3 de mayo de 2014 11:52 AM
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Creen que el Gobierno tendrá que devaluar más

La mayoría de los analistas cree que, ante la imposibilidad de mantener el tipo de cambio congelado como ocurrió en el último mes, el Gobierno deberá volver a apelar a una devaluación para evitar una crisis cambiaria como la de enero.

Economistas consultados por LA NACION consideraron que la inflación ya carcomió buena parte de la ganancia generada por la fuerte devaluación de enero .

El tipo de cambio terminaría el año cerca de los $ 9,83, según el promedio publicado por LatinFocus Consensus Forecast, que esconde importantes diferencias, ya que para el banco Credit Suisse llegaría a $ 11 y para el BBVA Francés a $ 10,30, mientras que para LCG quedaría en $ 9,22 y para Oxford Economics, en $ 9,01. En tanto, para fines de 2015, lo ven en $ 12,64, según el informe de FocusEconomics.

Claudio Loser, ex directivo del Fondo Monetario Internacional y presidente del Grupo Centennial, opinó que “el Gobierno buscará mantener el tipo de cambio sin cambios, bajo la idea de que la cosecha los ayudará, que podrán negociar con el Club de París rápidamente y que el apretón de la política monetaria los ayudará”.

Sin embargo, consideró que “la inflación, más la incertidumbre externa y precios externos, y una demanda débil llevarán a que tengan que moverlo, aunque como tratarán de demorar las cosas lo más posible, ello llevará a otra situación similar a la de principios de año”.

El analista Daniel Volberg, del banco Morgan Stanley, dijo que “para controlar el riesgo de otra salida de reservas fuerte, el Gobierno debería implementar una estrategia fiscal creíble y permitir más flexibilidad en el tipo de cambio”.

El economista Nicolás Dujovne opinó que “el Central va a comenzar a deslizar el tipo de cambio pronto, porque si no lo hace empezará a generar una sensación de que puede venir un saltito y la liquidación de exportaciones se va a resentir”.

Dujovne estimó que el dólar terminará en $ 9,40 y descartó una nueva crisis cambiaria, porque ya no hay un gran exceso de oferta de pesos y porque la tasa de interés en pesos duplica la de enero.

Francisco Gismondi, de Empiria, también descartó otro episodio de stress como el de enero, porque “cuando falten dólares van a devaluar más rápido”, opinó.

Es posible, afirman los economistas, que esta aceleración se genere en la segunda mitad del año y, particularmente, en septiembre.

 

 

 

“Si mantienen quieto hasta entonces el dólar y quieren seguir bajando las tasas, sumado a la emisión por los dólares de la cosecha, la presión sobre el blue va a ser fuerte”, explicó Gismondi. Igualmente, Loser dijo, desde Washington, que “sin ajuste fiscal fuerte e inflación del 40%, el blue se disparará”.

En tanto, Econviews, de Miguel Kiguel, señaló: “Lo más probable es que, en el actual dilema de bajar las tasas para recuperarse de la recesión o mantener el dólar a $ 8 como ancla antinflacionaria y atrasar el tipo de cambio, el Central volverá a aflojar su política monetaria en los próximos meses, acelerando los agregados monetarios y bajando la tasa, como lo venía insinuando”. Al mismo tiempo, intentará que la brecha cambiaria no se dispare más allá del 40 por ciento.

Sin embargo, Ecolatina advirtió que la mayor inyección de pesos “podría volcarse a la compra de divisas, reanimando las presiones cambiarias”; en este sentido influye la asistencia del Central al Tesoro, estimada en $ 130.000 millones para este año. La consultora dirigida por Marco Lavagna indicó que si se retoman las devaluaciones graduales sin subir la tasa, habrá expectativas de una depreciación mayor.

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