3 de mayo de 2014 00:34 AM
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Estrategias para apuntar a un alto rendimiento

Destacan el aporte de microelementos como el caso del zinc.

En trigo, por lo general se asocia a la fertilización nitrogenada únicamente a la aplicación de urea. Sin embargo, hay empresas del sector que destacan también otras alternativas. Sucede que en una adecuada estrategia de fertilización se deben tener en cuenta no sólo los macronutrientes, sino también los micronutrientes.

El zinc, por ejemplo, es uno de los micronutrientes más deficitarios de la región pampeana. “Se requieren apenas gramos por hectárea, pero pueden hacer una gran diferencia en las plantas en lo que se refiere a la producción de hormonas de crecimiento y proteínas, a la eficiencia en el proceso de fotosíntesis y a la estimulación del crecimiento de las raíces”, dijo Margarita González, gerenta de desarrollo de mercado de la empresa Yara.

Una de las formas de aplicación más recomendables es hacerlo directamente sobre la semilla. En este sentido, deben buscarse productos que presenten alta concentración de zinc permitiendo la aplicación de dosis menores y que garanticen compatibilidad para ser aplicados con insecticidas y fungicidas en forma de curasemillas.

 

Paso a paso

En la etapa de siembra, una práctica altamente eficiente es la utilización de un fertilizante arrancador. Lo ideal es utilizar productos que se presenten como mezclas químicas, balanceadas en nitrógeno, fósforo, potasio, azufre y magnesio.

A diferencia de la mezcla física, que consiste en mezclar gránulos de distintos nutrientes, la mezcla química presenta en cada gránulo una mezcla balanceada de todos los nutrientes. Así se consigue que las plantas tengan acceso en forma pareja a todos ellos.

Durante el macollaje no debe faltar el aporte de nitrógeno. Bajo la forma de nitrato de amonio, en la empresa sostienen que presenta ventajas frente a la urea, entre las que se destaca la absorción inmediata por parte del cultivo.

“Al ser absorbido tan rápido por las plantas, el nitrato permite ampliar la ventana de aplicación y dosificar el producto recién a fin de macollaje, pudiendo considerar las expectativas de rendimiento, las condiciones agroambientales y de precios, entre otras variables importantes para la toma de la decisión”, afirmó la ejecutiva de Yara. Allí remarcan que el nitrógeno a base de nitratos tiene una casi nula pérdida de nitrógeno por volatilización de amoníaco.

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