29 de abril de 2014 11:49 AM
Imprimir

La Argentina “se embucha” de sojadólares: ¿alcanza para recuperar reservas y anclar el tipo de cambio en $8?

Temporada alta a pleno. El Gobierno disfruta de la entrada en masa de divisas, si bien el Banco Central "las ve pasar" y no puede engrosar más sus arcas, ya que 7 de cada 10 dólares van a otros destinos. Analistas anticipan que si no se achica el déficit, la paz cambiaria durará poco.

La “temporada alta” de sojadólares ya arrancó. Los u$s900 millones aportados por las cerealeras hasta el 25 de abril representaron no sólo la marca más elevada del año y el inicio de la “lluvia” de divisas, sino también un récord histórico.

Tras un primer trimestre tímido y que generaba gran preocupación en el Gobierno, en los últimos días la liquidación se disparó. En la actualidad, el ingreso por exportaciones ya se ubica en los u$s7.350 millones, un 10% por encima del nivel que regía en la campaña anterior.

La buena noticia para la administración K es que la actual cosecha es un 5% mayor en volúmenes que la del último ciclo, a lo que se suma que el precio vigente en el que cotiza la soja (u$s550 la tonelada) está a un paso de quebrar el récord del año. 

Considerando que los stocks de granos son elevados y que la venta de la cosecha por parte de los productores hasta hace unas semanas venía con un retraso de más del 40%, está claro que quedan muchos agrodólares por liquidar. 

En este sentido, desde la consultora Econviews destacaron que hasta hace unos meses “se esperaba que la cantidad de divisas aportada por la cosecha este año fuera menor a la del año pasado. Sin embargo, será superior. La campaña de granos será récord y permitirá alcanzar un nuevo máximo histórico, en torno a las 103 millones de toneladas”.

A su vez, resaltaron el hecho de que “los precios internacionales de los productos agrícolas se mantienen muy elevados, cuando hasta hace poco se esperaba una caída para 2014″.

En el marco de esta creciente lluvia verde, las autoridades del Banco Central están tratando de capitalizar este momento de creciente bonanza: así es como desde el inicio del año, la entidad lleva comprados cerca de u$s5.000 millones, habiendo “aspirado” cerca de u$s2.000 millones sólo en lo que va de abril. 

Sin embargo, pese a todos los esfuerzos y al inicio de la “temporada alta” de sojadólares, las arcas de la entidad que conduce Juan Carlos Fábrega, siguen por debajo del cierre del año pasado. 

En efecto, pese a que las cerealeras liquidaron casi u$s1.100 millones en enero, cerca de u$s1.900 millones en febrero, u$s1.600 millones en marzo y con un mes de abril que se encamina a superar muy cómodamente los u$s3.500 millones, las reservas del BCRA al día de hoy continúan mostrando una tasa negativa de variación respecto del registro del último día hábil de 2013.

Cabe destacar que, al cierre de diciembre último, las arcas totalizaban unos u$s30.600 millones. A fines de marzo, en tanto, las mismas llegaron a perforar el piso de los u$s27.000 millones. A partir de allí, el BCRA logró “recolectar” una pequeña porción de dólares y así recomponer parcialmente sus tenencias. De hecho, el viernes pasado, las compras realizadas por la entidad batieron la mayor marca en lo que va del año.  

Así y todo, este esfuerzo por parte de Fábrega no fue suficiente: hoy, las tenencias se encuentran casi 8% por debajo de las de finales de 2013.

“A mediados del 2012, las reservas eran de u$s46.000 millones y este mes estamos contentos porque se recuperaron a u$s28.000 millones“, ironizó el consultor Salvador Di Stéfano. 

Si bien la “hoja de ruta” que se había trazado Fábrega al asumir al frente de la entidad contemplaba un escenario con un deterioro de reservas durante el primer semestre, el salto en la cotización del “yuyito” y el cambio de proyecciones respecto al volumen de la cosecha, hacían prever un mejor escenario para el BCRA.

Así las cosas, parece quedar cada vez más lejos el objetivo oficial de cerrar el 2014 con arcas por encima de los u$s30.000 millones, tal como se propuso el propio funcionario al tomar la conducción del Central.

Pese a la “súper soja”, que en esta campaña vuelve a brillar por precios y volúmenes, consultoras como Econométrica prevén que las reservas finalizarán 2014 en torno de los u$s26.000 millones.

En tanto, desde el Estudio Bein, la economista Marina Dal Poggetto, estimó que el BCRA concluirá el año con u$s28.000 millones en sus arcas, también por debajo de la meta oficial.

 


El Central “los ve pasar” 
Pasando los números en limpio, pese a los cerca de u$s7.500 millones que vienen liquidando las cerealeras y a los casi u$s5.000 millones que adquirió en lo que va del año, el BCRA todavía deberá hacer un mayor esfuerzo si es que pretende revertir la caída y llevar las reservas por encima de los u$s30.000 millones. 

A la hora de analizar por qué la mayoría de las divisas que proveyó el agro  “siguieron de largo” y en la práctica no permitieron engrosar las arcas, son varios los factores que influyeron: 

1. El déficit energético: es uno de los grandes “agujeros negros” de la economía. Pese al menor ritmo de expansión de la actividad económica y a la promesa que encierra Vaca Muerta, lo cierto es que las importaciones de combustible y energía continúan en alza, en un contexto en el que la producción y las exportaciones aún no repuntan. 

