 2003 y 2013 (290.000 toneladas). En manzanas, la superficie con el cultivo, históricamente de 50.000 hectáreas, comenzó en 2003 a reducirse y hoy es 14% menor. Igual que las naranjas, sector que pasó de una superficie de 58.000 a 47.500 hectáreas, 18% menos.

En ese contexto, Federico Landgraf, economista de Coninagro, puso énfasis en la menor existencia de empresas: “En 2008 había 68.757, según la información del Ministerio de Trabajo, y para 2012 se registraron 65.511. Es decir, desde hace cuatro años perdemos casi mil empresas por año del sector agropecuario.”

La soja fue la única que ganó en la última década, que pasó de 31,5 millones de toneladas producidas en 2003/2004 y 14,5 millones de hectáreas, a entre 53 y 55 millones de toneladas y más de 20 millones de hectáreas este año. Generaría en 2014 un negocio de más de u$s28.000 millones y retenciones para el Estado por u$s9200 millones (un aumento del 14%) de concretarse ese escenario.

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