Según estimaciones de la consultora Abeceb, en lo que va del año, el saldo energético está arrojando un déficit del orden de los u$s3.500 millones, con el agravante de que la demanda de energía -poco elástica a las variaciones de los precios de las tarifas domésticas- se incrementará en junio y julio, lo que agravará el rojo sectorial.

De hecho, desde la consultora Econométrica proyectan un déficit del orden de los u$s6.800 para todo 2014, unos u$s500 millones más respecto al período anterior.

Incluso, días atrás trascendió el malhumor que reina en el equipo de Fábrega, dado que los gastos en combustible y gas están barriendo con el esfuerzo por apuntalar las reservas.

“Las partidas por importación de energía se han intensificado en los últimos dos meses. Hubo semanas en las que entraron pagos por u$s200 millones, sumando presión a las reservas y al tipo de cambio“, advirtió días atrás un directivo del BCRA, quien apuntó contra la figura de Axel Kicillof, que no logra domar un déficit que amenaza con aguarle la fiesta a la entidad.

2. Déficit turístico: si bien la devaluación y el recargo terminaron encareciendo significativamente los viajes al exterior y esto produjo una fuerte caída en el número de argentinos que cruzan la frontera, no es menos cierto que el ingreso de dólares al circuito oficial por turistas que llegan a la Argentina continúa en estado de “anemia“.

Así las cosas, en lo que va del año, este sector le “aspiró” al Central unos u$s1.400 millones.

Al respecto, el economista Orlando Ferreres confirmó que no hay que menospreciar el impacto del turismo en las reservas, “dado que todavía da negativo el balance porque, aun con este tipo de cambio, la gente viaja”.

3. Superávit comercial: pese al menor ritmo de actividad y a la devaluación de enero, el saldo entre exportaciones e importaciones está muy lejos de levantar cabeza: hasta marzo arrojó unos magros u$s120 millones acumulados, una décima parte de lo que había dejado el comercio exterior en el mismo período de 2013.

Con la irrupción de las mayores exportaciones de granos, se prevé que el primer cuatrimestre cierre con un saldo de u$s1.000 millones, una cifra que prácticamente quedaría neutralizada por el rojo turístico.

Para continuar explicando el bajo dinamismo del crecimienot de las reservas, desde Abeceb recalcaron el impacto del pago de la deuda, que hasta mediados de abril se había llevado unos u$s800 millones. Más de la mitad de ese total se tuvieron que abonar en la primera parte del mes, en concepto de pagos del Boden 2015 y Bonar X.

Todos estos factores llevaron a que más de 7 de cada 10 dólares que dejaron las cerealeras en la plaza doméstica debieran destinarse a “bancar importaciones energéticas, a hacer frente al gasto de turistas en el exterior y a cubrir el pago de deuda.  

Una calma de corto plazo
Por el momento, más allá del salto del blue de la semana pasada, la estrategia impulsada por Fábrega mostró cierta efectividad para llevar algo de tranquilidad a la plaza cambiaria. 

Según la consultora Econviews, “el tipo de cambio oficial se encuentra anclado en $8,00 desde hace casi un mes. Tanto la devaluación de enero como el tenue repunte de las reservas contribuyeron a moderar las expectativas de devaluación a corto plazo”.

Sin embargo, Juan Pablo Ronderos, economista de Abeceb, alertó que Fábrega y compañía se encuentran ante un problema de muy difícil solución: “En los próximos cinco meses, la entidad deberá enfrentar un escenario en el que se volcarían nada menos que 185.000 millones de pesos al mercado”. 

Según el experto, si no “realiza una esterilización más agresiva, que incluya aumento de encajes y tasas en alza”, toda esa presión irá al tipo de cambio.

El dilema es que subir la tasa de interés para incentivar el ahorro en pesos, impactará negativamente en el ritmo de actividad económica.

Sin embargo, según el analista Tomás Bulat, hacer lo contrario, es decir, bajar la tasa para así darle mayor dinamismo, “hace que sea menos interesante quedarse en pesos. Por lo tanto, con las restricciones vigentes a la compra de divisas, claramente el paralelo volverá a subir, y las razones por las cuales se devaluó en enero van a ir creciendo nuevamente”.

En buen romance: mantener el tipo de cambio a $8, pero con un blue en alza, como sucedió en los últimos días, según el experto “contribuirá a incrementar las expectativas de devaluación” y generará un escenario en el que los exportadores “son tentados a demorar sus liquidaciones y los importadores, a adelantar sus compras”.

Así las cosas, en un contexto en el que según Bulat “la inflación ya se devoró parte de la devaluación”, la idea de mantener el dólar firme en $8 derivaría en exportadores desacelerando paulatinamente la venta de granos y en una mayor presión del sector importador.

Este dato no es menor considerando el acumulado de granos que resta vender por parte de los productores. 

Frente a este escenario, Dal Poggetto recalcó que si bien las expectativas de devaluación no tienen el nivel de “dramatismo” de hace unos meses, consideró como un hecho que la administración K le irá soltando la mano al dólar oficial a partir del segundo semestre.

Para fin de año, la experta ve al billete verde en los $9,10. “Está por debajo de la estimación de $9,30 a $9,40 que considerábamos tiempo atrás, pero está claro que no vemos viable un dólar clavado en los $8″, concluyó

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *